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Viaje por los secretos de El Diablo Viste a la Moda 2 (y cuáles son las posibilidades de una tercera parte)

Tras convertirse en uno de los mayores éxitos cinematográficos del año, la película acaba de llegar al catálogo de la plataforma Disney+. El director David Frankel y la guionista Aline Brosh McKenna comparten detalles de su creación y evalúan las opciones de realizar otra secuela. “Era fundamental que tuviera el mismo nivel de glamour que la gente asocia con la primera”, afirman en una conferencia en la que participó Culto.

Viaje por los secretos de El Diablo Viste a la Moda 2 (y cuáles son las posibilidades de una tercera parte) Macall Polay

El director David Frankel declinó varias invitaciones a crear una secuela de El diablo viste a la moda (2006), su icónica comedia protagonizada por Anne Hathaway y Meryl Streep. En algún momento, a lo largo de estas dos décadas, el cineasta llegó a estar convencido de que realizar una continuación de la historia de Andy Sachs y Miranda Priestly era imposible.

“Nos resultaba difícil imaginar cómo podríamos reunir a Miranda y Andy en el mismo universo”, afirma en una conferencia virtual en la que participa Culto.

Macall Polay

El curso de los acontecimientos cambió después de que la guionista Aline Brosh McKenna propusiera iniciar la nueva historia abordando frontalmente la crisis de los medios de comunicación, en especifico “lo difícil que es conseguir un trabajo, conservar un trabajo o incluso mantenerse en una gran institución como un periódico de circulación diaria”, puntualiza Frankel.

“Esa fue una manera fácil y rápida de revelar cuánto ha cambiado el mundo desde 2005, que fue cuando filmamos la primera película”, agrega el director. Luego fue de enorme ayuda que encontraron una acogida favorable en la actriz detrás de Miranda. “Mi lema personal es: si Meryl Streep piensa que es una buena idea, probablemente sea una buena idea”, indica Brosh McKenna en la misma instancia.

La buena noticia es que todos los implicados –Anne Hathaway, Emily Blunt, Stanley Tucci– estuvieron de acuerdo con la propuesta y las agendas se alinearon para conseguir filmar El diablo viste a la moda 2 entre junio y octubre de 2025. Su estreno en salas, a fines de abril de este año, confirmó que la espera valió la pena y que aguardar hasta hallar la idea correcta dio sus frutos.

El filme retoma la vida de Andy justo en el momento en que es despedida junto a todos sus compañeros de redacción a través de un mensaje de texto y mientras son premiados en una prestigiosa gala dedicada al periodismo. En su vuelta a Runway, la revista en la que trabajó para Miranda hace dos décadas, se encuentra con un panorama alicaído: menos anunciantes, historias de menor densidad y la sensación generalizada de que el negocio podría colapsar en cualquier momento. En ese contexto, la todopoderosa Miranda es una figura más vulnerable que a mediados de los 2000.

Michael Stewart

El mundo la ha vuelto un poco más humilde. Y creo que desde el principio se percibe que tiene que lidiar con Irv (Ravitz, el propietario de la empresa matriz de Runway), con las ganancias, con los anunciantes. Las revistas han pasado de esto a esto, de revistas grandes y voluminosas a revistas delgadas”, apunta Brosh McKenna, quien enfatiza que “en este ámbito ya nadie es un líder indiscutible. Quizás sí en la tecnología, pero no en este espacio. Así que los desafíos, la relación económica, emocional y logística, y el viaje personal que eso implicaría para ella, creo que fueron el detonante de todo”.

Por su parte, el cineasta añade: “La estructura de la película y la orientación de los personajes son bastante similares a las de la primera, pero también para nosotros era esencial mostrar cierta evolución en todos los personajes. Y 20 años cambian bastante a las personas (...) Así que nos resultó muy interesante ver a Miranda junto a su marido solos en casa o verla en situaciones potencialmente más vulnerables. Y Meryl se metió de lleno en eso. Digo, ella sugirió que había más matices que podía revelar sobre el personaje”.

Aunque el mundo en el que se desarrolla la historia luce menos esplendoroso que hace dos décadas, la cinta se las arregla para satisfacer a los espectadores con el despliegue del glamour y la moda que tanto los deleitó en el largometraje original. Esta vez se da el gusto de ambientar uno de sus principales segmentos en Italia, en específico en la Semana de la Moda de Milán.

Macall Polay

“Era fundamental que la película tuviera el mismo nivel de glamour que la gente asocia con la primera”, plantea el director. “Pudimos ir durante la Semana de la Moda y sentir la energía que se respiraba en la ciudad. Fue una idea realmente emocionante: ir a este templo de la moda y ver cómo es estar allí durante esa semana. Y creo que David (Frankel) hizo un trabajo increíble capturando la energía, la belleza y la grandeza de una ciudad antigua”, sostiene la guionista.

Y está el ritmo del filme de 2006, a juicio de Frankel, “una de las cosas” que genera que sea “tan atractivo y digno de volver a ver, incluso hoy en día”. “Los actores son brillantes y talentosos, pero además son excelentes comediantes. Aline ((Brosh McKenna) se esforzó mucho en crear situaciones muy dramáticas que también fueran muy divertidas”, subraya.

¿Tercera parte en camino?

Con una recaudación de casi US$ 700 millones en la taquilla mundial, El diablo viste a la moda 2 se consolidó como uno de los grandes fenómenos comerciales de 2026. De ese modo, ratificó que retomar la cinta original fue un acierto, al tiempo que ha alimentado la conversación en torno a la posibilidad de que a futuro se realice otra secuela.

Si la primera giró en torno al poder de las revistas y la segunda se encargó de abordar la irrupción del mundo digital, ¿hacia dónde podría encaminarse una potencial tercera parte?

Reconociendo que todo “está cambiando tan rápido”, Aline Brosh McKenna comparte su predicción: “Creo que en un mundo dominado por la IA, por la invasión de la IA, nos inclinaremos hacia lo artesanal, lo específico y lo humano”.

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“Creo que es imposible predecirlo. Como Meryl suele decir, el iPhone no existía cuando hicimos la primera El diablo viste a la moda, por lo que es difícil imaginar dónde estaremos dentro de una generación. No creo que estemos haciendo una secuela en diez años”, apunta David Frankel entre risas.

Bajo ese mismo tono distendido, la guionista dice: “No te preocupes, David, te llevo en silla de ruedas. No pasa nada”. El director se encarga de cerrar la broma: “Meryl y yo (estaremos) en una silla de ruedas doble”.

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La mayoría no entiende el debate por el impuesto a las empresas. El resto lee La Tercera.

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