Cecilia Morel: "Estamos a dos años de la presidencial, creo que pueden emerger otros liderazgos"

Cecilia Morel

Cecilia Morel Montes, esposa del Presidente Sebastian Piñera, fotografiada en su despacho en el Palacio de La Moneda para La Tercera Domingo. Santiago; 8 de octubre de 2019. Foto: Juan Pablo Sierra/La Tercera Domingo

"Karla Rubilar ha demostrado ser una gran intendenta, sumado a que tiene una gran experiencia política y territorial, lo que la haría una excelente gobernadora de Santiago", dice la esposa del Presidente.




Todo indica que para el año 2025, a la vuelta de la esquina, en Chile habrá más personas mayores de 60 años que menores de 15. Nos hemos ido convirtiendo aceleradamente en un país de viejos, y quien lo captó rápidamente fue Cecilia Morel. Al cumplir dos años ya de esta segunda vuelta a La Moneda -"los años más bonitos de mi vida"-, la esposa del Presidente Piñera ha hecho del adulto mayor su bandera, apostando a cambiar la cultura con que los vemos e integramos a la sociedad.

Y aunque sea ese su eje de acción, la política no se le escapa ni un poco. Cuando habla, se nota que quisiera opinar mucho más de lo que puede; que debe contenerse en su rol de primera dama, por mucho que le cargue el título. "Es muy anticuado. Acá no hablamos ni de dama, ni menos de primera, segunda o tercera", dice. Le gustaría que así como en Argentina a Juliana le dicen Juliana, aquí fuera simplemente Cecilia.

Cecilia, ¿cómo ha cambiado su visión sobre la vejez?

Bueno, primero ha cambiado porque yo estoy en la tercera edad, jajaja, ese es el principal cambio. Cuando era chica, decía que no me imaginaba viva después de los 40, eso para mí era ser vieja-vieja. Y la verdad es que el primer cambio de mirada es ir cumpliendo más años, ya estoy llegando a los 66. Y ahora entiendo eso que te decían que uno siente que es la misma: podrá estar más arrugada, más lenta, pero por otro lado uno está más focalizada, sabe lo que quiere… hay una libertad en las personas mayores que la gente joven no ve. Los estudios dicen que los adultos mayores se perciben mucho más felices que lo que la gente joven cree. Con la madurez uno se da cuenta de las cosas valiosas que ha tenido en la vida, distingues lo fundamental de lo accesorio, tienes mucha más tolerancia, juzgas mucho menos. Ahora, el cuerpo es más frágil, vienen los achaques, pero la calidad de vida aumenta en todos los demás aspectos. Lo que sí las personas mayores te dicen mucho, es que se sienten no consideradas, invisibilizadas. Y ahora noto que se ha producido un cambio, que se habla mucho más de ellos, y que ellos mismos se han ido subiendo a las palabras de moda: empoderamiento e inclusión. Creemos que se ha ido dando este cambio cultural, que estamos impulsando, de mirar positivamente el envejecimiento.

Uno de los temas a los que el gobierno hoy está poniendo acelerador es la reforma a las pensiones.

Para nosotros es muy importante que se legisle ya, porque inmediatamente aprobada la reforma, aumentarán de inmediato, en al menos 10%, las pensiones de 1.600.000 pensionados que reciben beneficios del Pilar Solidario. Y ese pilar básico solidario va a incrementarse gradualmente hasta en un 50%. Y lo otro importante, es que se implementa el seguro de dependencia, que es un 0,2% que va permitir tener mejores cuidados. Eso es fundamental, porque para la gente mayor el susto no es la muerte, sino la dependencia.

El otro día, la actriz Delfina Guzmán (91) decía en este diario, a propósito de la eutanasia, que el mayor acto de libertad de una persona era decidir sobre su propia muerte. ¿Qué piensa de eso?

Este es un tema valórico muy complicado. Para las personas que creemos que la vida es sagrada o es un don, cuesta mucho aprobar esto. Pero sí veo que mucha gente está a favor. Ahora, he visto que llegado el momento hay mucha gente que no se quiere morir, que hay una fuerza en ese instinto. Es una discusión súper apasionante, pero mi posición, que es una opinión personal, es que estoy por el buen morir, que es lo contrario al ensañamiento, a prolongar artificialmente la vida.

Pero no aprobaría la eutanasia…

Esta es una discusión valórica, y yo, por mi formación - y también puede que más adelante cambie, porque uno tiene derecho a cambiar de opinión-, no estoy de acuerdo, porque para mí la vida es sagrada. Pero esa es mi posición y no la generalizo a nadie. Entiendo y encuentro muy legítimo que hay mucha gente que está de acuerdo con la eutanasia, en general gente joven, y quizás es porque ellos están viviendo algo que yo no viví.

Los Piñera Morel, por ejemplo, son más progresistas que sus padres.

No, somos bien parejos. ¿Y sabes lo que tiene Sebastián, que no es tan conocido? Él es muy abierto, y desde que éramos muy jóvenes, cuando la sociedad era mucho más cerrada y la gente condenaba a una persona porque se hacía un aborto, nosotros conversábamos y él me decía que jamás condenaría a alguien por eso. Es muy comprensivo de las situaciones límites, pero también tiene su claridad valórica.

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Cecilia Morel Montes, esposa del Presidente Sebastian Piñera, fotografiada en su despacho en el Palacio de La Moneda para La Tercera Domingo. Santiago; 8 de octubre de 2019. Foto: Juan Pablo Sierra/La Tercera Domingo.[/caption]

Los hijos

¿Qué ha sido lo más satisfactorio de esta vuelta a La Moneda?

Es muy parecido a la primera vez, porque el rol que me toca es muy gratificante. Me fascina estar en contacto con la gente, ir a visitar localidades alejadas, me llena mucho. Honestamente, para mí ha sido una oportunidad inmensa las dos veces. Estos han sido los años más bonitos de mi vida, de desplegar mi vocación, de ver algo que hacías a nivel micro, en macro. Esta vez conozco más el funcionamiento y soy más realista de lo que se puede lograr o no, de cómo proyectar las cosas a largo plazo.

¿Y lo más ingrato?

Es tanto lo positivo que no siento nada que diga "ay, qué ingrato". Indudablemente que ver poco a mis hijos es un costo alto, sobre todo ahora, que tengo nietos chicos. Eso me da pena, porque también estoy muy consciente de lo rápido que pasa el tiempo.

De hecho, se dice que no quería este segundo gobierno por eso….

No quería, porque la política también tiene un lado de sufrimiento. La crítica y todo eso no es agradable, pero también he aprendido a resistirla mejor. Ahora, es infinitamente mayor, en mi caso, lo positivo que lo negativo. Y lo que he visto en todas las otras señoras de presidentes, cada una lo hace voluntariamente y de acuerdo a su vocación. A mí me ha impresionado que todas se dedican a grandes proyectos y no siempre sociales, sino que tiene cada una el sello de lo que hacía antes de llegar a la Presidencia.

"Karla Rubilar ha demostrado ser una gran intendenta, sumado a que tiene una gran experiencia política y territorial, lo que la haría una excelente gobernadora de Santiago".

¿Con quién tiene buenas migas?

Es que cada etapa es distinta. No es por mandarme las partes, pero la verdad es que en el primer gobierno me tocó mucho con Michelle Obama. Ellos son auténticamente acogedores, no solo se acuerdan de tu nombre, sino que son espontáneos. También fui bien cercana con la mujer de Santos, de Colombia. Y me tocó estar mucho con la princesa Leticia y en su momento con la reina Sofía, que me encantó. Esta vez me ha tocado mucho con la Juliana, también con la Leticia y, por casualidad, con Brigitte Macron. Ahora, con las primeras damas latinoamericanas creamos ALMA, que es la asociación de mujeres de presidentes de América Latina.

El año pasado usted dijo en entrevista con La Tercera que el caso Catrillanca había sido lo más duro del año. Este año usted tuvo una situación distinta, pero también compleja, que fue el viaje a China, en que fue muy cuestionado que fueran sus hijos. ¿Por qué nunca quiso hablar de eso?

Porque era seguir dándole demasiada importancia a un tema que no lo tiene. Ya dimos vuelta la hoja, pasó. No me interesa hablar de algo que fue un episodio mínimo dentro del acontecer nacional. Capítulo cerrado.

Soberbia y relevo

¿Esta es su última pasada por la política?

No sé si por la política, uno siempre tiene interés, y antes de que Sebastián fuera político, veníamos de familia política y nos ha importado siempre. Lo más probable es que Sebastián siga en el debate público desde alguna fundación, no lo veo totalmente desvinculado, como retirado a sus aposentos, y yo tampoco me veo retirándome a mi casa. Mantenerme activa para mí es muy importante, porque, además, yo no soy de habilidades manuales como tejer, coser, etc…, soy más social.

El Presidente ha dicho que no está en su mente un tercer período.

No, yo creo que está descartado. Él está consciente de que tienen que venir nuevos liderazgos, de abrir paso, sobre todo, con tantos liderazgos potentes. Es obvio que tienes que dar el relevo… Lo otro sería ya como egoísmo, creer que uno es el único que puede gobernar sería soberbio y para Sebastián es muy importante el relevo.

¿Quiénes son esos liderazgos tan potentes que usted ve?

Uff, hay miles. Todos los que salen como precandidatos en la prensa: Lavín, Allamand, Ossandón, Chahuán, los dos Kast… Y no sabemos todavía qué va a pasar con muchos ministros, y ojalá que esta lista se siga alargando con los nombres de nuestras ministras, ¡sería genial!

¿Como Marcela Cubillos?

No creo que ella, porque si bien tiene vocación política y sería una excelente candidata y Presidenta, como está casada con un político, y él ha transparentado su intención de ser candidato, ella lo va apoyar sin lugar a dudas.

¿Qué ministra, entonces?

Yo estoy orgullosa de todas las ministras que tenemos. Choras todas. Creo que han hecho un trabajo increíble, se han destacado mucho en sus áreas, me encantaría verlas competir en las próximas elecciones.

Siempre se dice que usted es Blumel lover.

Jajaja. Mira, a mí me tocó trabajar en la Fundación Avanza Chile, en la oficina al lado de él. Y nada me gustaba más que irme a meter a su oficina a conversar de política, libros, etc. Yo lo valoro mucho y creo que es un liderazgo más a futuro, quizás no en esta pasada. Pero le veo un potencial altísimo. A muchos jóvenes les veo potencial, pero cada vez más creo en la importancia de la experiencia. Creo que es importante ir paso a paso, porque van entendiendo mejor los distintos aspectos que tiene gobernar.

¿Tiene algún tapado o tapada?

No, pero tengo mi corazoncito. Pero no hablaré de ninguna candidatura.

Pero Lavín es quien corre lejos con ventaja, si la idea es dejar el gobierno en manos de Chile Vamos.

Pero estamos a dos años, creo que pueden emerger otros liderazgos, y siento que nuestro sector de repente se pegó el estirón y tenemos gente muy preparada, con mucho terreno, y se está viendo, por primera vez, este cosechar lo que se siembra. Siento que Chile Vamos está mucho más consolidado que en el primer gobierno -porque tal vez aprendimos-, está mucho más unido, trabajando mucho mejor en el Congreso, y siento que de verdad está en un momento de madurez política como nunca antes había tenido.

Pero el único que le gana a la candidata más fuerte, que es Beatriz Sánchez, es Joaquín Lavín.

Claro, pero las encuestas cambian, faltan dos años y se están recién desplegando. Yo voy a apoyar al que sea candidato de mi sector, eso lo tengo claro como el agua.

Para las municipales y de gobernadores se está pensando en incluir al Partido Republicano, de José Antonio Kast.

Esas son decisiones 100% de los partidos. Yo creo que lo que lleva a más logros en la vida es la unidad, y son muchas más las cosas que nos unen que las que nos separan de Kast. Pero no me voy a meter en esa discusión.

El año pasado usted dijo en este diario que no quería que creciera la sensibilidad de Kast. ¿Ha cambiado esa impresión?

Como señalé, son más las cosas que nos unen que las que nos separan.

"Son muchas más las cosas que nos unen que las que nos separan de Kast. La confianza en las personas, el valor de la libertad, la búsqueda de progreso y bienestar para todos los chilenos".

¿Qué diría que los une?

La confianza en las personas, el valor de la libertad, la búsqueda de progreso y bienestar para todos los chilenos.

En la elección de gobernadores la carta del gobierno para Santiago parece ser Karla Rubilar.

Karla ha demostrado ser una gran intendenta, sumado a que tiene una gran experiencia política y territorial, lo que la haría una excelente gobernadora de Santiago.

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Cecilia Morel Montes, esposa del Presidente Sebastian Piñera, fotografiada en su despacho en el Palacio de La Moneda para La Tercera Domingo. Santiago; 8 de octubre de 2019. Foto: Juan Pablo Sierra/La Tercera Domingo[/caption]

Divorciados

Ud. decía que Chile Vamos está más maduro, pero ¿cuál es su diagnóstico general de la política? Para el gobierno ha sido difícil tratar con la oposición.

Sin duda. Basta ver lo que pasó con la acusación constitucional. Siento que cada vez hay más separación entre la ciudadanía y los políticos, y la acusación constitucional es una evidencia de eso. ¿Qué es lo que hizo? Hacernos perder tiempo, por ejemplo, en la reforma de las pensiones, en la reforma del Sename, de la sala cuna universal, cosas que a la gente le importan y que no podemos seguir esperando. Entonces, la acusación te demuestra este divorcio entre la ciudadanía y la clase política, sobre todo el Congreso, lo que es grave. El debilitamiento de las instituciones -nosotros lo vivimos- es muy grave. Es muy sano que las nuevas generaciones no tengan el trauma de la pérdida de la democracia, pero los que sí la vivimos sabemos que el costo de debilitar la democracia es demasiado alto. Creo que a la oposición le ha costado aceptar que perdieron, entender que no son gobierno, que no pueden proponer leyes que impliquen gasto.

¿Qué rol ve usted que juega el Frente Amplio, que descoloca a los partidos tradicionales?

Creo que especialmente el PS ha generado un complejo de querer irse más a la izquierda, como que han perdido, y se han desconectado de lo que ellos mismos hicieron. Están como asustados de la emergencia de estos jóvenes nuevos y se acomplejan de ser lo que han sido, con más diálogo.

¿Y qué mea culpa debiera hacer la derecha en este divorcio entre la ciudadanía y los políticos?

Honestamente, siento que de verdad Sebastián y los ministros han buscado el diálogo. De repente, cuando te están picaneando todo el día, uno contesta de una forma que no es la mejor. Y cuando eso ha pasado, inmediatamente retomamos el hilo de la conciliación, del diálogo. Todo lo que él habla permanentemente es llamado al diálogo. De hecho, esta semana, Sebastián convocó a dos mesas transversales, con diverso s representantes para trabajar en la sequía y la reforma laboral.

¿Pero cree que el sector, los parlamentarios, presidentes de partidos, cumplen con esa actitud también?

Creo que sí. Primero, han estado muy unidos en torno al programa de gobierno, por eso también están más maduros, o sea indudablemente, algunos se salen en algunas cosas, pero el tenor es que han sido muy leales, muy colaborativos, muy propositivos también. Yo siento que este gobierno ha tenido mucho mayor conciencia de sus responsabilidades, todos, los parlamentarios, con Sebastián, con los ministros... O sea, si bien Sebastián indudablemente tiene un liderazgo notorio y fuerte, siento que esta vez los partidos están mucho más involucrados en el éxito y en la continuidad de este gobierno. Esa es mi sensación.

¿Y ve brotes de populismo en la derecha?

No. Creo que justamente lo que más hemos hecho es tener responsabilidad de gobernar no solo para hoy día, sino que para el futuro, pensando en las consecuencias de ciertas leyes. Ahora, hay excepciones de repente en algunas propuestas, pero te diría que como sector.

¿Cuál?

No quiero individualizar, pero de repente algunos se salen, como en este tema de las 40 horas. Pero son los menos y son menos las ocasiones. Si hay una diferencia importante con el primer gobierno, yo creo que es esa, que los veo mucho más complementados, unidos, por eso te decía más maduros, todos en una misma tónica.

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