El factor Pelé en el mejor Mundial de la historia

O Rei lideró el Brasil del 70, una selección inolvidable, para muchos la más notable de todos los tiempos. La Copa del Mundo de México quedó marcada con el sello del mítico 10.




El mejor Mundial de la historia. Diversos analistas le entregan esa etiqueta a la Copa del Mundo de México 70, ya sea por el nivel de sus selecciones y la calidad de sus partidos. El ganador del torneo fue Brasil, cuyo equipo es sindicado como el mejor de todos. La expresión más sublime del Jogo Bonito, liderados nada menos que por Pelé, quien tuvo como escuderos a Tostao, Rivelino, Gerson, Jairzinho, Carlos Alberto y otros.

La previa al primer Mundial disputado en Norteamérica presentó complicaciones para O Rei. Dos meses antes del inicio del certamen, Brasil jugó un amistoso con Bulgaria y Saldanha, el seleccionador brasileño, dejó a Pelé en la banca acusándolo de tener miopía, excusando la mala relación que había entre ambos. El amistoso terminó 0-0 y la federación despidió al entrenador. Llegó como reemplazo Mario Lobo Zagallo. Su primera misión fue juntar en el mismo dibujo táctico a sus cinco estrellas: Jairzinho, Gerson, Tostao, Rivelino y Pelé. El resultado de esa mezcla fue el mejor posible: un equipazo, que ganó todos sus encuentros.

El camino del Scratch hacia la final implicó sobrepasar cinco obstáculos previos: 4-1 a Checoslovaquia, 1-0 a Inglaterra, 3-2 a Rumania, 4-2 a Perú y 3-1 a Uruguay. Al desenlace llegó junto a Italia, que protagonizó una inolvidable semifinal contra Alemania. La Azzurra ganó 4-3 en el alargue. Cinco de los siete goles de la eliminatoria fueron en la prórroga. Esto hizo que se calificara al cotejo como El Partido del Siglo.

La final era todo un hito. El 21 de junio de 1970, ante un Estadio Azteca con más de 107 mil espectadores, se enfrentaron dos estilos opuestos: la fantasía de Brasil ante el trabajo colectivo italiano. Fue Pelé quien abrió la cuenta con un gran cabezazo (18’). Su marcador, Tarcisio Burgnich, lo describió así: “Saltamos juntos… pero cuando yo estaba en la tierra, él seguía en el aire”. Brasil fue el dominador del juego, pero Italia aprovechó una falla defensiva y Boninsegna logró el 1-1 (37’). Fue un espejismo, porque en el complemento se desató el poder de la Verdeamarela. Gerson (66’), Jairzinho (71’) y Carlos Alberto (86’) ampliaron la diferencia.

El propio Pelé calificó al Mundial del 70 como su experiencia deportiva más relevante, luego de que antes hubiese renunciado al seleccionado. “La razón por la que dije que ya no iba a jugar (con Brasil) fue debido a mi lesión en Inglaterra 1966. Pensé que, después de tantas lesiones, no estaba seguro de si iba a estar en condiciones. Por eso pensé que podría retirarme. Pero, cuando llegó el Mundial del 70, me sentía bien y le dije a mi familia y amigos de Santos: ‘Bueno, está todo bien, si me convocan, iré’. Y eso fue lo que sucedió y fue un regalo de Dios. Fue lo mejor para mí”, dijo el año pasado en una entrevista con ESPN.

“La historia de esa Copa del Mundo es que había más euforia, más expectativa. En mi caso, porque tenía una lesión y no estaba seguro de si iba a jugar. Gracias a Dios que me recuperé. Y gracias a Dios que Brasil también llegó bien. Esas son cosas que no tienen explicación. Solo Dios puede explicar exactamente lo que sucedió. Entonces, es algo difícil de decir. Fue un regalo que Dios me dio”, agregó.

México 70, la tercera Copa del Mundo de Brasil, es la gran obra de Pelé. O Rei en todo su esplendor.

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