Manifiesto de Carolina Molina, coach de mujeres emprendedoras: "Todos los que quieran ser emprendedores pueden serlo"

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Me defino como una cheerleader. Un coach le ayuda a una persona a definir cuáles son sus metas y a trazar un camino para lograrlas. Se enfoca en el futuro y en cómo llegar a ese lugar al que te gustaría llegar. Soy una cheerleader buena onda, pero también aprieto, porque si no están los objetivos claros, con plazos y tiempos, las energías se diluyen y no llegamos.

Me enamoré de la sicología. Yo estudiaba Derecho en Valparaíso, pero me di cuenta de que no era lo que quería. Volví a Santiago, di la prueba y entré a la Católica. Ahí me enamoré de un ramo de sicología social, me enamoré de las organizaciones, de la posibilidad de crecer a través de nuestro trabajo. Veía gente muy descontenta y me dije "yo tengo que ayudar a que Chile suba el nivel".

Fui esa persona negativa, peladora, quejona. Me dejé afectar por situaciones externas y tuve depresión. Viví un momento supercomplejo. Con mi marido estábamos endeudados hasta arriba de la nariz, sin oxígeno. Fue un "basta". Ahí me metí en todo el tema de desarrollo personal, fui a cursos, seminarios y estudié a gurús gringos. Me di cuenta de que tenía un bloqueo en relación al dinero, porque me compré la historia de que los hombres traen la plata. Y si yo pude salir, todos pueden.

En Chile hay pudor de venderse. Entre la mayoría de las personas que estamos en salud mental, en mentorías, hay mucho pudor, porque está la creencia de la venta chanta, del vendedor que te encaja un producto sin que realmente lo necesites. La palabra clave es "resultados". Una vez que se tienen, vendes sin venderte.

Todos los que quieran ser emprendedores pueden serlo y lo primero es que quieran serlo, porque hay gente que no está dispuesta a hacer lo que tiene que hacer para que su emprendimiento sobreviva. Entonces, así es poco probable que le vaya bien.

Definí trabajar solo con mujeres. Mi mirada es que la cancha es desigual. Con las emprendedoras no hay un problema de acceso, sino de creerse el cuento, que está bien empoderarse económicamente para no depender del hombre. Quiero que no nos sintamos culposas por lo que queremos, quiero ver emprendedoras mostrándose en redes sociales. No es lo mismo aceptarse que la conformidad.

Vivimos con mentalidad "o" y no "y". La "o" es de carencias: o soy pobre o soy honrada. La "y" es de abundancia": puedo ser millonaria y honrada. La mente de abundancia piensa y actúa en las dos.

Mi sueño es hacer un coaching masivo. En un lugar tipo Movistar Arena, con 12 mil personas en un evento de desarrollo personal con herramientas del coaching.

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