Alberto Abarza tras el oro paralímpico: “Los sueños están para cumplirse”

Alberto Abarza, con la medalla de oro colgada, durante la ceremonia de premiación. Foto: Reuters.

El nadador chileno se quedó con la presea dorada en la prueba de los 100 metros espalda S2. "Siempre soñé con cantar el himno y para cantarlo había que ganar la medalla", confesó.


Chile consiguió la segunda medalla de oro en unos Juegos Paralímpicos tras la alcanzada por Cristián Valenzuela en Londres 2012. Ahora, en Tokio 2020 el nadador Alberto Abarza vuelve a colgarse una presea dorada después de imponerse en los 100 metros espalda S2 en una cerrada definición.

Tras la competencia, el ahora campeón paralímpico tomó la palabra para referirse a la carrera. “Me siento viviendo un sueño que partió cuando tenía dos años cuando ingresé a la piscina de la Teletón. Coronarlo así con el apoyo de todo Chile, de mi familia... Estoy muy feliz”, comentó en diálogo con el Comité Paralímpico de Chile.

Sobre la competencia señaló que “Me dolió muchísimo. Sabía que tenía que apretar y no volverme loco los primeros metros. Es difícil enfocarse porque uno cree que va lento, pero los primeros 15 metros iba rápido y a la vuelta me dolió como nunca”, relató.

Además graficó la lucha que sostuvo con el brasileño Gabriel Dos Santos en los metros finales. “Iba apretando y veía las gotitas de agua que salpicaban y sabía que estábamos cerca y ya cuando vi el marcador en la piscina sabía que quedaban unos siete metros y ahí, en esos últimos metros me dolió la vida, pero dije ‘quedan ocho metros y se acaba esto’ así que le dimos con todo”.

Siempre soñé con cantar el himno y para cantarlo había que ganar la medalla”, añadió más adelante.

Alberto Abarza, al centro, junto a Gabriel Dos Santos (izquierda) y Vladimir Danilenko, los integrantes del podio. Foto: Reuters

Los agradecimientos estuvieron centrados principalmente en su familia que en su mayoría debió ver de lejos la competencia debido a las restricciones por el Covid-19.

“Me hubiera gustado que mis hijas estuvieran acá, mi pareja, mi mamá que ella era la que me llevaba a la piscina cuando era niño y me inculcó el amor por el deporte. Estoy con mi hermana que también me acompañaba a nadar cuando niño. Es un camino largo de muchos años. No es llegar y estar en unos juegos. Es mucho sacrificio, todos los días a las cinco de la mañana meterse al agua helada, pero valió la pena y eso es lo más lindo que rescato de esto”, expresó.

“Lo que le digo a todos es que los sueños están para cumplirse. Con trabajo se puede lograr cualquier cosa, hasta lo imposible. Es proponérselo. Nada es imposible”, cerró.

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