La cruda historia de Kimia Alizadeh, la medallista olímpica que huyó de Irán para luchar por los derechos de la mujer

La taekwondista iraní Kimia Alizadeh combate con la china Zhou Lijun, en los cuartos de final de Tokio 2020.

La taekwondista iraní Kimia Alizadeh combate con la china Zhou Lijun, en los cuartos de final de Tokio 2020. Foto: REUTERS/Murad Sezer

La taekwondista escapó hacia Europa en 2020 en protesta por la opresión hacia su género. Ganó medalla de bronce de Río 2016 y ahora pertenece al Equipo Olímpico de Refugiados. “No soy una heroína. Soy una de los millones de mujeres oprimidas en Irán con las que jugaron por años”, acusó a través de su cuenta de Instagram.


Kimia Alizadeh (23) no quería tener una vida normal. Buscaba algo diferente. Pese a tener solo siete años, sentía esa necesidad. Hasta que un día ingresó al gimnasio de Karaj, la ciudad donde nació el 10 de julio de 1998, y se inscribió en clases de taekwondo. En realidad, no tuvo más opciones, ya que era el único deporte que se enseñaba. Le costó al principio, pero al cabo de un año ya era campeona nacional.

Sus logros fueron aún mayores. En 2014, la iraní ganó el Campeonato Mundial Junior de Taekwondo y los Juegos Olímpicos de la Juventud, motivo por el que fue homenajeada por su país. Dos años después, la deportista lograba la medalla de bronce en los Juegos Olímpicos de Río 2016, en la categoría 57 kilos. Así, con apenas 18 años, se transformaba en una estrella y en una mujer influyente.

Esa misma popularidad la aprovechó para defender los derechos de la mujer en su país. Descontenta con la situación de su género y del trato dado hacia los deportistas, tomó una decisión radical: escapar de Irán. “No soy una heroína. Soy una de los millones de mujeres oprimidas en Irán con las que jugaron por años”, publicó Kimia Alizadeh el 11 de enero de 2020, en su cuenta de Instagram, cuando anunció su decisión, hecho que causó revuelo.

“En sus mentes misóginas y patriarcales ¡siempre pensaron que Kimia era una mujer y no tenía lengua!”, criticó en su post. “Me vestí como me dijeron. Repetí cada frase que ordenaron. Se apropiaron de mí. Mis medallas las atribuyeron al velo obligatorio”, agregó en la publicación.

El domingo pasado, Kimia perdió la opción de darle la primera medalla de estos Juegos a los refugiados, ya que fue derrotada 8-6 por la turca Hatice Ilgún, en la batalla por el bronce. Sin embargo, antes de llegar a las peleas finales, enfrentó en la ronda de clasificación a su compatriota Nahid Kiyani, a la que venció por 18-9. Durante la transmisión del combate, la televisión iraní nunca mencionó su nombre.

Por eso, en los JJ.OO. de Tokio 2020, Alizadeh compite por el Equipo Olímpico de Refugiados (EOR). Luego de buscar refugio en Holanda, la primera mujer iraní en conquistar una presea olímpica se radicó en Aschaffenburg, Alemania, nación por la que espera competir en el futuro, si es que logra la nacionalización. Mientras tanto, recibe ayuda de la beca olímpica y lucha por la equidad de género lejos de su tierra natal, aunque afirma que, esté donde esté, siempre será una “niña iraní” persiguiendo sus sueños.

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