El drama infinito de Sinead O’Connor

Luego de haber estado desaparecido por casi dos días, Shane Lunny, el hijo de 17 años de la cantante, fue encontrado muerto la semana pasada. Con cuatro hijos, la relación entre él y la artista era de un vínculo profundo, pese a los conflictos personales que ambos han debido enfrentar. La tragedia se suma a los complejos últimos años de una de las voces más celebradas durante los años 90.



Sinead O’Connor posee un caudaloso historial de méritos artísticos. Pero, en paralelo a ese esplendor como cantante sobre todo entre fines de los 80 y principios de los 90, han marchado una serie de dolorosos episodios personales.

El último: con una angustiada serie de tweets de hace algunos días, la artista dio a conocer la desaparición de su hijo Shane Lunny. El pasado sábado 8 de enero, finalmente anunció que el cuerpo del menor de 17 años fue encontrado en Wicklow, Irlanda. La cantante después comunicó en sus plataformas que su hijo se había suicidado.

“Ha decidido poner fin a su lucha terrenal”, fueron parte de sus palabras, alertando a que nadie más siga tal ejemplo.

Fuente: Twitter, Sinead O'Connor

Y también comentó otros detalles. Por ejemplo, en un principio culpó al hospital Taillight, donde estaba internado su hijo desde hace un tiempo, y a Tusla (Agencia de menores de Irlanda), de no prestar el cuidado necesario para evitar sus conductas suicidas.

“He identificado formalmente los restos de mi hijo, Shane. Que Dios perdone al Estado irlandés porque yo nunca lo haré”, escribió en su perfil de las redes sociales. “Ahora Tusla quiere discutir conmigo un comunicado de prensa, sin duda queriendo que me una a sus esfuerzos para hacer que la muerte de mi hijo parezca que no fue a manos del Estado irlandés”, agregó.

La artista irlandesa no comprende cómo su hijo pudo escaparse del hospital en el que se supone que debía estar cuidado y vigilado.

“Voy a tomarme un tiempo privado para llorar a mi hijo. Cuando esté preparada, contaré exactamente cómo el Estado irlandés en las formas ignorantes, malvadas, interesadas y mentirosas, permitieron y facilitaron su muerte”, acusó.

Y denunció: “Y cualquier declaración de Tusla sugiriendo que a) hicieron lo mejor que pudieron b) se preocupan o c) tienen la más profunda simpatía por cualquier persona aquí, excepto sus abogados, es una trampa de mierda que ha matado a demasiados niños y no va a lavar esta vez. Demasiados niños están muriendo por culpa de Tusla”.

Tras confirmar la muerte, la cantante le dedicó a su hijo una canción de Bob Marley, Ride natty ride. “Esto es para mi Shaney. La luz de mi vida. La lámpara de mi alma. Mi bebé de ojos azules. Siempre serás mi luz. Siempre estaremos juntos. Ningún límite puede separarnos”, narró en Twitter.

Eso sí, después se disculpó con Tusla, agregando que “son humanos”, que lamentaba “haberme enojado con ellos” y que finalmente “somos un país del tercer mundo. No es su culpa”.

Esta no era la primera vez que el joven se escapaba. En el año 2014, Shane se fugó de su casa en Irlanda. En esa instancia Sinead también recurrió a Twitter para solicitar ayuda.

Fuente: Irish Mirror (sacada de Twitter)

“Mi dulce hijo de 14 años ha desaparecido mucho últimamente y ahora lleva dos días desaparecido. Si tu eres el padre de alguna casa donde se ha quedado o se está quedando por favor llama a la policía. No llamarla es no ayudarlo”.

De acuerdo a lo expuesto por la intérprete de Nothing compares 2U, su hijo Shane habría planeado su funeral con un mes de anticipación e incluso habría aprendido a realizar el nudo corredizo, utilizado para el suicidio, en uno de los computadores del hospital psiquiátrico de niños en Linndara, mientras estaba siendo tratado por sus conflictos personales.

Por su parte, los problemas de salud mental también han atormentado a O’ Connor desde pequeña. Criada en una casa donde fue víctima de abusos y diagnosticada con un trastorno bipolar, la cantante ha tenido varias veces intentos de suicidios.

Muchos de ellos han guardado relación con la custodia de sus hijos. A los 33 intentó suicidarse con una sobredosis de pastillas luego de haber perdido la custodia de su segunda hija.

A los 45 también intentó cometer un suicidio, dos veces en una semana, y luego a los 48 la policía la fue a buscar a un hotel en Dublín, donde estaba viviendo, por un video donde aseguraba haber ingerido un alto número de fármacos.

Una de las cosas que ella asegura que le han afectado es la industria musical, donde se le había presionado a ser alguien que no era, tal como lo detalló en su última autobiografía.

En en el libro, también dice que la quisieron mostrar como una “loca” durante su era de gloria en los 90, para así venderla y rentabilizarla como un producto transgresor, fuera de los márgenes; es dinámica la terminó aburriendo, aplastando. Y como no siguió el juego, según acusa en su libro, fue apartada del gran mercado musical, hasta perder protagonismo y relevancia.

Así también culpa a la genética materna y los abusos sufridos de pequeña.

O’Connor en 2018 se convirtió al islam y cambió su nombre por el de Shuhada’ Davitt.

Sinead es madre de otros tres hijos: Jake Reynolds (34), nacido del vínculo de la cantante con Donal Reynolds, con quien estuvo casada entre 1987 y 1991; Roisin Waters (25), fruto de la relación con el periodista John Waters; y Yeshua Bonadio (15), hijo del empresario estadounidense Frank Bonadio, de quien se separó en 2017.

Documental en el festival Sundance

Este año, en el marco del festival Sundance, se estrenará un documental centrado específicamente en la carrera musical de la artista. Nothing compares es dirigido por Kathryn Ferguson, documentalista irlandesa que aseguró en entrevista para el medio BelfastLive que la historia de la artista y su “increíble música” fueron gran inspiración para ella.

“No puedo esperar a compartir el filme con las audiencias de Utah y más allá” dijo la directora.

El largometraje contará con escenas inéditas de la cantante en la época de los 90, además de una entrevista exclusiva.

Cabe recordar que este año nuevamente el valorado festival se hará de manera online debido al alza de casos de COVID-19 por la variante ómicron. Las entradas pueden adquirirse en la página web del Sundance Festival y los paquetes van desde los 20 dólares ($16.000 pesos chilenos), hasta los 750 dólares ($630.000).

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