Cómo crece el golf en Chile

Varias instancias se han propuesto aprovechar el boom en torno a Joaquín Niemann. Ya aumentaron las peticiones de hándicap, de ingreso de niños a torneos y en los grupos que llegan a la cancha pública, pero los costos asociados siguen siendo su mayor lastre.


Joaquín Niemann en las noticias de la televisión, en las portadas de los diarios. Su figura llega a las casas de todos los chilenos y conceptos como birdie, fairway o tallarín entran poco a poco en el vocabulario. Muchos ya se imaginan en un campo de golf. Y puede ser, porque en buena parte del mundo, este deporte no es lo elitista que es en Chile, y aunque no podría decirse que es popular, al menos cubre buena parte de la clase media en naciones como Estados Unidos, en Europa, o hasta en Argentina o Colombia.

Llegar a esos niveles ha sido siempre la idea de las autoridades, en especial cuando surge una figura pública. Ahora es el momento de aprovechar el impulso que da Joaco y todos los responsables lo saben.

Niemann irrumpió en enero, cuando ganó el Latin America Amateur Championship. El tiempo coincide con el aumento de las solicitudes de hándicap, es decir, personas que piden ser calificadas en su calidad de golfistas para poder disputar torneos aficionados o entrar a jugar a campos de golf.

Los hándicaps han crecido en un 11% a nivel nacional y en clubes como Los Leones o el De Polo San Cristóbal, más de un 30%, de acuerdo a cifras de la Federación Chilena de Golf.

“En este momento hay 18 mil jugadores con hándicap, de los cuales se considera activos a unos 10 mil. En el presente año, desde enero, se han recibido unas 800 solicitudes de hándicap, se ha visto bastante gente con interés de jugar”, explica el presidente de la Federación Chilena de Golf, Felipe Bertin.

El interés choca primero con los muchos gastos asociados (ver infografía), pero salvado éste, el muro es más alto: la cancha dónde jugar. Casi todos los campos en Chile son privados, es decir, se puede jugar en ellos sólo si se es socio, membresías que son millonarias.

No en el Club de Golf Mapocho, que es un campo público. Allí basta con llegar y pagar para recorrerlo, aunque en casos de hándicap superiores a 30 o inexistente, es necesario demostrar que se tienen las capacidades para enfrentar una cancha. Un jugador inexperto puede ser peligroso para el resto de los jugadores o atrasar las salidas.

En esto, el convenio que suscribió la Federación con Mapocho hace unas semanas será clave, pues “tenemos ahora un lugar donde entrenar, tener una cancha de práctica. Queremos hacerlo mucho más social, más masivo”, señala Bertin.

Desde el club explican que el boom del golf se ha visto especialmente reflejado en sus salidas, pues han aumentado en un 10 por ciento en los últimos 12 meses, alcanzando unas 1.300 salidas a cancha cada mes, en promedio. Además, mucha gente va únicamente a la práctica, pero esas cifras no las han calculado.

Club de Golf Carén también es público y muy anterior a Mapocho, pero es muy poco frecuentado y no está en las mejores condiciones. También es público el campo Aconcagua, en Quilicura, pero se trata de un campo corto, sólo con hoyos par 3.

En la Federación aseguran que buscan reactivar algunas canchas que están en la práctica cerradas, como la de María Pinto, en Melipilla, o la misma de Carén, y “crear nuevas canchas, darle un poco más de bombo y platillo a este asunto”, como dice Bertin.

Para todos quienes no son miembros de clubes y quieren comenzar a conocer el golf, la Federación Chilena ofrece un Programa de Golf para Iniciados. Su objetivo es precisamente masificar el deporte a través de clases prácticas de inducción, pasando por todas las estaciones de juego. Cada alumno accede a cuatro clases de 60 minutos, más una clase final de 90 minutos en cancha (precios en la infografía).

Fundamentos del juego, putt y approach; bases del equipamiento y fullswing; introducción al juego en cancha, reglas y etiqueta se revisan antes de que los participantes obtengan su certificado y un paquete de descuentos en tiendas y para clases más avanzadas. Es para mayores de 12 años sin índice de la Federación y con material provisto por los organizadores.

Además, pocos saben que los clubes tienen academias abiertas al público, sin necesidad de ser socios, donde basta llamar a los profesores para conocer los detalles (ver clubes en la infografía).

Una industria en crecimiento

En el mundo, el golf es una industria millonaria. En Estados Unidos, maneja 85 mil millones de dólares al año, incluyendo operaciones, inversiones de capital, ganancias de los eventos profesionales, patrocinio de jugadores, eventos caritativos, valor del mercado de ventas de viviendas y turismo de golf. De acuerdo a cálculos de la Federación, son unas mil personas las que viven de este deporte en Chile, sumando a profesionales, profesores, empleados y gente ligada a la actividad.

El número de habitantes en el planeta por cada hoyo de golf es de 12.570, el mismo promedio que en Chile. En Sudamérica hay 663 complejos golfísticos: Argentina tiene 319; Brasil 123, y Chile, tercero, tiene 77.

Ante la ausencia de terrenos en la parte urbana de Santiago los únicos campos que han nacido en los últimos 30 años son clubes circunscritos a condominios, aunque hace tiempo que no hay desarrollo de este tipo. “Antes de Joaquín y del regreso de Tiger, hubo unos cinco años de decadencia en ese sentido, no hay proyectos de nuevas canchas ni tampoco de condominios con canchas”, cuenta Bertin.

El fanatismo por el deporte ha llevado a la empresa Golf Puttingreen a ofrecer minicanchas de pasto sintético en casas y en tres meses ya ha instalado ocho. “Nuestra idea es también poner en lugares públicos, proyectamos uno en el Parque Araucano y esperamos el apoyo de la municipalidad”, comenta su dueño, Walter Salinas.

Este deporte es también polo de turismo, algo que hasta hace poco se hacía únicamente desde Chile al extranjero, con nacionales visitando Argentina, República Dominicana o Estados Unidos; ahora son los extranjeros los que agendan visitas para probar Mapocho o las canchas de Chicureo o Santo Domingo, por ejemplo.

“Chile es un país muy seguro y cada vez el turismo de golf ha ido aumentando, hay buenas canchas y les gusta a argentinos, brasileños, europeos… y hasta estadounidenses. Sé que hay clubes que tienen acuerdos con agencias, para que puedan jugar. Se da también en provincia. Es un tema que creo que debemos desarrollar, porque se puede hacer algo bueno”, asegura Bertin.

Finalmente, es importante para el desarrollo del golf local ver torneos de alto nivel. El mayor de todos, el Chile Classic, que pertenecía al Web.com, la segunda división del PGA Tour, ya no se realiza, pero sí volvió el PGA Latinoamérica (la cuarta división), que recibirá al Abierto de Chile, en noviembre.

#Tags


Seguir leyendo