Sistemas de salud en el mundo son puestos a prueba por el Covid-19

Foto: AFP




La pandemia del coronavirus no ha dejado indiferente a ningún sistema de salud en el mundo. De hecho, ha puesto de manifiesto muchas de sus falencias, sobreexigiéndolo a medida que aumentan los casos de las personas contagiadas. Es así como ha sido posible observar la falta de personal médico, de Equipo Personal de Protección (PPE), de ventiladores, de unidades de cuidados intensivos, entre otros problemas. Es por eso que, cada noche, en muchos países las personas aplauden a los trabajadores de la salud para agradecerles por la labor que están cumpliendo en medio de la crisis por el Covid-19.

Pero no todos los sistemas de salud operan del mismo modo. Así, los países han escogido distintas formas para dar cobertura universal a sus habitantes: algunos se financian a través del Estado, otros por aseguradoras privadas, mientras que algunos mezclan ambos sistemas, como en el caso de Estados Unidos. En este país, por ejemplo, el cuestionamiento al sistema es tema de debate cada vez que hay elecciones. El caso británico, por otro lado, se financia mediante los impuestos y todas las personas tienen acceso.

A continuación, una radiografía de los distintos sistemas de salud en el mundo.

Reino Unido

Una mujer camina frente a un mural apoyando a la Servicio Nacional de Salud mientras Reino Unido sigue en cuarentena el 15 de abril en Liverpool. Foto: PA

“Protejan al NHS”, dice un video divulgado el jueves en las afueras del Palacio de Westminster en Londres por el grupo Led By Donkeys. Las imágenes, en las que se ve a médicos y enfermeras dando cuenta de la situación en la que se encuentran, por la falta de PPE, saca a la luz las dificultades del que es considerado uno de los mejores sistemas del mundo. Se trata del Servicio Nacional de Salud, conocido por sus siglas NHS, que fue fundado en 1948. Los británicos se sienten orgullosos de su sistema de salud a un punto tal que trasciende las posturas políticas.

“Todos en Reino Unido tienen acceso a la atención primaria y hospitalización. Hay medicina privada, pero todos usamos el Servicio Nacional de Salud, que es altamente valorado. A modo general, tenemos un buen servicio de salud”, explica a La Tercera Anne Johnson, epidemióloga de University Global London.

Es tan transversal la imagen positiva de la que goza el NHS, que cuando el primer ministro Boris Johnson fue hospitalizado a fines de marzo por coronavirus, fue ingresado a un centro médico público y allí recibió tratamiento. “Es difícil encontrar las palabras para expresar mi deuda con el NHS por salvarme la vida. Los esfuerzos de millones de personas en todo el país para quedarse en casa valen la pena. Juntos superaremos este desafío, como lo hemos hecho en el pasado”, dijo el gobernante conservador cuando fue dado de alta.

Con más de 114 mil personas contagiadas y más de 15 mil muertos, la pandemia del coronavirus ha afectado duramente a Reino Unido. El sistema, al igual que muchos, ha sufrido cambios y necesita más financiamiento.

“El NHS tradicionalmente ha funcionado muy bien, pero ha sido sometido a varios cambios en la última década. Primero, sufrió como consecuencia de las medidas de austeridad que fueron aplicadas después de la crisis financiera, especialmente desde 2010 en adelante, y luego con el gobierno de coalición (entre el Partido Conservador y el Partido Liberal Demócrata). Ellos implementaron una reorganización en 2012, que vio debilitado el sistema, porque tomó tres o cuatro años que los cambios ocurrieran. Eso no solo provocó alteraciones, sino que también fragmentó el servicio. Desde 2016 en adelante, todo en Reino Unido ha sido problemático debido al Brexit y eso consumió tiempo del servicio público”, señala a La Tercera Martin Mckee, profesor de Salud Pública Europea, del London School of Hygiene and Tropical Medicine.

Antes de que esto ocurriera, el servicio estaba apretado, como muchos sistemas de salud, estábamos más enfocados en la medicina preventiva. Aun cuando superemos esto, tenemos que cuidar a las personas por un tiempo. Pero creo que luego tendremos que retomar el trabajo rutinario que se detuvo por el coronavirus”, dijo Johnson.

Corea del Sur

Personal médico usa equipos de protección para tomar muestras de pacientes desde sus autos en un centro de diagnóstico de coronavirus en Corea del Sur. Foto: Reuters

Con más de 10.600 casos y 232 muertos, este país logró aplanar la curva de contagios. Su política de testeo masivo, rastreo y tratamiento sin confinamiento ha sido elogiado a nivel mundial. En una columna en el diario The Guardian, el analista surcoreano Tae Hoon Kim sostiene que las raíces del éxito se debe a un sistema eficiente y bien financiado de servicio público. Si bien los hospitales son, en su mayoría privados, el 97% de la población está cubierta por el programa de seguro nacional de salud obligatorio. Para los expertos, es justamente este equilibrio entre un sistema privado de hospitales y un sistema de seguro público el que ha asegurado el acceso universal y amplios recursos que han resultado ser efectivos en la crisis del coronavirus.

Con la llegada de la pandemia del Covid-19, el sistema de salud público estatal emprendió una masiva campaña de tests, así como un amplio rastreo de contactos. Para ello aprendieron las lecciones que les dejó el brote de Mers de 2015, el que puso de manifiesto la limitada disponibilidad de kits de prueba, lo que gatilló el agravamiento de la crisis. Después de esa experiencia, el país introdujo un sistema de “aprobación de emergencia” que hizo más expeditiva la autorización para el uso de kits de prueba de patógenos potencialmente pandémicos. “La intervención directa del Estado en el sector de salud es una ventaja enorme cuando hay un virus esparciéndose rápidamente por el país”, dijo al diario The Washington Post, Choi Jae-wook, profesor de medicina preventiva de la Universidad de Corea. “Sin embargo, el mecanismo centralizado hizo más lenta la aplicación del criterio médico específico en cada caso”, señaló.

Estados Unidos

Organizaciones pusieron carteles afuera del Capitolio pidiendo que se les entregaran equipos de protección a los trabajadores de la salud en EE.UU. Foto: AP

El país tiene la mayor cantidad de personas contagiadas (más de 730 mil) y el mayor número de muertos en el mundo por coronavirus: más de 38 mil. Muchos expertos estiman que la forma en la que está diseñado el sistema de salud estadounidense -uno de los más caros del planeta- contribuye de forma indirecta a una mayor expansión del Covid-19. Es más, el reconocido doctor Anthony Fauci, jefe del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas de EE.UU., admitió que el sistema de salud “está fracasando” en la forma en la que está respondiendo a los nuevos casos.

El sistema no está realmente orientado a lo que necesitamos en este momento, a lo que se está requiriendo. Eso es un fracaso. Admitámoslo”, dijo la principal autoridad en infectología del país en una audiencia ante el Congreso.

“Tenemos un sistema complicado: tenemos un sistema privado que es financiado principalmente por el seguro de las personas, que se obtiene mediante el trabajo. Cuando las personas son muy pobres, hay formas en las que también puedes tener seguro médico, pero hay personas que ganan el suficiente dinero, que no califican para el seguro público de salud, pero tienen trabajos que no les dan seguro médico. Hay mucha gente en Estados Unidos que no tiene seguro médico”, dice a La Tercera William Schaffner, académico de Medicina Preventiva y Enfermedades Infecciosas en Vanderbilt University Medical Center, en Nashville.

“Si la persona está lo suficientemente enferma para que sea admitida en el hospital, por ley, el hospital tiene que atenderlos, pero después recibirán una cuenta muy grande por esos servicios. Y eso los puede llevar a tener dificultades legales y financieras por largos períodos de tiempo. Hay personas en Estados Unidos que tienen que declararse en quiebra por las cuentas médicas. Para todas las personas que tienen más de 65 años, tenemos el programa Medicare, que es un seguro médico básico, pero para personas más jóvenes, muchas personas no tienen seguro”, añade.

Para el experto, el sistema de salud está respondiendo bien ante la crisis por el coronavirus, aunque reconoce que en algunos lugares existen carencias. “Las limitaciones del sistema, las brechas, son bien conocidas y desafortunadamente no hemos sido capaces política y socialmente de movernos a un sistema de seguro médico que tenga cobertura para todos desde el nacimiento hasta la muerte. Estoy muy decepcionado por eso”, indica.

Brasil

Trabajadoras de la salud protestan con mascarillas y un cartel que dice "El hospital Tide Setubal necesita ayuda" en Sao Paulo. Foto: Reuters

La pandemia tardó en llegar a América Latina y fue este país donde se registró el primer caso. Brasil tiene un sistema universal de salud y en la Constitución de 1988 se encuentra consagrado como un derecho y un deber del Estado. Es así como en los últimos 30 años el Estado ha desarrollado un sistema de salud pública muy amplio y grande, que ha garantizado el acceso universal a políticas de salud. Es el único país en el mundo con más de 100 millones de habitantes que tiene un sistema de asistencia médica gratuito para todos sus ciudadanos. Sin embargo, explica a La Tercera Miguel Lago, director del Instituto de Estudios para Políticas de Saúde, “a nivel de financiamiento es muy poco ambicioso si se considera que debe cubrir a una población de más de 200 millones de habitantes. Esto, porque Brasil invierte 3,8% de su PIB en salud pública. Cuando inviertes poco y están garantizados en la Constitución los tipos de servicio de salud son desiguales”.

“No se distribuyen los servicios de salud de la misma manera en todo el territorio. Las vacunas están muy bien distribuidas en todo el territorio nacional. Si pensamos en atención primaria, es que tenemos el mayor programa de atención primaria del mundo, cobertura a más de 60% de la población. Pero cuando vemos la hospitalización el asunto se complica. Ahí es donde tenemos el mayor problema, porque tenemos un déficit muy grande de infraestructura hospitalaria, lo que se puede ver en que el 56% de la población brasileña vive en territorios donde no hay lo que es considerado un mínimo necesario de camas UCI. No tenemos respiradores suficientes. Hay un déficit en las cosas que son esenciales del coronavirus”, señala.

El experto reconoce que el panorama no se ve alentador, con más de 2.300 muertos hasta ahora: “Hicimos proyecciones en el instituto y encontramos que cada 1% de población infectada tendremos que invertir un billón de reales más. Solo en hospitalizaciones, si llegamos a 20% de población infectada, tendremos que doblar el total de inversión hospitalaria que Brasil hizo el año pasado. Si no logramos contener la explosión del virus, tendremos un colapso hospitalario de acá a dos semanas”.

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