Gilberto Gil: “No nos podemos quedar en silencio nunca más”

REUTERS/Amanda Perobelli

Gilberto Gil, uno de los más influyentes artistas nacidos en Brasil, está de fiesta: este 26 de junio cumplirá 80 años. En sincronía con esa trayectoria descomunal, Google ha habilitado una suerte de museo online donde se digitalizó casi toda su carrera, desde fotos hasta un álbum inédito. Aquí habla de todo aquello y también del siempre agitado presente del gigante sudamericano.



Gilberto Gil (79) no ahorra agradecimientos ni elogios. Ha sido agasajado por un gigante. Básicamente, de un gigante a otro gigante.

“Estoy honrado de ser parte de este esfuerzo de Google de intentar abarcar las diferentes áreas de la cultura, estoy contento de ser uno de los primeros brasileños en tener este estatus. A modo personal es muy importante para mí y para la cultura de Brasil, y la cultura global en general. Les agradezco a Google y a todo el equipo que se encargó de poder compilar y organizar todo el material durante cerca de tres años. Ahora abrimos esta suerte de Museo / Exhibición / Colección, como quieran llamarle”, dice con entusiasmo en un encuentro virtual con la prensa desde Brasil, en el que participó Culto.

Y se ve feliz. Después de todo, es el logro cúlmine de una figura que este 26 de junio cumple ocho décadas de vida, uno de los padres de la MPB (Música popular brasileña) y del movimiento bautizado como Tropicalismo, siempre inquieto a la hora de hermanar géneros y amplificarlos hacia contornos donde conviven el rock, el reggae, el funk, el samba y la bossa nova. Gil hizo de un lenguaje autóctono un sonido universal. Quizás por lo mismo, fue considerado peligroso por la dictadura militar brasileña a fines de los años sesenta.

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¿Y en qué consiste su nuevo triunfo? En un sitio habilitado por Google donde se sintetiza la inmensidad de su trayectoria,con 900 videos y grabaciones digitalizadas, y 40 mil imágenes y documentos. Ahí hay material de alto valor, como el archivo de sus encuentros con Stevie Wonder, George Harrison, Elton John o The Wailers. También hay presentaciones en vivo o postales de los más diversos episodios de su carrera. Una suerte de museo online, el primero dedicado a un artista viviente.

“A través de mi música, de mis palabras, mi forma de expresar mis ideas, siempre he hablado de la importancia de esta nueva tecnología, incluso he cantado al respecto. Es un proceso natural para mí que podamos hacer algo juntos hoy”, apunta Gil, haciendo un puente entre Pela Internet, la primera canción en la historia de Brasil en ser transmitida vía streaming, en los albores de Internet, compuesta por él en el año 1997.

“Las nuevas generaciones están expuestas a esta gran dimensión global y tienen acceso a toda esta información, y aparatos electrónicos, creo que es algo bueno que tengan acceso a material como este”, sentencia.

El ritmo de Gil

“Siempre he tenido un interés global por la música: europea, americana, centroamericana; sumergirme en este vasto universo de cultura. Cada pequeño fragmento es valioso en este catálogo, para mí sería difícil decir si prefiero uno por sobre otro, creo que el todo es lo que importa. Es primera vez en la historia que la tecnología nos permite tener esta suerte de globalización de una institución o de una personalidad, estar expuesto ante todos. Esta dimensión abarcadora es algo que agradecer. No sacaría nada, aunque por supuesto tengo preferencias que son personales, de mi historia, de mi vida, momentos que son especiales, pero al estar todos disponibles ahora para acceder a ellos globalmente creo que mi vida está expuesta como un striptease (ríe). Cada momento es valioso”, apunta el músico.

Entre el vasto océano de material disponible en The Rhythm of Gil, accediendo ya sea a través de la web en g.co/gilbertogil o mediante la App de Google Arts & Culture para Android o iOS, asoma un disco hasta hoy inédito y registrado por el artista a comienzos de los años 80 en Nueva York. Nunca había visto la luz e incluye composiciones como You need love.

“No fue lanzado en su momento y pensé que había sido perdido para siempre, hace dos años se encontraron las cintas y ahora está disponible y a través de este proyecto de Google tengo la oportunidad de que se conozca, y ya no estará perdido nunca más”.

Gil, alguna vez Ministro de Cultura del presidente Luiz Inácio Lula da Silva, aprovechó la ocasión de comentar el estado actual de su país, que ha visto en manos de Jair Bolsonaro un clima de fricción y malestar social, algo que ciertamente no le deja indiferente.

“Las elecciones del congreso y presidenciales se avecinan. Todo el mundo ha pasado un momento difícil, en especial debido a la pandemia que sigue afectando a nuestras naciones. Los últimos tres años hemos tenido un gobierno que no se corresponde con las expectativas de nuestra nación ni sus necesidades, ni sus esperanzas. Tenemos diferentes problemas que tienen que ver con la economía y la distribución social de las riquezas. Esperamos en las nuevas elecciones poder renovar nuestras esperanzas hacia el futuro. Estoy bien positivo respecto a las posibilidades en noviembre próximo. Voy a votar por Lula”, confiesa.

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-A fines de los años 60 usted fue exiliado a Londres porque su música fue considerada peligrosa para el gobierno. Usted en Portobello Road, en Notting Hill, se empapó del reggae y tuvo lazos con importantes bandas de rock. Usted siempre ha sido curioso. ¿Cree que esta apuesta, la digitalización de su catálogo, es un mensaje en contra de utilizar Internet para silenciar voces que sean disidentes o consideradas peligrosas para un gobierno, institución o individuo?

-Todo esto demuestra que no podemos quedarnos en silencio nunca más. Tenemos un idioma, tenemos que hablar, expresarnos, tal como dijiste, la Internet, esta cosa cibernética, nos da una oportunidad de expandirnos, de alargar las posibilidades de cualquier obra, creo que es algo que ayuda a la civilización mundial a moverse hacia adelante, a seguir avanzando y haciendo cosas, intentando incluir a la mayor cantidad de gente posible, en variadas formas de probar, de engullir, de digerir cultura todo el tiempo.

“Un proyecto como este en una institución como esta, una empresa como Google, es una garantía contra las interferencias posibles de gobiernos y dictaduras, de quienes quieran entrometerse en nuestras vidas. Se nos dan áreas autónomas donde poder hacer lo nuestro y poder tener puntos de encuentro para desarrollar nuestras ideas, expandirlas para llegar a cualquier parte. Es algo bien democrático, es la democracia lo que estamos promoviendo, o al menos intentamos promover. Y creo que la gente alrededor del globo entiende esta voluntad, esta meta, y las posibilidades que podemos entregarle a la gente de esta forma”.

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