Fernando Cordero: "Carabineros debe salir de las calles"

Cordero

El lateral de Universidad de Concepción empatiza con el estallido social y no elude ningún tema sobre la crisis que acumula un mes en Chile.




Tiene 32 años y ha sido de los pocos protagonistas del fútbol chileno que ha sacado la voz en pleno estallido social. "Con Nico Maturana somos los que más hablamos. Nos dicen Gladys Marín o que somos comunistas, pero nos reímos nomás. Soy futbolista y gano buenas lucas, pero mi familia no", afirma Fernando Cordero. El lateral del Campanil creció en la población Pascual Gambino de Quilicura y asegura haber vivido en carne propia las desigualdades que tienen al país en crisis. En días donde el fútbol pasó a segundo plano, el Chiqui asegura entender el descontento social. "Lo principal es la gente y su dignidad. Nadie lucha por gusto, sino porque realmente llevan años pasándolo muy mal", afirma.

¿Qué opina del estallido?

La gente tiene rabia y ya casi no vela por colores políticos. Ya da igual si apoyaste a Piñera, Frente Amplio u otro partido. La gente no le cree a nadie porque los pasaron a llevar mucho tiempo. Por eso salieron a la calle, porque se necesita equidad y no igualdad. No porque el rico tuvo mejores oportunidades, vamos a dejar que el pueblo sea pobre. Si el costo de vida son 600 mil pesos, no puedes ganar 300 lucas. Entiendo que tampoco se puede subir el sueldo mínimo a 500 mil, porque de algún lugar hay que sacar la plata. Pero cuando te planteas eso dices, ah, que carabineros y militares devuelvan lo que se robaron. Así seguramente habrá para pagar mejores sueldos mínimos por muchos años.

¿Hay algo especial que lo motive a estar tan activo en el tema?

Viví muchas cosas en carne propia, como ir al consultorio temprano, viajar en transporte público o la misma salud. Mi madre hace dos años pidió hora para ir al doctor y cuando se la dieron, le encontraron una masita en la parte nasal. Pero luego le dieron hora para seis meses más. Imagina, si era algo grave, en ese tiempo mi vieja se muere. Y muchos ya murieron esperando, lo que es indignante. Se suponía que casi estábamos viviendo en un país europeo, pero nos maquillaron todo.

¿Cómo está su madre?

Nos dijeron que era una masita tipo adenoide que a su edad era rara. No hemos podido hacer el escáner porque está todo cerrado. Lo puedo pagar y no hay problema, pero justo explotó todo, quedamos sin hora y estamos esperando que abran. Anda con dolores de cabeza y estamos buscando lugares lejos de los desmanes para que se lo pueda realizar. Para que la gente no diga que a mí no me importa que rompan. Imagina, mi mamá perdió la hora de su escáner, pero igual sigo apoyando la causa.

¿El futbolista vive en una burbuja o desconectado de la realidad?

Para el futbolista es difícil hablar. Yo nunca me he metido en política y no lo haré, o pertenecería a un partido. Si hablo es porque vivo los abusos con el tema de mi vieja y mis vecinas de la población Pascual Gambino en Quilicura, que deben hacer aseo en casas ni siquiera para vivir, sino que para sobrevivir. No me parece emitir un juicio a otros compañeros, quizás algunos apoyan el movimiento, pero no lo dicen. Me ha escrito gente diciendo que me puteaban en la cancha, pero que ahora se dieron vuelta la chaqueta. Y no hablo para caer bien, pero realmente la gente se cansó. Muchos tocaban ollas delante de militares y eso demuestra que la gente perdió el miedo, porque para muchos su vida ya no tiene sentido.

De todas las demandas, ¿cuál es la más urgente?

El costo de vida es muy caro. Para vivir bien, sin preocuparte de que por comprar un helado no vas a llegar a fin de mes, necesitas 600 o 700 mil pesos. Se deben subir las pensiones a los abuelitos, ya que algunos reciben 100 lucas y se gastan 50 sólo en remedios. Se debe mejorar la salud. La gente no quiere las cosas gratis, sino que precios justos.

¿Se excedió al encarar a Pablo Quintanilla, quien trató a manifestantes como indios?

Es que si vas a hablar, hazlo con respeto. Los indios son pueblos originarios y tratar a la gente así no corresponde. Hay delincuentes saqueando, quemando iglesias y esa no es la forma de protestar, pero el pueblo siente que cuando se manifiesta pacíficamente, no es escuchado. La gente está luchando por dignidad. Si los mismos recolectores de basura están peleando por un baño, imagina, ¡un baño! Lo respeto porque es un campeón mundial. El mismo Chino Ríos dijo que se pasaría de fresco de raja al hablar, porque tiene muchos privilegios. Y es válido, porque si tienes una buena vida, mejor no emitas juicios de mala forma. Quintanilla equivocó el camino hablando así de su pueblo

¿Qué salida le ve a esto?

Carabineros debe salir de las calles. Si bien la gente rompe cosas por rabia, a veces es porque la policía te dispara, te deja ciego, matan o torturan gente. ¿Cómo no va a tener rabia la gente? Y se desquitan con lo que pueden, porque probablemente una piedra a un carabinero no le hará nada. Sacarle la rabia a la gente está muy difícil, porque cada vez que la clase política habla, dice puras tonteras. El presidente dice cosas que hacen pensar raro a la gente. Y si no los sacan de las calles, por último que estén ahí y no tiren lacrimógenas por cualquier cosa. Actúan de mala forma. Y si a la gente le das violencia, te responderá de la misma manera.

Se logró un acuerdo para una nueva Constitución.

Es un avance que lograron quienes aguantaron represión, familiares muertos y ciegos. Fue un costo muy alto todo, pero dicen por ahí que en cada lucha hay caídos. Lamentablemente no queríamos una batalla así, porque murió gente que no debió. Ha sido penoso todo. La gente salió a la calle a luchar porque abusaron de ellos. Pero sin duda es un gran cambio. Hay gente que lleva 40 años pensando lo mismo y ahora dio su brazo a torcer. Por ejemplo mi mamá es pesada, está vieja, ya tiene 66 años y uno piensa, ¿cómo la vas a hacer cambiar? Pero los políticos cambiaron sus ideas y eso se valora. Es un paso grande, pero no eran las demandas más urgentes que reclama la gente. Hay que seguir dándole. El camino es largo y lamentablemente tuvo que pasar un mes, morir gente y otros quedar ciegos para que se pudieran ver cambios. No podemos quedarnos sentados. Si se alegó tanto, por lo menos hay que ir a votar.

¿Y jugar? ¿Hay que volver?

Es mucho más importante lo que hay en las calles que el fútbol. Somos los actores principales y pese a que queremos jugar, porque es nuestro trabajo, también estamos con la gente. No estoy lejano a lo que pasa y obviamente no están las condiciones para jugar. Todo está complicado. El fútbol mueve masas, pero lo principal es la gente y su dignidad.

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