Australia, Nueva Zelandia, China y Singapur: las estrategias que propone el Colegio Médico para erradicar el Covid-19 en Chile

Surfistas y nadadores se dirigen al océano después de que Bondi Beach reabriera tras un cierre de cinco semanas en Sydney, el 28 de abril de 2020. Foto: AFP

A través de un documento publicado la semana pasada donde presentan el plan "Vivos Nos Necesitamos", el Colmed elogió las "estrategias de eliminación" del virus tomadas por otros gobiernos, proponiendo aplicar medidas similares en nuestro país.


“Es claro que la estrategia más efectiva para retomar nuestras vidas la constituye una estrategia de eliminación, es decir, mantener los casos en cero con medidas intensas pero acotadas en el tiempo”, señalaba la semana pasada el Colegio Médico de Chile al presentar el Plan “Vivos Nos Necesitamos”, la propuesta sanitaria que busca erradicar el Covid-19 de nuestro país.

En el documento, el organismo asegura que “la evidencia internacional es clara”, concluyendo que el “objetivo debe ser eliminar el virus de nuestro país e impedir su reaparición”.

De esta manera, enumeran a países que adoptaron la estrategia de eliminación, que ha resultado exitosa para controlar la pandemia en sus territorios. “Países como Nueva Zelandia, Australia, China, Singapur y Bután han logrado minimizar el impacto de la pandemia tanto en lo sanitario como en lo socioeconómico gracias a la adopción precoz de esta estrategia”, dice el informe del Colmed.

Nueva Zelandia

Desde los primeros días de la pandemia, Nueva Zelandia se distinguió por adoptar una estrategia agresiva contra el virus, que tenía como objetivo “terminar con la pandemia”, en lugar de controlarla.

Gracias a su rápida acción, el país incluso ha conseguido organizar conciertos masivos, sin distanciamiento social. Ayudado por su insularidad y baja población con casi cinco millones de habitantes, el país decretó un duro confinamiento en marzo de 2020, cuando recién habían registrado unas decenas de casos.

La banda neozelandesa Six60 se presenta en Eden Park, Auckland, el 24 de abril de 2021. Foto: AP

La estrategia neozelandesa se ha basado en varios pilares. En primer lugar, el control de fronteras, que sólo permitía la entrada de ciudadanos o extranjeros que cumplieran con ciertos requisitos, como tener familiares en el país. Además, cada viajero debía presentar un PCR negativo y pasar 14 días aislado en una instalación gubernamental.

Por otro lado, las autoridades sanitarias testean a cada ciudadano que presente algún síntoma, y se han desarrollado programas para “asegurarse de que no se dejen sin localizar” posibles casos asintomáticos. Además, el país afirma que ha logrado localizar, testear y poner en cuarentena “al 80% de los contactos” de cada paciente positivo en los cuatro días siguientes a la exposición.

Un letrero de distanciamiento social en Auckland, Nueva Zelanda, el 31 de agosto de 2020. Foto: Reuters

Esto se suma a las medidas de prevención como el distanciamiento social, el uso de mascarillas y “quedarse en casa en caso de síntomas”. El gobierno enfatiza la importancia de involucrar a la población a través de una “comunicación clara”. Esta estrategia le ha permitido a Nueva Zelandia solo registrar 2.718 casos y 26 muertes por coronavirus.

Australia

Tan pronto como el Covid-19 se convirtió en una amenaza real para el país en marzo de 2020, el gobierno federal respondió rápidamente cerrando sus fronteras y obligando a los ciudadanos australianos que regresaran a cumplir un aislamiento domiciliario obligatorio.

La policía era enviada a los hogares para verificar que se estuvieran respetando las medidas, y cuando se descubrieron infracciones, se instauró un sistema obligatorio de cuarentena en hoteles, que a menudo estaban vigilados por la policía o el Ejército.

Agentes de policía y personal de defensa montan guardia frente a un hotel de aislamiento por el Covid en Melbourne, Australia. Foto: AFP

Los primeros cierres fronterizos no solo detuvieron la propagación del virus, sino que también permitieron que Australia construyera un sistema de prueba y rastreo eficaz. Además, el cierre de las fronteras estatales también implicó que estados como Nueva Gales del Sur y Australia Occidental pudieran reabrir sus economías locales después de solo dos meses de cierre.

Aunque las restricciones variaban entre los estados, todas fueron comunicadas con claridad a través de conferencias de prensa diarias televisadas, avisos en la calle y difusión en los medios de comunicación.

Una persona con mascarilla viaja en un tranvía en Melbourne. Foto: Reuters

Los negocios no esenciales se cerraron de inmediato, a las personas se les dio un radio limitado de movimiento y los hogares no podían mezclarse. Cualquiera que infringiera estas restricciones se enfrentaba a fuertes multas. Con más de 25 millones de habitantes, Australia suma 30.300 casos y 910 muertos por Covid-19.

Singapur

El modelo de diagnóstico temprano de Singapur, a través del cual se empezó a tratar la epidemia tan pronto como se detectaron los primeros casos en China testeando a las personas con posible contagio, mostró ser efectivo, ya que hasta la fecha cuenta con 62 mil casos y 34 muertes, pese a su cercanía con China.

Una mujer pasa corriendo junto a un robot llamado Spot, que transmite un mensaje grabado que recuerda a las personas que cumplan con el distanciamiento social en Singapur, en mayo de 2020. Foto: AFP

Bután

El país tiene sólo 13 médicos especialistas, incluido su primer ministro en funciones, Lotay Tshering. Apenas detectaron una transmisión comunitaria, en marzo de 2020, todo el territorio entró en un bloqueo completo.

Sin embargo, la prevención sigue siendo clave en la estrategia del país de 763 mil habitantes, sumada a una comunicación efectiva. Además, en abril pasado, el pequeño reino situado en el Himalaya entre India y China había vacunado a casi el 93% de su población adulta en solo 16 días. Según el sitio Our World in Data, el 62,8% de todos sus habitantes han recibido al menos una dosis del inmunizante. Bután solo registra 1.924 casos y un muerto por coronavirus.

China

Las autoridades sanitarias empezaron a implementar un aislamiento completo desde mediados de enero de 2020 en 16 ciudades, incluida Wuhan, donde se detectó por primera vez el nuevo coronavirus. También se detuvo todo el transporte aéreo y terrestre a la provincia de Hubei y se impuso una cuarentena en todos los hogares de la región. Según el sitio Worldometer, China, con más de 1.400 millones de habitantes, solo suma 91.587 casos y 4.636 decesos por Covid-19.

Estudiantes universitarios haciendo fila para recibir la vacuna contra el Covid-19 en Wuhan, el 28 de abril de 2021. Foto: AFP

En contraste, el Colegio Médico señala que los países que utilizaron estrategias como la supresión o mitigación, buscando aplanar la curva de contagios, han enfrentado rebrotes. Además, la fatiga pandémica y el ingreso de nuevas variantes en esos países han tenido un alto impacto sanitario, económico y social.

Sin embargo, las estrategias de eliminación empleadas exitosamente por algunos países consideran elementos que no son fácilmente replicables en otros puntos del planeta, según los expertos. Por ejemplo, Australia y Nueva Zelandia tienen la ventaja de estar aislados del resto del mundo gracias a su condición insular. En ese sentido, Reuters destaca que el aislamiento geográfico ayudó a este último país de casi cinco millones a eliminar virtualmente el coronavirus dentro de sus fronteras.

Gracias al fuerte control estatal, China, además de cerrar ciudades enteras, ha implementado un sinfín de medidas de seguridad para contener los brotes. Así, según The Guardian, los operadores de telefonía han rastreando los desplazamientos de la gente y redes sociales como WeChat y Weibo han abierto líneas directas para reportar sobre otros posibles enfermos. En algunas ciudades incluso se recompensa al que denuncia a un vecino enfermo.

Singapur, por su parte, es uno de los países con las leyes más estrictas que existen, con una política de tolerancia cero que incluye severas multas y castigos. Por ello, según Bloomberg, violar las reglas sobre el Covid-19 no resulta gratis. Ya en febrero de 2020, la ciudad-estado demandó a un matrimonio chino bajo la Ley de Enfermedades Infecciosas por proporcionar información falsa y obstruir el rastreo de contactos de coronavirus. Cualquier persona condenada por una primera infracción en virtud de la ley puede recibir una multa de hasta US$ 7.437 y/o ir a la cárcel por hasta seis meses.

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