Isabel Allende: “Las feministas chilenas han inspirado a las mujeres en el mundo”

Isabel Allende en casa de su madre, en 2018. Foto: Andres Perez

Creadora de personajes femeninos fuertes, la autora de La casa de los espíritus habla sobre el movimiento feminista actual en Chile. La escritora en español más leída en el mundo, con 75 millones de ejemplares vendidos, habla del impacto del colectivo Las Tesis, así como del caso Weinstein, los logros del #MeToo y la brecha que aún existe entre hombres y mujeres.




Si algo define a las protagonistas de sus libros, es el valor. Desde su debut en 1982 con La casa de los espíritus, Isabel Allende trajo a la literatura un universo de mujeres valientes, a menudo enfrentadas a condiciones adversas y en situaciones de contorno histórico. Ella dice que ha conocido muchas mujeres extraordinarias, como su madre y sus amigas. Especialmente aquellas que conoce a través de su fundación: “Son mujeres que han sobrevivido a terribles traumas y en en vez de caer derrotadas, se elevan sobre sus circunstancias y se convierten en líderes”.

Creada tras la muerte de hija Paula en 1996, la fundación Isabel Allende tiene como propósito ayudar y empoderar a niñas y mujeres en condiciones vulnerables. En los últimos años se ha concentrado en inmigrantes y refugiados y se ha enfocado en derechos reproductivos. “Si una mujer no controla su fertilidad no puede controlar nada más en su vida”, dice la escritora.

La vida y la obra de Isabel Allende tiene raíces feministas. Nacida en Lima en 1942, ella cuenta que cuando tenía 5 años ya era “una feminista furiosa aunque el término todavía no había llegado a Chile”.

Antes de convertirse en la escritora en español más leída del mundo, con 75 millones de copias vendidas en numerosos idiomas, la autora de Eva Luna daba expresión a su furia feminista a través del humor en revista Paula. En esas páginas la periodista conocida por su osadía escribió una serie de columas tituladas Civilice a su troglodita.

Premio Nacional de Literatura en 2010 y Medalla de la Libertad de los Estados Unidoas, donde reside hace 30 años, Isabel Allende mantiene sus convicciones de entonces y sigue con admiración las movilizaciones de las feministas en nuestro país.

Actualmente, la escritora se encuentra en una gira de promoción de su novela Largo pétalo de mar, donde aborda la historia del Winnipeg: el barco con refugiados españoles que arribó a Valparaíso en 1939, gracias a las gestiones del poeta Pablo Neruda.

El título del libro es un poema del Premio Nobel, y para Isabel Allende no es ajena la pérdida de prestigio del poeta ante el movimiento feminista en Chile, por el episodio de la violación que narra en sus memorias Confieso que he vivido. En todo caso, ella cree que no se puede juzgar la obra por la vida del autor.

En medio de gira por Estados Unidos y el Reino Unido, la escritora respondió por e-mail las preguntas de La Tercera Domingo.

¿Qué reflexión le motiva la conmemoración de un nuevo Día Internacional de la Mujer?

Este año la celebración del Día de la Mujer tiene más resonancia porque se ha revitalizado el movimiento feminista gracias a la participación entusiasta de mujeres jóvenes.

En Chile está prevista una marcha este domingo y una huelga feminista el lunes 9. ¿ Qué piensa del movimiento feminista actual en nuestro país?

La feministas chilenas han inspirado a las mujeres en muchas partes del mundo. El violador eres tú de Las Tesis ha dado la vuelta al globo, se ha traducido a muchos idiomas y las mujeres han salido a la calle, a menudo con los ojos vendados, a cantar y bailar para crear consciencia del acoso que sufren. ¡Es fantástico lo que esas cuatro chicas han logrado! En pocas palabras han resumido siglos de violencia contra la mujer que la sociedad patriarcal ignora y en muchos casos fomenta. El hecho que se haya convertido en un fenómeno viral indica cuán universal es el problema y cuán necesario es crear consciencia al respecto.

Precisamente hace pocos días en Estados Unidos se falló el caso de Harvey Weinstein, que dio origen al movimiento #MeToo. Y al día siguiente Plácido Domingo pidió perdón por las acusaciones de acoso en su contra. ¿Cómo toma estos hechos?

Estos hechos son significativo, porque la total impunidad para el acoso sexual de los hombres –especialmente los que tienen poder – por fin se ha enfrentado. Las mujeres ya no están dispuestas a seguir soportándolo callados, están peleando. El fallo contra Weinstein es una advertencia seria a los depredadores, porque la Ley ha sido clara en el fallo en su contra, a pesar de que contaba con los mejores abogados y que muy pocas de sus víctimas pudieron declarar.

¿El #MeToo y el despertar feminista en el mundo han logrado cambios significativos?

Es indudable que se han logrado muchos cambios y se seguirá avanzando. Se dice que #MeToo ha llegado a extremos peligrosos, porque se puede acusar a un hombre sin verdadero motivo y arruinarle la vida. Es posible que eso ocurra en algunos casos y lo lamento, pero seamos claros: las mujeres han visto sus vidas arruinadas por acoso y violencia sexual durante siglos. ¿Quién las defendía?

Isabel Allende en casa de sus padres en 2018. Foto: Andrés Pérez

Isabel Allende goza hoy de una posición de privilegio en el medio literario gracias al éxito de sus libros. Pero tuvo que enfrentar un camino escarpado y escuchar demasiadas veces comentarios hostiles, sea por la vocación popular de su narrativa o por el universo femenino que retrata. En más de una ocasión algún joven le dijo: “Sé que eres escritora pero no leo libros de mujeres”, según ella misma ha contado. “¿Te imaginas al revés, si le dijera a un hombre: ‘Sé que eres escritor pero no leo libros de hombres!”.

En los últimos años, en las artes y la literatura, las autoras han logrado mayor visibilidad. ¿Comparte esa apreciación?

Cuando publiqué La casa de los espíritus en 1982 se dijo que yo era “la única mujer del Boom de la literatura latinoamericana”, un fenómeno totalmente masculino. Las mujeres llevaban escribiendo en nuestro continente desde Sor Juana Inés de la Cruz en el siglo XVII, pero sus voces eran acalladas, minimizadas y hasta ridiculizadas. De pronto los editores se dieron cuenta de que las mujeres compran y leen más novelas que los hombres. Había un mercado listo para ser explotado, eso nos dio visibilidad y oportunidades a las escritoras. No sé si las mujeres en el arte han tenido la misma suerte, pero sin duda ahora se reconocen más que antes. De todos modos, falta muchísimo por hacer en ese terreno. Vaya a cualquier museo y podrá contar con los dedos las obras de mujeres artistas.

¿Cómo observa aún la brecha de género en otros ámbitos? ¿Se ha reducido o los avances aún son discretos?

Hay millones de mujeres trabajando en todos los ámbitos y muchas muy destacadas, lo cual era una utopía de ciencia ficción cuando yo era chica. Todavía, sin embargo, hacen la mayor parte del trabajo y los hombres obtienen los ascensos y los mejores puestos altos. Un ejemplo curioso es el campo de la Internet y de tecnología. En Silicon Valley, donde el promedio de edad es menos de 30 años, el ambiente es tan sexista como podría haberlo sido hace 50 años. Estamos hablando de los jóvenes visionarios que están inventando el futuro. La mujer es mirada en menos, discriminadas, postergada, silenciada y con frecuencia acosada. Tanto es así que hay festivales y conferencias para mujeres en la tecnología con el fin de establecer redes de apoyo y enfrentar los problemas de machismo en la industria. Repito que se ha avanzado mucho a la lucha sin cuartel que han dado las mujeres por su emancipación, pero falta otro tanto por hacer.

Biografía y ficción

De niña vivió en numerosos países, debido a la carrera diplomática de su padrastro, Ramón Huidobro. Tras el golpe militar se exilió en Venezuela y en 1989 se radicó en Estados Unidos. Si bien no vive en Chile hace más de 40 años, se mantiene conectada emocionalmente con nuestro país. Y desde el 18 de octubre pasado, ha observado con atención lo que ocurre en las calles.

Desde luego, ella es partidaria de una nueva carta legal. “Pienso, como la mayoría, que necesitamos una nueva constitución democrática que enfrente los problemas estructurales del país, como la inclusión, la diversidad, la igualdad de género, el cambio del modelo económico”.

Del mismo modo no alberga dudas respecto de cómo debe estar integrada la Convención Constituyente. “¿Cuál es la proporción de mujeres y hombres en la población? ¿Cuántos no son binarios?”, se pregunta. “La composición debe reflejar la proporción del país”, agrega.

Con una obra que dialoga con la historia y una vida que parece de novela, hoy hay dos miniseries en producción en Chile que involucran su ficción y su biografía. “Entiendo que la filmación de Inés del alma mía ha concluido y están el proceso de editar. Pude ver fotos del rodaje y quedé muy impresionada. Tengo una ilusión loca por ver la serie en la pantalla, creo que será espectacular”, dice. “En cuanto a mi biografía ficcionalizada confieso que tengo un poco de temor, porque en principio tienen plena libertad para hacer lo que deseen. Han sido muy respetuosos conmigo y me han mostrado los guiones, pero no sé cómo van a reaccionar algunos miembros de mi familia que defienden su vida privada y se verán expuestos al escrutinio público. De mí pueden decir cualquier cosa, porque soy figura pública, pero tengo que cuidar a mi familia”, concluye.

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