El rey gol: la radiografía de una anotación inolvidable

Líder, pulmón, genio y anotador de la Roja. Las maravillas de Arturo Vidal jamás se detienen cuando viste la camiseta de la Selección. Ante Perú convirtió un golazo desde 30 metros que ya entró a los anales de la historia como uno de los más grandiosos del Equipo de Todos.




Como lo viene haciendo hace muchos años, Arturo Vidal volvió a maravillar con la Selección. Ataviado con la Roja, Vidal es capaz de todo. De asombrar incluso a los 33 años, cuando su carrera está más cerca del final que del punto de partida. Con el escudo tricolor en el pecho y la jineta de capitán en su brazo, las cualidades de Vidal parecieran incrementarse. Se guarda para el Equipo de Todos los trucos que no despliega en Europa, continente en el que algunos osan pedirle más. Chile disfruta las bondades del Rey; sus rivales lo sufren a más no poder.

Su remate fue súbito e inesperado. Una obra de arte creada en un momento único de inspiración. A las 20:20 horas de una noche primaveral mucho más fría que las anteriores, Vidal recibió de Jean Meneses, se perfiló con un toque y desde aproximadamente 30 metros convirtió uno de los mejores goles que se recuerden en la historia reciente de la selección chilena. Un remate imparable que dejó atónito a Pedro Gallese, quien ni siquiera atinó a moverse. ¿Qué habrá pasado por su mente durante aquellos 1,19 segundos que demoró la pelota en viajar desde el pie del Rey hasta la esquina superior izquierda de su arco? ¿Su inmovilidad habrá sido una decisión consciente? ¿Pensó que la pelota se iría lejos por sobre el travesaño? ¿O la magnificencia del tiro lo incapacitó, como si subconsciente anticipara que sin importar cuánto lo intentase, jamás lo detendría?

Un gol que solo puede entenderse como la gracia de un prodigio que ha sabido vivir bajo sus propias reglas. Vidal es la ambición por antonomasia, un tipo cuya hambre por triunfar y ser el mejor jamás se ha detenido, desde aquel 28 de mayo de 2005 cuando, con 18 años recién cumplidos, debutó por Colo Colo. Comete errores, sí, tanto fuera como dentro de la cancha, pero antes que se termine de hablar de ellos ya ha encontrado suficientes formas para redimirse.

La trayectoria de su misil describe una parábola cuyo vértice alcanza una altura de cuatro metros, aproximadamente, justo sobre el círculo del penal. Teniendo en cuenta la corta distancia -poco más de 11 metros- desde ese punto hasta la esquina por la que ingresó el balón, las posibilidades de que descendiera a tiempo para colarse en aquel extremo eran pocas. Pero el del San Joaquín lo logró.

Jorge Aravena, maestro de los tiros libres y exseleccionado nacional, explica la técnica que usó Vidal para lograr que la pelota descendiera a toda velocidad: “Es un tipo de disparo que practica mucho Cristiano Ronaldo, de pegarle para que suba y baje rápido. Eso se logra pegándole con todo el empeine, envolviendo la pelota. Se debe meter el pie y sacarlo rápidamente, para que la pelota recorra todo el empeine y la punta de los dedos. Es un tiro bastante complicado técnicamente, pero los jugadores de categoría lo pueden hacer, y Arturo es uno excepcional”. El Mortero, cuyo mítico tiro libre ante Uruguay el 25 de mayo de 1985 aún se recuerda, catalogó el gol de Vidal como “excelente, de un jugador excelente. Todo el mérito es suyo”.

No es la primera vez que Vidal deslumbra desde media distancia. De hecho, durante sus inicios esta vía fue una de sus predilectas para hacerse notar. Cómo olvidar el golazo que convirtió frente a Congo en la fase de grupos del Mundial Sub 20 de Canadá 2007. En aquel partido, ubicado en una posición muy parecida a la de este viernes, recibió, controló y marcó desde fuera del área. O cuando ante Everton le reventó el arco a Johnny Herrera por Colo Colo en el Clausura de ese mismo año.

“Fue un golazo, con letras grandes. Ratifica el buen momento y la confianza que se tiene, y al nivel que está jugando. Cuando tienes confianza y crees en tu capacidad estas cosas salen por sí solas y a veces en el momento que todos los necesitamos, como Chile ahora”, comenta Víctor Merello, figura de Cobreloa vicecampeón de América y eximio rematador de pelotas paradas. “Esto es gracias al trabajo diario y a la buena técnica. A acomodar el pie de buena manera, en donde el uso del empeine para darle violencia y dirección es fundamental”, agrega.

El volante del Inter de Milán no solo tiró de Chile por medio de goles, sino también a través del liderazgo. En un mediocampo plagado de caras nuevas, Vidal se transformó en el jugador más experimentado. Si la defensa tenía a Claudio Bravo y Jean Beausejour, el centro y el ataque del equipo solo contaban con el Rey. Era el jugador en quien apoyarse y no defraudó. Tanto Erick Pulgar, Meneses y Mora lo buscaron constantemente para asociarse y generar juego.

El ocasional capitán de la Roja, el que acaudilla el recambio a punta de golazos y buenas actuaciones. El que incluso es capaz de dejar de lado las desavenencias pasadas para felicitar a Bravo tras una par de tapadas excepcionales. El que sin importar la gloria conseguida en Europa con distintos clubes, sigue aspirando a lo máximo con su país. El Rey, que ahora también convierte goles regios.

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