Arte en cuarentena: cuando las obras simbolizan la cotidianeidad actual

El jardín deshabitado (2007), José Manuel Ballester.

Desde el 2007 el fotógrafo y pintor español José Manuel Ballester comenzó a intervenir obras clásicas como Las Meninas de Velázquez, quitando los personajes del paisaje. Ahora, las imágenes se han vuelto a viralizar como una metáfora de lo que está ocurriendo alrededor del mundo con el Covid-19.




Fue en 2007, en Madrid, que el pintor y fotógrafo español José Manuel Ballester presentó por primera vez Espacios Ocultos, una selección de obras clásicas de la historia del arte donde a través de manipulación digital retira a sus personajes, dejando los escenarios vacíos. A pesar del paso de los años, ahora con la crisis sanitaria del Covid-19 las imágenes han vuelto a viralizarse adquiriendo un nuevo significado. Así como miles de personas han tenido que mantenerse en cuarentena, los protagonistas de las obras de arte también.

“Que se produzca una proyección sobre este trabajo, del peligro que supone para la población la presencia de este virus y sirva para concienciar a todos de la necesidad de confinarse en casa durante un tiempo, me parece hacer un buen uso en estas circunstancias”, explica Ballester desde España, país que superó los 45 mil casos activos de Covid-19.

José Manuel Ballester (1960) es licenciado en Bellas Artes de la Universidad Complutense de Madrid. Sus inicios como artista fueron en la pintura, siguiendo las técnicas de la escuela italiana y flamenca. A comienzos de los años 90 se adentró en la fotografía arquitectónica.

Con exposiciones en el Museo Reina Sofía, en Nueva York, Valencia y en ferias como Arco o Art Forum Berlín, en 2010, el Ministerio de Cultura de España le concedió el Premio Nacional de Fotografía por su trayectoria.

En su serie Espacios Ocultos, Ballester toma obras como Las Meninas de Diego Velázquez, El Jardín de las Delicias de El Bosco, El nacimiento de Venus de Sandro Botticelli, La última cena de Leonardo Da Vinci, entre otras. “Es un recorrido por la Historia del Arte a través de una rigurosa selección de las obras que consideré fundamentales tanto por la grandeza de sus creadores como los temas que representaban y que son todos aquellos que siempre nos han acompañado dentro de nuestra evolución”, cuenta el artista sobre el proyecto.

La última cena. José Manuel Ballester.

Mediante manipulación digital, Ballester borra a los personas que aparecen en cada una de las obras y así deja solo los escenarios de la pintura. “El trabajo consistió en ponerme en el lugar de cada artista seleccionado y recrear con su misma técnica, concepción del espacio y estilo cómo serían sus obras si hubieran decidido eliminar los personajes cambiando la secuencia temporal de las mismas”, añade.

El pintor y fotógrafo ha vivido durante las últimas semanas el enorme crecimiento que ha tenido el virus en España. Desde allá cuenta que “la situación está en un momento muy dramático, sobre todo porque mientras va aumentando el número de enfermos, va disminuyendo el número de médicos y no hay camas suficientes para poder atender en condiciones a todos los enfermos. La situación se ha desbordado”.

Lugar para un nacimiento, José Manuel Ballester.

PandemiArte

Otras imágenes que han dado vuelta en las redes sociales son las del fotógrafo David Bokeh, quien a raíz de la pandemia está buscando generar conciencia con una técnica similar a la de Ballester.

“Estos días he aparcado la cámara de fotos, vamos que me ha pillado esto sin equipo en casa y me estoy dedicando a ‘desdibujar’ obras de arte por una buena razón. Espero que os guste”, ha publicado Bokeh en Instagram sobre lo que ha denominado como PandemiArte.

Entre las obras que el fotógrafo ha intervenido y publicado están El grito de Edvard Munch, La Escuela de Atenas de Rafael Sanzio, El hijo del hombre de René Magritte, Muchacha en la ventana de Salvador Dalí, y La creación de Adán de Miguel Ángel.

Comenta