El estallido de la derecha

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Congelaron sus relaciones con Chile Vamos y optaron por defender con fuerza los principios fundacionales de la centroderecha. Tras 64 días de crisis, la UDI decidió sacar la voz por su electorado y frenar las concesiones que aseguran han entregado a favor del Gobierno y del conglomerado.




Los militantes de la UDI despertaron la mañana del viernes 20 con un mensaje de Jaime Guzmán en sus teléfonos. En los distintos grupos de WhatsApp que tiene la tienda gremialista circulaban las palabras que el fundador del partido había pronunciado en una distante conferencia de prensa de 1989: "(La) Unión Demócrata Independiente es y será́ siempre un partido confiable para quienes se mueven por principios y convicciones. Nunca caeremos en el oportunismo acomodaticio, ni en la seducción por construir imágenes que sacrifiquen nuestro mensaje. Combatiremos toda consigna demagógica, aunque a veces apareciera electoralmente más conveniente eludirla o sumarse a ella. Tenemos mística para luchar con coraje y tenacidad por el triunfo de nuestros ideales. Por una sociedad con valores morales, íntegramente libre y cada vez más justa. Lograrlo será nuestra única y verdadera victoria".

Difundidas por el senador UDI Iván Moreira, las palabras de Guzmán cobraron un especial sentido para sus seguidores. Hacía menos de 24 horas habían decidido congelar las relaciones con Chile Vamos, una determinación tomada para defender, sin matices, los principios de la centroderecha.

"Somos el único partido de derecha", dijo la timonel UDI, Jacqueline van Rysselberghe, el jueves 19. A esas alturas, la paridad de género en el proceso constituyente ya había sido aprobada en la Cámara de Diputados gracias a 11 votos de RN y 6 de Evópoli. Un duro golpe para el gremialismo, que consideraba que la paridad de género atentaba contra la igualdad del voto.

No era la primera vez que la UDI se veía acorralada en el último tiempo. El viernes 15 de noviembre, el gremialismo formó parte del acuerdo para reemplazar la Constitución del 80, aun cuando esta fue concebida por Jaime Guzmán; luego, el miércoles 11 de diciembre, vio cómo otro de sus fundadores, el exministro del Interior Andrés Chadwick, fue acusado constitucionalmente; finalmente, esta semana, se sumó lo que el gremialismo ha calificado como una "violación" de los acuerdos.

En la UDI insisten en que el viernes 11, en una reunión a puertas cerradas con el ministro del Interior, Gonzalo Blumel, y los timoneles de RN y Evópoli, Mario Desbordes y Hernán Larraín Matte, se acordó que no se tomarían decisiones en torno al acuerdo constitucional sin un previo consenso de todo el bloque (ver entrevista página 12-13).

La transgresión de este pacto generó que la presidenta del partido cortara comunicaciones con el titular de Interior y le comunicara directamente al Presidente Piñera que, por ahora, la UDI no formará parte de los comités políticos ampliados, ni tampoco de ninguna instancia oficialista.

La incomodidad con el accionar del gobierno y con sus pares de la coalición se arrastraba desde hace semanas. "Hasta cuándo vamos a aguantar esto, hasta cuándo vamos a ceder", comenzó a ser una frase que se repetía cada vez más en las reuniones directivas.

Pero también se sumó otro factor.

Desde el estallido de la crisis, la aprobación del Presidente Piñera no ha superado el 10%. De esa cifra, la UDI solo tiene una lectura: buena parte del electorado que votó por el Mandatario ya no está con él. Por el contrario, un porcentaje importante de simpatizantes de derecha ya no se siente representado por las decisiones que está tomando el gobierno. Por eso, el análisis gremialista también pasa por volver a apuntar a su electorado tradicional de centroderecha, ese que no está por cambiar la Constitución, ni tampoco por hacer grandes reformas al modelo.

La decisión pasa también entonces por poner freno a las concesiones hechas desde que comenzó la crisis social en Chile. Esto porque -a juicio de toda la colectividad- un sector importante de RN, liderado por Desbordes, se ha rendido ante las demandas de la oposición, traicionando los principios de la derecha y de su electorado, que les ha entregado un apoyo importante en las elecciones municipales, parlamentarias y presidenciales. Un ejemplo claro de esto, a ojos gremialistas, fue la escena de parlamentarios de RN fotografiándose con diputadas comunistas como Carmen Hertz, Camila Vallejo y Karol Cariola, quienes han pedido públicamente la renuncia del Presidente Piñera.

"En RN están siendo tontos útiles de la izquierda, porque los están usando. Si piensan que con esto se van a legitimar con los nuevos tiempos, están equivocados. Son tontos útiles y solo debilitan al gobierno, que es el gran perdedor", señala el senador Moreira.

La otra rebelión

Pero la UDI no fue la única fuerza de derecha que decidió sacar la voz esta semana. El miércoles 18, en una entrevista en Radio Pauta, el extimonel de RN, Carlos Larraín aseguró que Chile estaba ante un "golpe de Estado" y cuestionó el acuerdo por una nueva Carta Magna. "Aquí se echó abajo la Constitución y se tiene al gobierno arrinconado y a las autoridades conocidas a la defensiva", afirmó.

No solo él piensa así. Un grupo importante de militantes de RN comienza a mirar con suspicacia el comportamiento condescendiente de Desbordes con la oposición y lo mucho que ha cedido en el Congreso para calmar el fervor de la calle, una actitud que -según comentan algunos en RN- ha ido en desmedro de un número importante de personas que han votado a favor de RN, precisamente porque no se sienten identificados con las demandas de la izquierda.

Un día después de las palabras de Larraín, fue el turno de la alcaldesa de Providencia y militante de la UDI,  Evelyn Matthei. "Yo creo que nuestro país está fregado. Yo creo que Chile cambió para mal y cambió para siempre", señaló la excandidata presidencial, calificando a la clase política como "un desastre": "Son muy pocos los que se salvan y, por lo tanto, yo no veo ninguna fuerza que te lleve a que Chile vuelva a ser un país sensato. No lo veo por ningún lado".

Ese mismo jueves 19, se lanzó la "Casa del No". La iniciativa del empresario Gonzalo de La Carrera y el exdirector de Codelco Gerardo Jofré, buscará sumar adherentes para lo que llamaron el "Comando por el Rechazo a la Nueva Constitución". Se trata de una alternativa distinta a la campaña que el exabanderado y fundador del Partido Republicano, José Antonio Kast, comenzó por su propia parte.

En este nuevo escenario, varios en la UDI comenzaron a ver un verdadero estallido en la derecha, que tras 64 días de crisis comenzará a sacar su voz con más fuerza.

Reencuentro gremialista

Aunque han cedido en sus principios, no todos los cálculos arrojan un saldo negativo para el gremialismo.

Tras el inicio de la crisis, en el partido de Suecia destacan que se ha instalado un clima de convivencia, donde las diferentes tendencias han logrado unirse en torno a la defensa de sus principios e ideales de centroderecha. Esa sensación se fortaleció aun más con la acusación en contra del exministro Chadwick. De hecho, para muchos dirigentes UDI, la cena de desagravio que se realizó el martes 17, en honor al extitular de Interior, fue una oportunidad para que el gremialismo se reencontrara, fortaleciera sus bases fundacionales y se reenergizara.

Otra lectura política favorable es la que hacen de José Antonio Kast en medio del estallido social. Según señalan algunos dirigentes gremialistas, el excandidato presidencial no ha logrado capitalizar la crisis y su aprobación ha tendido a la baja, tal como pasó en la última encuesta Cadem del 24 de noviembre, donde cayó siete puntos.

Se abre, entonces, una puerta para la UDI, que buscará conquistar el voto más duro de la centroderecha. Por eso, la timonel de la colectividad ya decidió que uno de los objetivos del próximo consejo general del partido, el 11 de enero, será preguntar a los consejeros cuál es la opción que defenderán como UDI: aceptar o rechazar una nueva Constitución. Y aunque se dará libertad de acción a los militantes, la senadora definió que ese día se emitirá un voto político que defenderá una opinión como colectividad. "No puede ser que no tengamos ninguna campaña específica al respecto", ha dicho a sus cercanos.

A pesar que el camino propio es una opción lejana para el partido, la colectividad convocó a una comisión política ampliada para mañana a las 17:30 horas. En ella, dirigentes, parlamentarios y consejeros ratificarán si siguen o no congeladas las relaciones con Chile Vamos. El tema no ha sido indiferente para el Presidente Piñera, quien el viernes 20 convocó a dos comités políticos extraordinarios para canalizar la crisis con la UDI y se comunicó personalmente con cada uno de los timoneles de Chile Vamos. Quienes conocieron detalles de la reunión del Mandatario con sus ministros políticos aseguran que el titular de la Segpres, Felipe Ward, defendió a la UDI y calificó como "legítima" la preocupación que existe en el gremialismo.

Blumel, en tanto, tomó contacto con diferentes parlamentarios UDI, como los senadores Juan Antonio Coloma y Víctor Pérez, intentando calmar los ánimos de Suecia. Sin embargo, en la UDI aseguran que será su antecesor, Andrés Chadwick, quien desde fuera de La Moneda tomará un rol para buscar una salida que permita la convivencia de Chile Vamos. Una fórmula -dicen- que no pase por desconocer los acuerdos por miedo a no gustarle a la calle, una fórmula que también responda a los principios de la centroderecha.

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