La novela oscura: Elena Ferrante y las dudas sobre la maternidad

La actriz Olivia Colman en una escena de La hija oscura.

Publicada en 2006 vía Lumen, La hija oscura se aleja del relato más luminoso del vínculo entre una madre y sus hijos; más bien, aborda una dimensión más áspera del asunto. Hay una ausencia de culpabilidad por sentir que las labores de madre agobian, agotan, cansan. Fue la tercera novela de su producción y en la que se basa la película protagonizada por Olivia Colman que hoy es éxito en Netflix.



Se publicó en 2006, siendo la tercera novela de su producción. En italiano es La figlia oscura, en castellano La hija oscura. En sus páginas, Elena Ferrante (la autora de quien solo se sabe que es un seudónimo) explora la vida de Leda. Una divorciada profesora de literatura inglesa que de un minuto a otro ve una chance abrirse en su vida.

Resulta que Leda dedica la mayor parte del tiempo a sus hijas y al trabajo. Pero en un momento, ellas se trasladan a vivir con el padre. Pero no siente tristeza ni extrañeza, por el contrario, se siente liberada de las responsabilidades de la crianza, y decide tomarse unas vacaciones en un pequeño pueblo costero.

Entre la arena en los dedos de los pies, el agua salada y el sol abrasante, lo que encuentra Leda ahí no es ni descanso ni calma, sino el cruce con una peculiar mujer, Nina, y su pequeña hija, quienes le harán repensar la maternidad. De hecho, el incidente que sirve de disparador es mínimo. A la chica se le pierde su muñeca y por supuesto, se desvive y eso a su madre no le agrada. No tiene empatía por el asunto, sencillamente se mosquea y es Leda quien termina encontrando la muñeca.

Inesperadamente, aunque ve el sufrimiento de la chica por no tener su muñeca, y sin consideración por su pena, decide no devolverla. En ella hay un motor que le dispara pensamientos y emociones, que también tiene que ver con la maternidad.

“Algo secreto y verdadero”

De alguna manera, La hija oscura se aleja del relato más luminoso del vínculo entre una madre y sus hijos,; más bien, aborda una dimensión más oscura del asunto. Hay una ausencia de culpabilidad por sentir que las labores de madre agobian, agotan, cansan. Ahí, en el punto donde el discurso social prohíbe flaquear, se flaquea.

Esa pulsión es la que terminó por cautivar a la actriz Maggie Gyllenhaal, quien se encargó de adaptar y dirigir en la pantalla grande el filme basado en la novela de reciente estreno en Netflix.

“Cuando terminé de leer The Lost Daughter, de Elena Ferrante, sentí que algo secreto y verdadero se había dicho en voz alta con esa novela. Sentí que esa sensación sería mucho más intensa si la historia se hubiera contado en un cine con más gente alrededor”, afirmó la actriz en declaraciones a la revista Variety en febrero del 2020.

La hija oscura viene a cuestionar el discurso social más asociado a la maternidad. Desde esa novela, también otras han tocado el asunto, por ejemplo, Los abismos, de la colombiana Pilar Quintana, donde abuela y madre tiene dudas respecto a haberse embarazado y tener una hija.

“Hay una imposición social a las mujeres para que sean madres -dijo Quintana a Culto en abril del 2021-. Hay personas que no quieren ser madres y que no están hechas para ser madres, y que son más felices sin hijos. La maternidad es súper difícil, aún buscada y deseada”.

La novela La hija oscura -al igual que el resto de la obra de Ferrante- se encuentra disponible en nuestro país a través de la editorial Lumen.

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