Giancarlo Esposito: “Me sentí honrado la primera vez que alguien me dijo: ‘¡Oye, Gustavo!’”

El actor en el evento que se realiza hasta este lunes en el Espacio Riesco. Foto: Geraldo Caso Bizama

En medio de su visita relámpago a Chile –para participar en la versión local de la Comic Con–, el actor habla con Culto sobre su gran papel en Breaking Bad, analiza el ninguneo de los Emmy a Better Call Saul y descifra los ejes de su carrera. “No puedo prometerlo, pero tengo más para dar, y me encantaría ser parte de cualquier cosa que haga Vince Gilligan”, señala, junto con detallar cómo sería su propuesta para un potencial spin-off sobre Gus Fring.



Aterrizó durante las primeras horas de este sábado y su itinerario considera que tome un vuelo de regreso a Estados Unidos la noche de este domingo. No habrá tiempo para que conozca la Patagonia, como dice que le gustaría.

Pero durante su breve estadía en el país, Giancarlo Esposito derrocha electricidad y se asegura de dejar una huella. Invitado estelar de la edición 2022 de la Comic Con Chile, el actor estadounidense lanza carcajadas, cuenta anécdotas con entusiasmo y su voz retumba allá donde lo lleve la agenda.

Entrega una definición que explica su ADN como intérprete: no le molesta que la mayor parte del público asocie su rostro con Gustavo Fring, su icónico papel de las series Breaking bad y Better call Saul, y que muchas veces olviden su verdadera identidad.

“Cuando te conviertes en parte de la cultura pop en la televisión, la gente te llama por el nombre de tu personaje, porque ven mucho de él. Puede que sepan tu nombre, pero no se les aparece tan rápido como el personaje de televisión”, señala en conversación con Culto. “Así que me sentí honrado la primera vez que alguien me dijo: ‘¡Oye, Gustavo!’ Me sentí honrado de que miraran a ese personaje siendo real y siendo yo”.

Explica que aquello le parece natural. No obstante, con una cuota de humor, advierte que “ahora la gente me llama en un momento Gustavo, en otro momento Moff Gideon, en otro Stan Edgar de The Boys. Entonces a veces pienso que me he vuelto esquizofrénico. ¿Con quién están hablando? Tengo múltiples identidades. Esa es la verdad”.

Nacido en Dinamarca en 1958 y neoyorquino por adopción desde los seis años, Esposito se convirtió a fines de los 80 en uno de los actores favoritos de Spike Lee y en un secundario de fiar gracias a cintas como Fresh (1994), Los sospechosos de siempre (1995) y Alí (2001).

Sin embargo, fue la televisión la que lo consagró definitivamente. Vince Gilligan lo fichó en la segunda temporada de Breaking bad para que encarnara a un distribuidor de metanfetamina que se atraviesa en el camino de Walter White y Jesse Pinkman.

Better call Saul. Foto: Greg Lewis/AMC/Sony Pictures Television

Estoico e implacable, Gus Fring se erigió como un villano temible, una fuerza de la naturaleza cuyo origen estaba en Chile. El mismo rol al que luego interpretó con mayores matices en Better call Saul y que, según cuenta, estaría feliz de seguir dando vida a pesar de que el creador de ambas ficciones y él hoy están concentrados en proyectos que no tienen nada que ver con Albuquerque.

-¿Vince Gilligan sabía que vendría a Chile?

No lo sabe. Él estuvo en los Premios Saturn en Los Angeles el viernes por la noche. El cast de Better call Saul ganó el premio a Mejor elenco. Yo estaba filmando mi próxima serie de televisión en Nueva Orleans. Así que no pude decirle que iba a venir.

-Los fanáticos estaban muy enojados porque en septiembre los Emmy ignoraron una vez más a Better call Saul. ¿Considera necesario el reconocimiento de los premios?

Creo que todos queremos reconocimiento, y queremos ser reconocidos como una serie que marcó la diferencia. Creo que Breaking bad marcó una gran diferencia en la historia de la televisión, y creo que Better call Saul ha extendido esa serie especial. Es una serie de calidad. Entonces, ¿honramos siempre a las que tienen la mayor popularidad y que ganaron el mismo premio el año pasado, o hacemos algo nuevo con una serie que realmente lo merece? Lamento que los fanáticos estuvieran enojados. Siento que no puedes controlar eso. Fui a los premios Emmy, siempre con la esperanza de que quizás ganáramos, pero sabiendo que, si no ocurría, eso está por encima de tu honor. Porque no todo el mundo tiene el gusto por lo mejor.

-¿Cuál fue el sentimiento al interior del equipo? ¿Decepción?

No. Ser nominado para mí es una victoria. Así que no me sentí decepcionado. Estoy seguro de que algunos del elenco, sí, y comparten una sensación de “oh, nuevamente no ganamos”. Yo no me siento de esa manera. Siento que, si estás nominado, estás entre los mejores y ya ganaste.

Foto: Geraldo Caso Bizama

-¿Qué tan probable es una nueva encarnación de ese universo?

Creo que podría ser. No sé si será pronto. Sé que después de años y años de estos personajes… No puedo hablar por Vince Gilligan, pero sé que tal vez quieras hacer algo diferente por un tiempo. Entonces, aunque siempre lo espero, y como actor espero que se enfoque en Gustavo, no puedo prometerlo. Pero tengo más para dar, y me encantaría ser parte de cualquier cosa que haga Vince Gilligan.

-Le interesa indagar un poco más en Gustavo Fring en un posible spin-off.

Absolutamente. En mi cabeza se llama The rise of Gus (El ascenso de Gus). Podría ser interesante, porque mi pitch consistiría en tener en el centro a Chile, que se centre alrededor de un gobierno que solía ser como el de Pinochet: despiadado. Y tener a Gustavo jugando un papel importante en eso, pero luego queriendo comenzar algo propio, que es como llegó a Estados Unidos. Tenía el mundo a su disposición, era realeza en Chile, pero aun así quería hacer algo que fuera todo suyo. ¿No es esa la historia de los seres humanos? Queremos ser originales, queremos hacer algo diferente a lo que han hecho los demás. Es la historia del hijo pródigo que recibe todo de su padre, pero no ha ganado nada por sí mismo.

La vida más allá de Gustavo

Giancarlo Esposito actualmente graba una nueva serie para AMC, la misma estación detrás de Breaking bad y Better call Saul. Titulada Parish (y basada en una producción británica llamada The driver), la ficción le otorga el rol de un taxista que experimenta un giro radical luego de que acepta llevar a un gánster de Zimbabue conocido por explotar a inmigrantes indocumentados en el sur de Estados Unidos.

Antes, eso sí, retomará su papel de Moff Gideon, el villano de The Mandalorian, que lanzará su tercera temporada en Disney+ en febrero de 2023.

The Mandalorian. Foto: Lucasfilm Ltd.

-¿Le preocupa que lo encasillen como el malo? ¿Qué le seduce de encarnar a villanos en estas historias?

No me preocupa que me encasillen, porque creo que el malo o el nefasto es un héroe caído. Si puedo traer humanidad a esos personajes, entonces puedo hacer que la gente los vea por sí mismos. Todos quieren ser reconocidos, quieren hacerse escuchar, y doy fe de que la mayoría de nosotros queremos ser amados. ¿Qué es ser amado? Reconocimiento por lo que hacemos. Reconocimiento por lo que no podemos hacer. Reconocimiento por intentarlo. Todo el mundo quiere el éxito. No siempre somos capaces de alcanzar nuestro objetivo, pero si seguimos intentándolo, quizás lo logremos. Eso es ser humano. Y así es la vida.

-Ha señalado que para Ud. actuar es como “sanar tu personalidad”. ¿Cómo eso define cuáles proyectos elige y cuáles rechaza?

A medida que envejeces y maduras en la vida, te vuelves un poco más sabio. Quiero trabajar en material que sea excelente, y quiero trabajar con gente mejor que yo. Mejores actores, mejores showrunners, mejores guionistas, para poder llevar lo que hago a un nivel superior. Así que siento que todo eso ayuda a sanar mi personalidad. Lo más grande que se está sanando es mi ego. Porque cuando todos te conocen puedes tomarlo de dos maneras. Soy muy importante, me siento muy honrado y tengo más poder. O estoy siendo felicitado, soy amado, soy respetado, y puedes reflejar eso en alguien. Así que eso es ausencia de ego, y siempre me permite estar más al servicio, ser más acogedor. Estás llevando a la gente a su yo superior. Estás contribuyendo al círculo que eleva a todos.

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