Jared Diamond: “El Covid-19 no amenaza la existencia humana; el cambio climático, sí”

"Libri Come", Festival of Books and Reading, Rome 2014 American scientist and writer Jared Diamond ©Mencarini/Leemage

El académico estadounidense, autor de Armas, gérmenes y acero, comenta la crisis sanitaria que afecta al mundo: “La mayoría de los países no lograron anticiparse al siguiente virus, pese a que todos debíamos prever que habría uno”.




“Mi señora y yo, mis hijos y mi hermana estamos vivos y sanos, todavía, y doy gracias por ello”, dice Jared Diamond (82) desde su casa en California. Estos días pasa la mayor parte del tiempo puertas adentro, conversando con su esposa, tocando piano, escribiendo artículos y respondiendo consultas en torno al Covid-19 para medios internacionales, salvo cuando sale a caminar para observar pájaros. Esta cuarentena, agrega, “no se parece a nada que haya vivido, excepto una peste cristal que tuve de niño y que me obligó a guardar cama durante dos semanas”.

El interés de la prensa por sus impresiones en torno a la pandemia en curso se justificaba por su sola condición de autor del superventas Armas, gérmenes y acero (1997), el mismo donde anotaba que nosotros, los humanos, y nuestros patógenos “estamos encerrados en una escalada de competición evolutiva, con la muerte de un contendiente como precio de la derrota, y con la selección natural desempeñando el papel de árbitro”. Pero cabe sumar a eso la aparición, hace algo más de un mes, de la columna El próximo virus, coescrita junto al virólogo Nathan Wolfe.

Publicado en varios países e idiomas, el texto llama a pensar ahora en el próximo virus, “porque en 2004, cuando se produjo la epidemia del Sars, no lo hicimos y, debido a ello, no hemos podido evitar la epidemia actual, que casi con toda seguridad tuvo un origen muy similar a la del Sars”.

“La mayoría de los países no lograron anticiparse al siguiente virus, pese a que todos debíamos prever que habría uno”, comenta hoy el geógrafo y biólogo evolutivo, “pues han venido apareciendo constantemente: el VIH, la enfermedad de la vaca loca, el Sars, el Mers, el ébola y otras”. Eso sí, matiza, hubo quienes se adelantaron: Vietnam, que aprendió del Sars que mató muchas personas en 2003 , “de ahí que, cuando la crisis del Covid-19 arrancó en el mercado de animales de Wuhan, adoptó una política severa de confinamiento y rastreo”, y Finlandia, que “se anticipó al virus y, así, se anticipó a toda crisis posible”. Tras el durísimo aprendizaje de sus guerras contra la Unión Soviética (1939-44), el gobierno creó comités e instituciones que anticiparan cualquier gran crisis. Y para la actual, había almacenado mascarillas, granos, combustible y drogas. “Los finlandeses están preparados para lo que sea”.

En China y en Italia

“Si un extraterrestre perverso quisiera infectar de una zoonosis [enfermedad propia de los animales] a los humanos, el método más eficaz sería poner el máximo número posible de especies en contacto con el máximo número de humanos posible. ¿Y cuál sería la mejor solución? Un mercado chino de animales salvajes”.

En la mencionada columna, Diamond y Wolfe anotan que la primera reacción del gobierno de Beijing fue quitarles importancia a los hechos. Pero enseguida “pasaron a una actitud mucho más enérgica, con la puesta en marcha de una serie de medidas sin precedentes para limitar la transmisión, cuyos beneficios parecen haber sido radicales. Además, China ha tratado de prevenir la aparición de otras zoonosis mediante el cierre, por fin, de los mercados de animales salvajes y la eliminación definitiva de su comercio como alimento”.

-¿Qué tan factible es mantener en el tiempo este tipo de medidas, alterando así los hábitos de millones de personas, incluso bajo un régimen autoritario?

-La China autoritaria no es el único país que alteró los hábitos de millones. La Italia democrática alteró, tardíamente, los hábitos de decenas de millones de italianos.

-En las discusiones del presente, el tema de los mercados de animales salvajes se ha cruzado con cierta tendencia global contra la producción y consumo de carne. ¿Qué tan decisivo puede ser este tema en los próximos años?

-El consumo de carne de animales domésticos es un tema independiente del de los mercados de animales salvajes en Asia. Esos mercados son de una importancia relativamente menor como fuentes de carne. Las buenas razones para reducir nuestro consumo de carne de animales domésticos no van por el lado de reducir el riesgo de infecciones, sino por el de reducir el impacto en el planeta: cada kilo de carne de un animal doméstico requiere unos nueve kilos de vegetación para producirse.

-¿Cuán evitable es una nueva pandemia?

-Una nueva pandemia como la del Covid-19 puede evitarse de dos maneras: cerrando las otras vías de transmisión de virus de animales a humanos (especialmente el comercio chino de la medicina tradicional, que es independiente del de los mercados de animales salvajes), y aprendiendo de los finlandeses en lo de estar preparados.

-“No existe una razón biológica sólida para que una futura epidemia no mate a cientos de millones”, se afirma en la columna publicada en marzo. ¿Cuán limitadas son las posibilidades de encontrar una salida, o al menos de mantener estas enfermedades bajo control?

-Probablemente, el próximo año, cuando hayamos desarrollado una vacuna, tendremos al Covid bajo control. Ahora, incluso si infectara a los 7.700 millones de habitantes de la Tierra, e incluso si el 2% de ellos muriera, el número de muertos sería “solamente” de 154 millones. Eso dejaría aún a 7.546.000.000 de personas vivas en el planeta. En otras palabras, el Covid no es una amenaza a la existencia humana, mientras sí lo son el cambio climático, el agotamiento de los recursos naturales, la desigualdad y las armas nucleares. Estos últimos pueden matarnos a todos o arruinar el estándar de vida de todos; el Covid no puede hacer eso.

-Desde un punto de vista evolutivo, como el que Ud. emplea en Armas, gérmenes y acero, ¿puede decirse que los virus encuentran modos más eficientes de transmitir el Covid-19, mientras los humanos buscamos ser aún más eficientes en evitar su propagación?

-Los virus no buscan nada, y los humanos no tratamos de ser más eficientes en evitar la expansión de las enfermedades. Más bien, los síntomas producidos en nosotros por los virus son un resultado de la selección natural: los virus que nos llevan a tener reacciones que los propagan, crean más “virus bebés” que aquellos que no causan esas reacciones. Nuestros estornudos y nuestra tos cuando tenemos Covid -o sarampión, o viruela- esparcen esos patógenos, sin que los virus estén buscando nada y sin que nosotros estemos tratando de ser eficientes.

-La presente crisis nos obliga a protegernos y a proteger a otros evitando hacer cosas que “naturalmente” hacemos, como tocar y abrazar…

-Los humanos hacemos “naturalmente” todo tipo de cosas malas: tenemos impulsos que promueven nuestro interés egoísta al matar, robar, mentir y otras conductas consideradas “normales”. Es esencial para cualquier sociedad humana domar esas conductas -o a esos individuos- egoístas para beneficiar a todos los demás.

Comenta