Cómo Proyecto Fin del Mundo se transformó en el primer gran éxito de 2026 (con guiño a Violeta Parra incluido)
La adaptación de la popular novela de Andy Weir, la historia de un profesor con la misión de salvar el planeta, triunfó en su primer fin de semana en cartelera. Impulsada por el carisma de Ryan Gosling, la película brinda una mirada optimista a la crisis de la humanidad. Su selección de canciones incluye a The Beatles, Harry Styles y hasta la cantautora chilena.
El libro fue un éxito. Lanzado en mayo de 2021, Proyecto Hail Mary encantó a los familiarizados con la obra del estadounidense Andy Weir y a los ajenos a su trabajo. Su arrastre fue interpretado por muchos como la consolidación del autor de El marciano como una de las plumas de ciencia ficción más aclamadas de la actualidad.
Según la perspectiva de George R. R. Martin, el escritor de la saga de fantasía Canción de hielo y fuego, “hay muchísima ciencia en sus obras, pero la pone al servicio de la historia. Nadie lo hace tan bien como él”.
Antes de que la novela desembarca en las librerías, una adaptación cinematográfica ya estaba en camino: en 2020, en las primeras semanas de pandemia, MGM adquirió los derechos mediante un acuerdo por US$ 3 millones, confirmando que Ryan Gosling sería el protagonista y productor y que Phil Lord y Christopher Miller asumirían la dirección.
La película atravesó un pedregoso camino para volverse una realidad, incluyendo los coletazos producidos por la pandemia y por las huelgas de actores y guionistas del año 2023, además de la compra que ejerció Amazon sobre MGM. Pero el largometraje se terminó materializando y con los mismos nombres anunciados originalmente.
Y ahora es un fenómeno global.
Los ejes
El triunfo en taquilla de Proyecto fin del mundo –como se titula en Latinoamérica– la convirtió en una rareza: la clase de cinta ajena al mundo de las sagas que logra atraer al público en grandes cantidades.
Un dato llamó la atención durante este domingo: con US$ 80,6 millones recaudados en Estados Unidos, se convirtió en apenas la segunda producción no perteneciente a una franquicia en debutar con más de US$ 80 millones en ese país durante la última década. ¿La otra? Oppenheimer (2023), de Christopher Nolan.
Si bien es poco probable que el largometraje de Phil Lord y Christopher Miller alcance el mismo nivel de impacto que ese filme (que, recordemos, rozó los mil millones de dólares en todo el mundo), su estreno fue contundente y le augura un muy buen recorrido en salas.
Rich Gelfond, CEO de Imax, atribuyó su éxito a que la campaña puso el foco en ese formato especial (disponible en Chile en dos complejos, Mallplaza Egaña y Mallplaza Vespucio). “Existe una conexión perdurable entre Imax y el espacio, y la impresionante representación del cosmos que ofrece este filme se sitúa entre las mejores; sin duda, merece ser vista en Imax”, declaró.
La dirección de fotografía a cargo de Greig Fraser (Dune, The Batman) y el ambicioso despliegue visual son uno de los grandes valores de la película. Pero probablemente el acierto principal reside en el cruce de la esencia optimista de la historia con el carisma que le aporta Ryan Gosling, un actor de probado talento al que se le han resistido los éxitos en solitario (ni Blade Runner 2049 ni Profesión peligro cumplieron con las expectativas comerciales, y en Barbie compartía con Margot Robbie).
Ambientada en el futuro cercano, su nueva cinta sigue al doctor Ryland Grace (Gosling), un profesor y biólogo molecular que despierta del coma inducido a bordo de una nave espacial y constata que es el único sobreviviente de la misión. Mientras recupera sus recuerdos y asimila que el futuro de la Tierra depende de su audacia y determinación, se encuentra con un alienígena con la apariencia de un cangrejo que también debe salvar a los de su especie.
El resultado tiene el aroma de otros filmes (Gravedad, E.T., y hasta la misma Misión rescate, de Ridley Scott, la adaptación de El marciano, de Weir), pero posee un encanto difícil de rechazar.
IndieWire, medio que la describió como “maravillosamente entretenida y conmovedora”, argumentó: “El primer trabajo como directores de Lord y Miller en más de una década también incorpora matices de todo, desde Náufrago hasta E.T. y prácticamente cualquier (buen) filme sobre amistades improbables que se pueda nombrar”.
“Ingenua pero no sentimental, Proyecto fin del mundo no genera mucha intriga sobre si ocurrirá algo malo. Esta película, pensada para complacer al público, simplemente no se atrevería (...) Una superproducción tan ambiciosa como esta debió calcular que, a pesar del agotamiento moral y emocional de nuestra época, la gente anhela apoyar a este tipo de héroe: un hombre flexible, generoso, empático y sensible, en lugar de uno fuerte”, planteó Los Angeles Times.
En tanto, desde su distribuidora en Chile señalan que se convirtió en la mejor apertura de Sony en lo que va de 2026.
De Gracias a la Vida a una escena improvisada
El soundtrack de Proyecto fin del mundo es una colección de grandes canciones del siglo XX. Una selección donde suenan desde Two of us, de The Beatles, hasta Stargazer, de Neil Diamond. Y donde también hay acento chileno (spoilers a continuación).
Hacia el final de la cinta, cuando supera un episodio cúlmine, suena Gracias a la vida en voz de Mercedes Sosa, la versión lanzada en 1971 y una de las interpretaciones más conocidas del clásico de Violeta Parra.
Un posible guiño a que es toda la humanidad –y no sólo el mundo anglo– el que pende de un hilo en la ficción. Un punto que se refuerza porque la producción también cuenta con El amanecer, el tango compuesto por Roberto Firpo.
En otro de los pasajes memorables de la historia, la actriz Sandra Hüller (quien encarna a Eva Stratt, la jefa del proyecto de la trama) canta Sign of the times, de Harry Styles. En la previa a que la nave parta con los astronautas a bordo, Stratt entona esa canción en un karaoke.
La trastienda dice que eso no estaba en el guión original y que fue Ryan Gosling quien le pidió a la artista alemana que diera un paso adelante. “Tiene una voz preciosa que escuché un día en el pasillo cuando estábamos en un portaaviones, y le pregunté: ¿Puedes cantar así?”, contó a Entertainment Weekly.
Tras meditarlo, Hüller aceptó, pero con una condición: siempre que pudiera elegir el tema. Su apuesta fue el hit que el cantautor inglés lanzó en 2017.
“Tuvimos que encontrar una canción muy rápido, y encontré esta de Harry Styles, y me encanta. Le pregunté a mi hija si de verdad le parecía genial o si sólo a mí, con casi 48 años, me parecía genial. Y a ella le gustó. Así que pregunté si podíamos conseguir los derechos de la canción, y (la productora) Amy Pascal los consiguió, y al día siguiente rodamos”, detalló.
La génesis de un momento que seguirá dando que hablar a medida que la película siga aumentando su masa de público.
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