Ganarle a Cerro Porteño en Paraguay: una historia feliz que Colo Colo no escribe desde 1967

Colo Colo, en 1967.
Colo Colo, en 1967. (Foto: @MatiasYev/X)

Los albos necesitan ganarle al Ciclón para abrochar su clasificación a los octavos de final de la Copa Libertadores sin depender de otro resultado. En ese duelo estuvo José González, una antigua figura de la que los albos salieron al rescate.



Si quiere avanzar en la Copa Libertadores sin depender de otros resultados, Colo Colo debe vencer a Cerro Porteño. Cualquier marcador les sirve a los pupilos de Jorge Almirón en ese sentido, pues le garantizará el segundo puesto en el grupo A, por el que brega precisamente con el Ciclón y Alianza Lima. Los peruanos también están involucrados en la discusión, pues si vencen a Fluminense y no hay ganador en el choque entre chilenos y guaraníes, se quedarán con la plaza.

En ese escenario, la historia obliga a un intenso ejercicio para encontrar una victoria alba en tierras guaraníes. De hecho, hay que retroceder varios calendarios para encontrar el último vestigio. El dato, eso sí, alimenta el optimismo: la víctima fue, precisamente, el equipo azulgrana.

El duelo se jugó el 16 de abril de 1967. Albos y paraguayos integraban el grupo 3 de la competencia continental, con Universidad Católica, Nacional de Montevideo, Emelec y el ya citado equipo guaraní. El enfrentamiento se disputó en el estadio Manuel Ferreira, con la conducción del juez Roberto Goicochea. Los albos, dirigidos por Andrés Prieto, presentaron una formación altamente ofensiva: Ricardo Storch; José González, Fernando Toro, Humberto Cruz, Alberto Valentini; Orlando Aravena, Francisco Valdés; Pablo Astudillo, Jaime Bravo, Elson Beiruth y Víctor Zelada.

En los 24′, Astudillo abrió el marcador, que no se movió hasta el término del encuentro producto de una atinada planificación y ejecución defensiva.

El Pelao fue parte

José González forma parte de la nómina de jugadores que lograron la gloria con Colo Colo y de ese feliz recuerdo. De hecho, en su palmarés luce dos títulos: los campeonatos nacionales de 1960 y 1963. Jugó 207 partidos por los albos, entre 1959 y 1960 y marcó dos goles. Uno de esos duelos fue, precisamente, el que se jugó en el estadio Manuel Ferreira. Una revisión más amplia de su carrera lo sitúa, también, como una pieza importante en la Selección. Por la Roja actuó en nueve encuentros. Alcanzó su nivel más alto en las Eliminatorias para el Mundial de Inglaterra, que se disputó en 1966.

La actualidad, sin embargo, lo sorprendía en un momento complejo. A los 84 años, estaba en situación de calle. Había perdido su casa y dormía en un auto. Su esposa reside en un hogar para adultos mayores.

La situación del Pelao González puso en alerta al Cacique. En principio, a las antiguas glorias del club, que se reúnen cada semana en Colo Colo de Todos los Tiempos, la escuadra con la que disputan partidos amistosos en diversos lugares. Ese contingente se reúne en el estadio Monumental. Apenas se conoció la gravedad de la realidad que enfrentaba el exdefensor, comenzaron a activarse los contactos para brindarle ayuda.

En Blanco y Negro ya estaban informados. De hecho, Aníbal Mosa, el nuevo presidente de la concesionaria, ordenó inmediatamente salir en su ayuda. El operativo incluyó conseguir la información relativa al sitio en que González se movía con frecuencia, en las cercanías de la plaza Bogotá.

José González, en su época de futbolista
José González, en su época de futbolista (Foto: revista Estadio)

Una vez localizado, se activó la segunda parte del plan. Primero, su traslado a la Casa Alba y luego, la derivación a una pensión que financiará el club. En el recinto que alberga a los jugadores en formación del Cacique, se le brindaron todas las comidas. Ahí, además, podrá mantenerse en contacto con quienes viven en el lugar, recibir a excompañeros e incluso recordar su época de formador de nuevos talentos. Eso sí, el objetivo fundamental es brindarle el apoyo y las condiciones para que tenga un buen pasar.

Ahora, de hecho, los jugadores antiguos de los albos, los más preocupados por González, agradecen la gestión. “Está bien. Los grandes clubes se preocupan de darles dignidad a sus jugadores históricos, en vida. Algunos te dan un carnet que no sirve para nada, porque te hacen ir a buscar la entrada. Está bien que haya reaccionado Colo Colo. Los clubes deberían tener una política de ayuda solidaria, un presupuesto para estos casos”, valora, por ejemplo, Leonardo Véliz, uno de los que más manifestó inquietud por el exjugador.

Una ayuda permanente

Los albos están buscando el mecanismo que les permita ayudar a González en forma permanente, como hacen con otras figuras que fueron parte de su historia y que han necesitado de algún respaldo. Sostienen que el beneficio no es publicado, precisamente para respetar la privacidad de quienes lo reciben. En el caso de González, como en el de todos quienes son incorporados al programa social, estará en libertad de aceptarlas o no. Los gestos no han cesado. En el partido entre los albos y Fluminense, fue invitado al palco de Blanco y Negro, donde compartió, entre otros, con Mosa.

Según revelan en Macul, está tranquilo y conectado con su realidad, aunque con la dinámica propia de una persona de su edad. El contacto con excompañeros y con el fútbol le ha servido. En esos días, por ejemplo, aprovechó para mirar varios partidos de las categorías inferiores de los albos. También ha recibido visitas de exjugadores. Algunos, excompañeros. Otros, exalumnos que han reaccionado frente al complicado momento, con la necesidad de devolverle la gratitud que González les brindó cuando recién eran incipientes proyectos.

La otra parte de la misión ha sido, hasta ahora, infructuosa: el club popular ha intentado localizar a sus hijos, pero aún no ha podido encontrarles.

Sigue en El Deportivo

Comenta

Los comentarios en esta sección son exclusivos para suscriptores. Suscríbete aquí.