Culto

El piano, el susto y el estreno en el rodeo: la accidentada historia de “Chile Lindo”

Sin saber música y con el temor de haber plagiado su propia melodía, Clara Solovera convenció a la "Negra Linda", Ester Soré, de estrenar una tonada ante el Presidente de la República. Esta es la crónica del nacimiento de un himno del folclore que definió la identidad del campo chileno.

El piano, el susto y el estreno en el rodeo: Clara Solovera, Ester Soré y la accidentada historia de “Chile Lindo”

Estaba nerviosa, pero Clara Solovera sabía que si había una oportunidad para que una cantante escuchara su canción, era la que tenía al frente. No era fácil, pues debía convencer a Ester Soré, pero aún así, se tenía fe.

“Comencé ‘vieja’ a escribir, aunque antes de decir ‘agú’ dije una poesía. A los 38 años compuse mi primera canción, Chile lindo, la tuve tres meses escondida, pensaba que sin darme cuenta la habla plagiado", recordó en el volumen Folkloristas Chilenos. Retratos Veridicos 1900-1950, de Nano Acevedo (Cantoral Ediciones, 2004).

“La escribí y después me asusté, así que se la mostré a mi amiga Thelma, quién posteriormente sería la mujer de José Goles; esta me dice: ‘no sea lesa, esa canción es suya, ¿por qué no se la lleva a Ester Soré?’. Fui donde estaba la ‘negra linda’ con sus guitarristas: Vergara, Castillo, Rosso y Humberto Campos; era una artista consagrada, estupenda y de una gracia divina“.

Ester Soré en1952

Frente a frente, Solovera estaba decidida a mostrarle su composición a Soré. Pero había un problema: no sabía tocar nada. “Le dije que tenía una tonada, accedió a escucharla: me dice: - ¿La toca en piano? - No, en piano no, respondo, - Pásenle una guitarra, dice a los músicos. -No, no toco guitarra, digo. -Entonces cántela, replica. -Tampoco canto, porque tengo mala voz, susurro".

Molesta, Soré despachó a Solovera sin antes decirle que cuando volviera le trajese “una parte de plano”. Al escuchar eso, a Solovera se le vino el mundo encima. “Cómo sería mi ignorancia que pensé debía llevarle una tecla, una pata o una bisagra”. Pero en ese momento, uno de los guitarristas de Soré decidió dar una mano. “Deben haberme visto tan afligida que Humberto Campos, gran guitarrista chileno, me fue acompañando y la entoné como pude ‘tamboreando’ en el plano”.

Así, con la ayuda de Campos, Solovera logró mostrarle la canción a Ester Soré. Tras escucharla, esta le dio su respuesta. “Muy bien señora, voy a estrenarla en el ‘Champion’ de Curicó“.

De acuerdo al sitio Memoria Chilena, al final la presentación no fue en Curicó, sino en San Fernando, y con un ilustre espectador en las gradas. “Chile lindo fue estrenada en un rodeo en San Fernando, con la presencia del presidente Gabriel González Videla“. Y en la voz de la ”Negra linda“, Ester Soré.

Desde esa primera vez de 1948, la tonada Chile lindo se convirtió en un ícono del folklor más tradicional chileno. Solovera era una profesora de castellano que en el Pedagógico de la U. de Chile había recibido el influjo criollista de su profesor de literatura, el insigne escritor Mariano Latorre. De ahí su interés por lo más costumbrista.

Con los años, aprendió a tocar la guitarra, aunque no estudió música y tocaba el instrumento de 6 cuerdas por oído. “Ni siquiera tengo un método de trabajo. Nunca me pongo a pensar versos o melodías. Surgen solos y en cualquier momento’’, dijo posteriormente.

Años después, en 1968, la canción fue registrada por el conjunto vocal Los Huasos Quincheros, representantes de lo que el musicólogo Juan Pablo González denomina la Música Típica Chilena. Aunque hay que decir que al momento de grabarla, el señero conjunto llevaba años de trayectoria, pues se formaron en 1937.

“Se formaron entonces elegantes cuartetos vocales masculinos con guitarras, vestidos a la usanza del huaso chileno, destacándose Los Cuatro Huasos (1927), Los Huasos Quincheros (1937) y Los Provincianos (1938). Sin embargo, por regla general el huaso no canta, ni como solista ni en grupo, pero posee una rica vestimenta digna de ser lucida en un espectáculo, que además es sinónimo de poder en el campo, pues es la que usa el dueño y el capataz de la tierra. Estos grupos de ‘huasos’ estaban formados por estudiantes universitarios que luego compartían sus carreras profesionales con la actividad artística”.

“Sus voces eran cultivadas, de dicción articulada y afinación precisa, apropiadas para el medio social acomodado donde eran admirados. Al mismo tiempo, reproducían gritos de animación y modos de hablar campesino, en un intento de evocar el ‘sabor típico’ de la música folclórica. Ellos hicieron de la tonada el género principal para la evocación del folclore, debido a su lirismo, su estructura flexible y sencilla, y su arraigo en la cultura criolla nacional”, comenta González en su artículo Evocación, modernización y reivindicación del folclore en la música popular chilena: el papel de la performance.

Para González, lo que hacen los Quincheros con Chile lindo, es una evocación del folklore. “Con la estilización de la tonada, la música campesina se transformó en las ciudades en música de espectáculo, adecuada al medio nocturno de boites y restaurantes. Había nacido el ‘artista’ del folclore y con él, la Música Típica Chilena. Predomina en este repertorio la idealización de la mujer y la autocompasión del hombre, quien es el que sufre el desengaño amoroso. Ella se presenta dual, por un lado es virtuosa y coqueta, y por el otro es esquiva y severa. Él, en cambio, aparece honesto, esforzado, valiente y patriota”.

Foto: Archivo Histórico – Cedoc Copesa.

Con el tiempo, este tipo de tonada comenzó a perder lugar siendo reemplazada primero por el Neofolklore, y luego por La Nueva Canción Chilena. “La Música Típica Chilena creó un estilo propio, tanto por el repertorio empleado, como por la forma de interpretarlo. Forjó la imagen sonora de Chile para el propio país y para el mundo, constituyendo la corriente principal de la música popular chilena hasta comienzos de los años sesenta. Sin embargo, la asociación de esta música con la cultura criolla patronal, llevó a sectores progresistas de la sociedad chilena a sustituirla o simplemente a ignorarla como imagen de nación y emblema de chilenidad, alegando que excluía las raíces indígenas y no favorecía el cambio social. Al mismo tiempo, el surgimiento de una cultura juvenil en la década de los sesenta, impulsó a las nuevas generaciones a desarrollar una música popular propia y diferente a la de las generaciones mayores”.

Clara Solovera, la autora de tan señera canción, falleció el 27 de enero de 1992. Tal impacto generó su muerte que hasta recibió un homenaje póstumo del Senado. Fue el senador Mario Enrique Ríos (RN) quien le dedicó unas sentidas palabras. “Hoy, Clara Solovera ya no está entre nosotros. Pero sus canciones, su poesía, su bondad, su amor por este ‘Chile, Chile lindo’, estarán siempre en nuestros corazones. Y sin duda alguna, sobre sus cenizas, esparcidas, según sus deseos, frente a su casa de El Quisco, habrá, tal como muchas veces lo cantara, un ‘Jacarandá echando sus ramos azules sobre su soledad’. He dicho”.

Lee también:

Más sobre:MúsicaClara SoloveraLos Huasos QuincherosEster SoréChile LindoMusica Culto

Casi nadie tiene claro qué es un modelo generativo. El resto lo leyó en La Tercera

Plan Digital + LT Beneficios$6.990 al mes SUSCRÍBETE