Lucas Melano: “El tetracampeonato de la UC está en boca de todos, hay que valorarlo”

Lucas Melano, el nuevo refuerzo de la UC, posa con la camiseta cruzada.

Lucas Melano, el nuevo refuerzo de la UC, posa con la camiseta cruzada.

El argentino, de 28 años, brinda su primera entrevista como jugador cruzado y asegura que Cristian Paulucci fue clave en su transformación como futbolista.



Han sido días ajetreados para Lucas Melano (28). El nuevo extremo de Universidad Católica aún vive en un hotel de Santiago, por lo que divide su tiempo entre los entrenamientos y la búsqueda de arriendo. “Por suerte Alfonso Parot me está ayudando y ya tengo un departamento casi listo. Voy a vivir cerca del Poncho”, confiesa, con algo de alivio, cuando recibe el llamado de El Deportivo.

¿Qué tal sus primeras semanas en la UC?

Muy buenos y positivos. Todos mis conocidos me hablaron muy bien de Católica, pero cuando llegué me encontré con que todo era realidad. Es un club excelente, una institución bárbara, con un grupo de compañeros excelente, que desde el primer día me hizo sentir uno más.

¿Tenía conocidos en Católica?

Sí, a Cristian Paulucci. Lo conozco de mis inferiores, de mis inicios en Belgrano de Córdoba. Desde ese entonces, cuando él se vino a trabajar para Chile, seguimos teniendo muy buena relación y diálogo. Siempre me hablaba muy bien de Católica. Por uno u otro motivo no podía llegar acá en esos momentos, pero siempre conversábamos. Cuando avanzó el tema de Católica hablé con Santiago Silva, que había jugado acá y que había sido mi compañero en Lanús. Todos me dijeron que iba a llegar a una institución bárbara.

¿Qué le dijo el Tanque Silva?

Cuando vio la noticia, me dijo: “Andá con los ojos cerrados. Vas a ir a una institución bárbara, competitiva, organizada. La vas a pasar muy bien”. Es más, hace unas horas estaba de nuevo hablando con él. Me consultaba cómo había salido todo, qué tal Chile, el club y demás.

¿Son amigos?

Compartimos en Lanús. Hicimos viajes juntos. Fuimos a jugar la Suruga Bank, a Japón. Fue mi viejo, el viejo de él, así que estuvimos 15 días. Nuestros viejos se hicieron amigos, así que cuando tenemos oportunidad de juntarnos y charlar, lo hacemos.

De todo lo que le dijeron, ¿qué fue lo que lo convenció de venir?

Siempre tuve muchas ganas de venir, pero tenía contrato y no se podía. No dependía de mí. Había cosas en el medio. Y este año tenía la posibilidad de salir de Central Córdoba. Hablé con Cristian y él quería reforzar esa posición. Se alinearon los planetas, avanzamos y se concretó.

¿Alcanzó a jugar contra Zampedri y Parot, cuando estaban en Central?

Sí, habíamos jugado en contra, pero no habíamos compartido. Fer Zampedri jugó en Tucumán un año antes que yo, así que cuando salió la posibilidad de venir para acá, teníamos muchos amigos en común ahí. Entonces, le pedí el número de Fer al Laucha Lucchetti, el arquero. Le mandé un par de mensajes a Fer y lo llamé antes de venirme. Todo bárbaro. Cuando llegué, ya habíamos hablado un poco. Acá me encontré con un grupo bárbaro y gente muy sana, que me hizo sentir como uno más en muy poco tiempo.

¿Y qué le dijo el Toro Zampedri?

Lo mismo que me dijeron todos. Le dije: “Che, Fer, mirá, está la posibilidad de ir para allá”. Y me dijo: “Venite con los ojos cerrados, acá te esperamos”. Nunca tuve ningún comentario negativo ni nada, lo que habla muy bien de la institución.

¿De qué juega específicamente? Paulucci dijo que él lo transformó en extremo…

Sí. Él fue el primer técnico con el que jugué de extremo. Yo antes era volante. Bueno, ahora en Argentina terminé haciendo de volante también, por la forma de juego, pero Cristian fue el primer técnico que me agarró y me dijo que de extremo iba a andar mejor. Me sacó todo el jugo. Fue donde mejor rendí. Y ahí quedé de extremo. No tengo preferencia en hacerlo por la derecha o la izquierda. He jugado de centrodelantero también. Me gustan las tres posiciones del frente de ataque. No tengo problema. Si en un partido hay que cambiar las puntas y jugar un tiempo y un tiempo, no tengo drama. Estoy dispuesto a lo que necesite Cristian y el equipo. Tengo que tratar de hacer lo mejor para el grupo.

Pero usted es diestro, ¿no?

Sí, pero me acomoda jugar por la izquierda, con la pierna cambiada, para después ir por el centro. Y también por la derecha, para recorrer la banda, desbordar y centrar, así que no tengo problemas en hacerlo por un lado u otro. Tampoco preferencias. Siempre que sume, bienvenido sea.

Al llegar como refuerzo extranjero, ¿la titularidad está asegurada?

No es mi decisión. Yo llegué hace poco para aportar y sumar. Lo demás son decisiones que irá tomando Cristian a lo largo del torneo y de los entrenamientos. No vengo que con el título de querer ser titular. Vengo con el título de ser uno más, de querer estar ahí, dando todo, para cuando Cristian lo necesite. Si lo tengo que hacer desde afuera, apoyaré al grupo, y si lo tengo que hacer desde adentro, voy a dejar todo.

Tendrá que luchar por la titularidad contra Diego Valencia, Clemente Montes y Gonzalo Tapia, la sangre joven de la UC, claves del proyecto del club, ¿le complica?

Ya sabía adonde venía, pero creo que es una competencia sana, donde todos nos vamos a potenciar y a generar que uno ande mejor, porque son todos muy buenos jugadores. Ya los conocía, pero ahora teniéndolos en el día a día, veo que son muy buenos y que están capacitados para hacer el trabajo. Cristian va a tener una linda tarea.

¿Cuál es su opinión del fútbol chileno? ¿Es menos competitivo que el argentino?

No. Siempre tuve en cuenta al fútbol chileno. Vine en varias oportunidades a jugar por copas. Hemos enfrentado a equipos chilenos, a la selección Sub 20. Tenía muchos compañeros jugando acá, así que estaba al tanto de los equipos. Siempre lo tuve en cuenta. Salía la posibilidad de venir y no se daba por circunstancias que no eran personales En Argentina se ve el fútbol chileno, se transmite, los programas lo pasan, porque en competencias internacionales siempre nos enfrentamos. Siempre lo tuve bien considerado.

¿Qué le parece que un club, en este caso la UC, haya ganado cuatro torneos anuales de forma consecutiva?

Eso te deja reflejado lo que es como institución y la seriedad con la que trabaja. No fue una casualidad de que se le dio un título, sino que es algo que vienen trabajando con el tiempo y lo seguirán haciendo. Eso influyó mucho en mi decisión a la hora de venir, porque tienen un proyecto muy bueno, muy claro y lo vienen trabajando muy bien. Entonces, que hayan salido campeones todos esos años y aún tengan ganas de seguir y seguir, es porque hay un proyecto que seguirá trabajándose a futuro.

¿Se habló en el extranjero del tetracampeonato de la UC?

Sí, obvio, porque a nivel mundial es muy difícil lograr lo que está logrando Católica. Está en boca de todos. Hay que valorarlo mucho. Y hoy, estando acá, de mi parte no hay que quedarse con eso, sino que seguir trabajando e ir por más.

¿De qué equipo es hincha?

De Belgrano. Me gusta mucho el fútbol. Soy de mirar muchos partidos, ir a la cancha. Me gusta, en general. No es que solo veo a Belgrano y me cierro en eso. Si tengo la oportunidad de ir a ver algún partido, así no sea de Belgrano, voy.

Y lo que vio en la Supercopa, ¿qué le pareció? No jugaron bien…

Me tocó estar en el banco. Partido difícil, rival durísimo. No se jugó de la mejor manera y pagamos caro los errores, pero es el primer partido. El equipo está en pretemporada, preparándose a full para todo el año. Ya pasó. Tenemos algunos días antes de que empiece el torneo. Hay que enfocarse en eso, corregir los errores y trabajarlos para no cometerlos en el campeonato. Tenemos un gran equipo, un gran plantel y no hay que quedarse con eso.

¿Le sorprendieron los incidentes de la Supercopa?

¿Te digo la verdad? No me lo esperaba. Era mi primer partido y llegando a la cancha veía gente de Católica y Colo Colo en la misma calle, con las remeras mezcladas, cosa que en Argentina no pasa. Lo primero que hice cuando llegué al estadio fue mandarle un mensaje a mi familia: “Acá la gente viene compartiendo el ingreso, andan con la camiseta mezclada”. Y después de 10 minutos de partido pasó lo que pasó (ríe), así que fue medio contradictorio. Después, cuando terminó el partido, agarré el teléfono y me dice mi familia: “Che, pero al final se armó un quilombo bárbaro”. “Y bueno, no sé qué pasó. Ahora que me estoy yendo estoy viendo a la gente otra vez que se está yendo tranquila, por el mismo sector y están todos mezclados”, les dije. No tiene que pasar eso. Era un espectáculo hermoso y eso lo caga un poco.

¿Cómo asume el plantel el histórico desafío de ir por el pentacampeonato?

Imagínate qué más lindo que empezar el año con ese objetivo final. No hay mayor motivación. Ya lo que significa eso, lograr un pentacampeonato, historia, es algo hermoso. Así que desde que llegué tengo muchas ganas de ir por eso. Y lo veo también en los compañeros, en el cuerpo técnico, en la gente del club, en los hinchas y demás. Están todos muy entusiasmado con respecto al pentacampeonato. Es hermoso empezar el año con ese objetivo final.

Además de ver fútbol, ¿qué otra cosa hace en su tiempo libre?

No me gusta estar encerrado en cuatro paredes, así que me gusta compartir tiempo con amigos, salir a caminar, ir a un parque, dar una vuelta, salir a tomar un café. Me gusta pasar el tiempo con mis amigos, mi familia, mi novia, compartir. No me gusta estar solo. O sea, igual miro series, tranquilo, en casa, tomo unos mates, pero si puedo, me gusta mucho compartir.

Es sociable…

Sí, me gusta mucho, ya sea que vengan a casa o ir yo para otro lado. No me gusta levantarme del asiento, ir a entrenar, volver, comer y estar encerrado en la habitación jugando a la play. Tiene que ser una ocasión muy especial, que esté feo afuera o que llueva.

O sea, le ha tocado sufrir mucho con la pandemia y las cuarentenas…

Sí, la he pasado mal. Por suerte, en Argentina se suspendió el fútbol antes de que cortaran toda la circulación. Entonces nos pudimos ir con mi novia a mi pueblo, Hernando, que es una ciudad chiquita, donde estaba todo mucho más tranquilo el tema del Covid-19. Teníamos un poco más de libertad que en las grandes ciudades, así que dentro de todo lo malo lo pasamos bien.

¿Influye que la UC no haya jugado amistosos con equipos extranjeros?

No. Hoy en día no hay cuentos, no hay secretos, no hay nada. Está todo tan estudiado en el fútbol desde lo físico, que tienes cuatro o cinco profes por plantel, cada uno especializad. Y nuestra pretemporada no fue toda física. Hicimos amistosos. Lo que pasa es que no fueron televisados, pero las prácticas de fútbol las tuvimos, el trabajo con pelota también. Eso varía mucho. A mí me tocó estar en varios clubes, durante varios años y me tocaron técnicos con metodologías diferentes. A algunos les gustaba irse de viaje, estar 16 días encerrado en un hotel y trabajar ciento por ciento con el plantel. Otros preferían quedarse en el club, tres días concentrado y uno libre para ver a tu familia, y así no sacarte 15 días. Algunos se iban a la costa, metían arena. Otros para otro lado y no hacían arena. Y después, cuando encaras el torneo, se ve la calidad del trabajo que hiciste, porque puedes haber jugado muchos amistosos, pero si no tuviste trabajo, no sirve de mucho. Y puedes no haber jugado muchos amistosos, pero si trabajaste bien queda reflejado en las primeras fechas y no perdiste el tiempo.

¿Ha podido conversar con Luciano Aued? El hincha está preocupado por su compatriota…

Cuando llegué recién había pasado lo de Luciano. Fue un golpe bajo para mí también, porque más allá de que sea argentino y de su calidad como jugador, se trata de un colega y una persona. Y que le pase una cagada como esa es duro para todos, pero ahora lo veo día por medio en el predio. Charlamos, tomamos unos mates y la verdad es que está bárbaro. Le digo a la gente que se quede tranquila, porque el Luli está bárbaro.

¿Cuáles son sus metas en lo personal?

En lo personal, vine con muchas ganas de sumarme y de ser uno más, de ser importante en el gran plantel competitivo que hay. Creo que si uno llega a ser importante es porque está haciendo las cosas bien y de esa manera se puede lograr cosas en lo colectivo. Y si se logran cosas en lo colectivo, eso suma muchísimo en lo individual.

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