Brasil deja la corona en casa

Brasil, Copa América

Foto: AP.

El Scratch superó a Perú por 3-1 en la definición de la Copa América. Roberto Tobar, el árbitro de la final, fue protagonista por una serie de cobros polémicos.



Brasil 3-1 Perú

Brasil: Alisson 5; D. Alves 5, T. Silva 5, Marquinhos 4, A. Sandro 4; Casemiro 5, Arthur 5, P. Coutinho 4 (76', Militao 4); G. Jesús 5, R. Firmino 4 (75', Richarlison 4), Everton 5 (90', Allan -).

DT: Tite 4.

Perú: P. Gallese 5; L. Advíncula 4, C. Zambrano 5, L. Abram 5, M. Trauco 5; R. Tapia 4 (83', Gonzales 4), Y. Yotún 4 (78', Ruidíaz 4); E. Flores 4, C. Cueva 3, A. Carrillo 4 (86', Polo -); P. Guerrero 4.

DT: R. Gareca 4.

Goles: 1-0, 15', Everton asoma en el segundo palo sin marca y saca un remate bajo; 1-1 ,43', Guerrero de penal deja sin reacción a Allison; 2-1 ,45', Gabriel Jesus define bajo ante la salida de Gallese; 3-1 ,89', Richarlison de penal vence a Gallese.

Árbitro: R. Tobar 3. Amonestó a G. Jesús, T. Silva (B), Tapia, Advíncula (P). Expulsó a Gabriel Jesús por doble amarilla tras un empujón.

Estadio Maracaná. Asistieron 69.986 personas.

La Copa América se queda en casa. Esta vez no hubo espacio para un nuevo Maracanazo. Pero vaya que sufrió más de la cuenta Brasil para levantar el trofeo continental, después de 12 años sin una vuelta olímpica. Perú vendió cara la derrota, dejando la vida en la cancha pese a las enormes distancias futbolísticas con el rival. Pero la expulsión de Gabriel Jesús, en un grueso error de Roberto Tobar, y la mezquindad de Tite, que le puso freno al ímpetu de su equipo en el segundo tiempo, le dieron una inusitada emoción a una definición que parecía muy dispareja.

El arranque del partido pareció más acorde con las expectativas. Brasil, claro dominador, sentó supremacía desde el juego y rápidamente se puso en ventaja. Una gran acción individual de Gabriel Jesús, protagonista exclusivo de la final en lo bueno y lo malo, por el costado derecho le permitió a Everton, asomando por el segundo palo, definir ante Gallese con un remate bajo.

Aquellos minutos parecían una fotocopia de lo sucedido hace algunas semanas en Sao Paulo, cuando se enfrentaron ambas selecciones por la fase de grupos y que acabó con una goleada humillante del Scratch por 5-0. Perú no podía cruzar la mitad de la cancha con balón dominado. Y Brasil, con la confianza en alto por la apertura de la cuenta, seguía martillando el pórtico albirrojo. Pero a diferencia del duelo por la fase de grupos, Gallese esta vez no estaba para regalos y sostenía bajo los tres palos la exigua diferencia.

El elenco de Gareca no maracaba presencia. Ni siquiera probaba las manos de Alisson. Pero en el primer acercamiento serio, casi al final del lapso inicial, terminó con un balón golpeando el brazo de Thiago Silva. A Tobar no le quedó otra que cobrar penal, aunque el VAR le sugirió revisar la imagen, que no terminaría variando su decisión inicial. Guerrero, desde los 12 pasos le devolvía la ilusión a Perú y de paso rompía el invicto de Allison, que no había recibido goles en todo el torneo.

Pero todo lo que le costó a Perú para igualar la distancia al menos en el marcador, la derrocharía unos minutos después del gol de Guerrreo. Un balón recuperado por Firmino le permitiría a Gabriel Jesús entrar sin marca al área y definir con un toque suave pegado al palo.

Si algo se le debe reconocer a Gareca es que convirtió a un grupo de jugadores lejos de la elite mundial en una selección competitiva, capaz de ser protagonista en escenarios complejos. Así pudo clasificar al último Mundial, le hizo pasar un susto grande a Francia y Dinamarca en Rusia, y en esta Copa América se dio el gran gusto de sacar de la final a Chile. Y pese al enorme desgaste hecho en el primer tiempo corriendo detrás del balón, se las ingenió para acorralar por algunos minutos a Brasil en el mismísimo Maracaná. Es cierto que no tuvo prácticamente una ocasión clara para igualar, más allá de algunos remates de distancia que pasaron cerca, pero el silencio en las tribunas reflejaba el susto que se apoderaba del público. Una sensación que se agudizó con la expulsión de Gabriel Jesús promediando el complemento.

Tite, sin ponerse colorado, sumó defensores para sostener el marcador y evitar a cualquier precio un nuevo Maracanazo. Perú, ya sin fuerzas, intentó el milagro, pero Tobar tenía algo que decir. En un arranque de Everton decidió sancionar como penal un desplazamiento de Zambrano, que pareció con el hombro. Pese a la sugerencia de revisar la jugada, el juez chileno mantuvo su decisión tras ver la imagen. Richarlison tradujo en gol la sanción y sentenció la final. La Copa vuelve a Brasil, que fue el mejor equipo de un torneo mezquino y lleno de miedos.

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