Manifestaciones, una estatua en reparación y un muro metálico: ¿Qué sucede con los proyectos para cambiar la Plaza Baquedano?

16 DE MAYO DEL 2020 FOTO DE PLAZA BAQUEDANO DURANTE LA CUARENTENA DE LA COMUNA DE PROVIDENCIA FOTOS: LUIS SEVILLA FAJARDO

Durante estos días, el cambio de la estatua de Baquedano ha revivido en el debate público un punto primordial: ¿Qué es lo que se debe hacer en la zona de intersección de Alameda-Providencia? Una de las propuestas ha sido revivir el antiguo proyecto para construir un “Paseo Cívico Metropolitano” en ese eje. Sergio Baeriswyl Rada, presidente del Consejo Nacional de Desarrollo Urbano, propone reactivar parte del proyecto del exintendente Claudio Orrego.


Hace una semana, tras el incendio de la estatua Baquedano, no sólo se instaló el debate sobre cuánto control tiene el gobierno sobre el orden público. También se reavivó la discusión sobre qué hacer con ese céntrico espacio -la Plaza Baquedano, Plaza Italia y Parque Bustamante- que tradicionalmente se utilizó para grandes celebraciones, marchas y, desde octubre de 2019 a la fecha, también se transformó en centro de graves hechos de violencia.

El jueves de la semana pasada, para poder restaurarla, la estatua del general Baquedano fue retirada por una grúa para ser restaurada, luego de lo cual se instaló una muralla de acero alrededor de la tumba del Soldado Desconocido para diagnosticar sus daños.

Sergio Baeriswyl Rada, presidente del Consejo Nacional de Desarrollo Urbano, explica que el diseño de esta plaza se hizo para la contemplación, “para poner en valor un elemento visual cultural -la estatua- más que como parque o plaza”. Sin embargo, afirma que se transformó en “un espacio de atracción multitudinaria y, como no está diseñada para eso, cuando pasa, obviamente colapsa”.

En palabras de Baeriswyl, es fundamental un rediseño de este espacio y que su mayor componente debe ser la unidad: “La integración de los parques, la unión de las vías que confluyen en este punto, la unión de los contenidos culturales que posee y que una a los chilenos”.

Señala como un fallo que el diseño actual del sector de la Baquedano genera la división del Parque Balmaceda, el Forestal y el Bustamante, y dice que al unirlos “podríamos hacer un sistema de parques urbanos muy potentes”.

Además, afirma que es esencial adaptar el lugar a la multimodalidad que hay hoy de la movilidad: “No sólo pensar en los autos y el transporte público, sino también en las bicicletas, los peatones, facilitar los cruces y los flujos, que hoy día no solamente frente a un evento se ven interrumpidos, sino que están siempre en condición de fragilidad por la estructura que tiene la rotonda”.

Para el arquitecto y urbanista, estas ideas para la zona de Plaza Baquedano ya están recogidas en parte del proyecto del Eje Alameda-Providencia, que tras un concurso internacional convocado por el entonces intendente Claudio Orrego (DC) fue adjudicado en 2015 por el consorcio integrado por la oficina de arquitectura Lyon Bosch + Martic Arquitectos (Chile) y la oficina de diseño urbano Groundlab Landscape Urbanism (Reino Unido-China). Esta iniciativa pretendía rediseñar la unión de las calles Av. Libertador Bernardo O’Higgins (la Alameda), Av. Providencia, Av. Nueva Providencia, los alrededores de la Estación Baquedano y, finalmente, la Estación Pajaritos.

El presidente del Consejo Nacional de Desarrollo Urbano asegura que mientras se restaura la estatua de Baquedano se debe aprovechar una de las partes de esta iniciativa, específicamente la que reforma la Plaza Baquedano y sus alrededores: “Lo que nosotros hemos planteado es centrarnos en la discusión de la plaza, hay que aislar el diseño de ésta del proyecto Eje Alameda”. Un punto que -en mayor o menor medida- también han planteado urbanistas como Iván Poduje y Pablo Allard.

El concurso público

Como se sabe, el proyecto al que alude Baeriswyl no alcanzó a ver la luz.

Convocado en 2014 por el gobierno regional, a través del entonces intendente Orrego, bajo el nombre “Nueva Alameda Providencia”, su diseño se extendería a lo largo de 11,8 kilómetros entre el nudo Pajaritos y Tobalaba. Por entonces se estimaba en US$ 223 millones su costo, es decir, unos 138 mil millones de pesos, y su ejecución se proyectaba para el primer semestre de 2017.

El día en que se anunciaron los finalistas en 2015, el director del concurso, Luis Eduardo Bresciani, destacó tres puntos en los que coincidían todas las propuestas: “Los cinco plantean un sistema de corredor de buses que se va a abrir hacia la izquierda, permitiendo que los automóviles y el tránsito peatonal, y los otros modos de transporte, se muevan más bien hacia las veredas, lo cual permite ensancharlas y concentrar el sistema de transporte al medio”.

La realización del proyecto fue paralizada cuatro años después de que el concurso fuera adjudicado por la intendencia siguiente, encabezada por Karla Rubilar, en los comienzos del segundo gobierno de Sebastián Piñera.

En ese momento, se esgrimió como razón la cantidad de recursos asignados a una empresa que no habría cumplido los requerimientos, un informe de Contraloría que detallaba irregularidades, que la empresa no iba a poder cumplir con el tiempo y la forma de entrega, y que no cumplía con el estándar de rentabilidad.

La iniciativa ganadora

La propuesta ganadora de Lyon+Bosch y Martic Arquitectos proponía crear en la zona de la Plaza Baquedano una amplia superficie para conectar los parques Forestal, Bustamante y Balmaceda y así crear un “alto flujo peatonal” en el sector. En pocas palabras, la propuesta era crear un “Paseo Cívico Metropolitano”. También buscaba crear una estación intermodal en superficie al oriente de Plaza Baquedano, que estuviera conectada a la estación de Metro a través de “túneles subterráneos y amplios cruces peatonales”.

Ello implicaba cambios a lo largo de la Alameda, Av. Providencia y Nueva Providencia, Estación Central y en la Estación de Metro Pajaritos, para permitir la implementación de un nuevo corredor de buses “BRT (Bus Rapid Transit)”, el que permitiría reducir los tiempos de viaje.

El presupuesto estimado era de unos US$ 220 millones y de una superficie de alrededor de 120 hectáreas.

Sin embargo, el 25 de marzo de 2019 la entonces intendenta Rubilar rechazó la idea de ejecutar la “Nueva Alameda-Providencia”. “Este es un proyecto que se anunció con bombos y platillos en el año 2015 y que se decidió pasar inmediatamente a la sección de diseño, sin haber probado, lamentablemente, la prefactibilidad y la factibilidad”, afirmó entonces Rubilar.

La propuesta que surgió tras el rechazo de la intendencia

Tras la negativa hacia el proyecto que ganó la licitación, la Intendencia le solicitó un informe a la Mesa Técnica y la Corporación Ciudades, donde se detalló una serie de recomendaciones y propuestas para el diseño mejorado del “Eje Alameda-Providencia”. Finalmente, 18 medidas se incluyeron en el documento, con la finalidad de que se llevara una correcta implementación del Eje Alameda-Providencia.

Esta propuesta consistía en construir nuevos paraderos de transporte público, añadir más vegetación en esos alrededores -de acuerdo al diseño original del proyecto- y ejecutar un manual de movilidad urbana vinculante. También se recomendaba priorizar las obras relativas al espacio público del sector poniente, especialmente aquellas que se relacionaban con mejorar las veredas y arborización. Asimismo, se planteó evaluar la posibilidad de incluir la construcción y explotación del Nudo Pajaritos.

Sin embargo, el proyecto del Eje Alameda quedó paralizado hasta hoy.

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