Moreno no les da descanso a los árbitros y manda el VAR al teletrabajo

FOTO: RODRIGO SAENZ/AGENCIAUNO

El presidente de la ANFP ordenó que los jueces utilicen el receso por coronavirus para trabajar mejor el uso de la tecnología, con la que, según ellos mismos, se han equivocado garrafalmente en siete oportunidades desde que se implementó.




La pausa obligada del fútbol chileno por el coronavirus ha permitido que el VAR, implementado este año en el país, tome un respiro luego de recibir múltiples críticas. La Comisión de Árbitros liderada por Enrique Osses sabe que las fallas han existido. De hecho, las anota y remarca.

Por lo mismo, por instrucción de Sebastián Moreno, los árbitros trabajarán estas semanas de receso en pos de mejorar el uso de la tecnología en forma (tiempo de análisis) y fondo (correcta aplicación del reglamento). En Quilín creen que aún hay mucho margen para mejorar. El tiempo sin fútbol será bien utilizado, aseguran en las oficinas del fútbol.

Para tales efectos, se implementó una plataforma online que permite a los jueces del balompié criollo trabajar desde sus casas para discutir y revisar los fallos, estudiar la reglamentación y analizar todos los casos.

“Los árbitros de Primera División y del proyecto VAR van a ingresar permanentemente para trabajar y mejorar los procedimientos. Si bien los porcentajes de eficiencia son buenos, tenemos que mejorar en los tiempos de las revisiones y en la disminución de los errores. Es una herramienta nueva que requiere tiempo”, señala Osses, el jefe los árbitros.

Y es que según el análisis que se maneja, jugados 65 partidos de Primera División, la mentada comisión detecta siete errores claros: cuatro penales no pitados (UC-Colo Colo, Curicó-Huachipato, Palestino-Huachipato y Antofagasta-Curicó); dos expulsiones no realizadas: la más clara y llamativa la de Matías Cano en el Coquimbo-La Serena y otra roja que no se cobr en el compromiso entre Cobresal e Iquique. Además, un gol validado a Iquique ante la Católica, donde no se consideró una mano previa de Matías Donoso, la que fue revisada y no cobrada.

Otros datos de la comisión en torno al VAR dicen que dos partidos no se pudieron jugar con VAR, que hubo 67 revisiones, con 1,06 revisiones de promedio por partido, aunque solo se recurrió a la tecnología en 43 de los 65 cotejos. En 23 duelos hubo una sola pausa para ver el VAR y en 20 existieron dos o más revisiones.

Además, en torno a la revisión, la comisión resume que se gastaron en promedio un minuto y 32 segundos en revisar jugadas de gol (18 revisiones; 11 por fuera de juego y siete por faltas previas), siendo el tiempo mínimo de revisión 30 segundos y el máximo de cuatro minutos y 30 segundos.

En cuanto a penales, los números dicen que revisaron 27 penales, que dos veces se había cobrado y se revirtió, que en otras 18 oportunidades no se había pitado la pena máxima y terminó cobrándose y en siete ocasiones no se cobró penal y tras ver el VAR se mantuvo la decisión. En ese sentido, cada vez que se ha recurrido para revisar penales se promedia un minuto y 19 segundos en verlos. El que más tiempo tomó en ser revisado tardó cinco minutos y siete segundos, siendo además la jugada que más tiempo ha tomado en ser analizada por el VAR desde que se implementó en Chile.

Por último, en cuanto a las tarjetas rojas, hubo un total de 20 revisiones. En once ocasiones se había expulsado a un jugador y la decisión cambió, en ocho no cambió la decisión inicial de expulsar y en otra no se mostró la roja y tras ver el VAR se mantuvo esa determinación. Estas revisiones toman en promedio un minuto y once segundos. Las que menos toman, eso sí, son las revisiones de identidad, con un minuto y diez segundos.

“Los números son buenos, pero se han producido errores grandes, muy mediáticos por llamarlos de alguna manera, que ensombrecen las cosas buenas que hemos hecho. Hay que disminuir ese margen de error”, comenta el propio Osses.

En la comisión, eso sí, sacan a relucir un dato no menor: ninguno de los 277 goles que se han producido hasta ahora en la categoría de honor del fútbol chileno ha sido viciado por un fuera de juego o una pelota que no cruzó la línea de gol, lo que se anotan como un punto a favor.

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