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Agustín Huneeus, el viñatero envuelto en el último fraude de EE.UU.

Autor: Tamara Flores

Foto: huneeusvintners.com

Cuando el 29 de noviembre pasado lo llaman para advertirle de la investigación del FBI, le dicen que tiene que decir que su pago de 50 mil dólares era una donación una fundación. “Tenemos que estar en la misma versión, porque evidentemente van a preguntar por ese monto y claro, no podemos decir lo que pasó de verdad”. A lo que Huneeus contenta: “Amigo, Amigo, crees que soy idiota. Diré que la donación fue porque estoy conmovido por la forma como la Fundación ayuda a niños sin privilegios a entrar a la universidad”.


Agustín Huneeus pensó alguna vez que esto podía estallar. Le respondieron que era imposible; nunca había fallado el mecanismo en 24 años.

Hasta que estalló. Ayer, The New York Times publicó la existencia de una maquinaria construida para lograr, mediante un pago sustantivo, que alumnos entraran a prestigiosas universidades de Estados Unidos falseando las pruebas de admisión. Y en la lista, en la cual figuran artistas de Hollywood y empresarios conocidos en todo el mundo, aparece un chileno: Agustín Huneeus (53).

Radicado desde hace décadas en California, el dueño de Huneeus Vintners pagó para asegurar que Agustina, la segunda de sus hijas, entrara a la Universidad del Sur de California, una entidad privada de alto prestigio. El año pasado ocupó el lugar 22 en el ranking de las mejores universidades de Estados Unidos. Ingresar a ella es muy complejo: sólo acepta al 12% de sus postulantes y anualmente cuesta 70 mil dólares.

La USC es también reconocida por su programa deportivo, siendo la segunda institución del país con más títulos en campeonatos universitarios. Por ello, en el caso de la hija de Huneeus el esquema consistió en mejorar sus puntajes en el examen de admisión (SAT) y en hacerla pasar como miembro del equipo de water polo de su colegio.

“Grandes talentos”

“Sin duda uno de los grandes talentos de la industria”, dice sobre Agustin Huneeus Quesney un alto jugador del mundo del vino chileno y mundial. Talentoso, lo suyo es el marketing y la venta de marcas. Su última gran venta -y que lo catapultó al éxito-, fue The prisioner (en alrededor de US$285 millones), una linea de vinos premium, como todas las que producen en Huneeus Vintners. La compañía la inició su padre cuando se radicó en California para la Unidad Popular, y hoy el protagonista de esta nota es su propietario.

Padre de 4 hijas -la segunda es la envuelta en la polémica- Huneeus vivió toda su vida en Estados Unidos, aunque siempre ha mantenido vínculos con Chile. De hecho, cuando era niño lo mandaban algunas temporadas a estudiar al Saint George’s y en los veranos solía visitar Zapallar, el balneario hasta donde su padre todavía viene.

Cuentan que además de su pasión por el vino, del padre también heredó su gusto por la vida social: mientras entre los amigos de su papá está Francis Ford Coppola y la escritora Isabel Allende, Huneeus Jr. tiene amistades como Wenceslao Casares, la modelo Christy Turlington y hasta se le vio en Chile comiendo con The Edge, guitarrista de U2.

Acá en el país, la companía que maneja ya no tiene operaciones. Hace algunos años vendió Veramonte -la viña que tenía en Chile- a la empresa española productora de Jerez Tio Pepe.

La noticia ha golpeado a los miembros del círculo de viñateros en Chile, quienes están sorprendidos por el episodio. También a quienes trabajaron con Huneeus padre. Es el caso de Hernán Besomi, socio en un proyecto inmobiliario en Casablanca, quien comentó que el fundador de Veramonte “está devastado” con la situación que atraviesa su hijo. “Él es muy bajo perfil, entonces esto lo ha afectado”, señaló. Besomi agrega que no conoce a Huneeus Jr., pero que de su padre tiene la mejor opinión en cuanto a su actuar, tanto a nivel empresarial como persona.

Recaredo Ossa, quien trabajó con la familia en viña Veramonte, resalta el punto que se trata de “una familia muy correcta” y que le sorprende la situación por la que atraviesa Huneeus Jr.

Las conversaciones en el expediente

Dentro del expediente de la FBI hay diez páginas dedicadas al caso de de Agustín Huneeus. En ellas de describe el proceso mediante el cual su hija Agustina es aceptada en USC, tanto en la mejora del SAT, la prueba de admisión, como en el ingreso por cupo deportivo.

En las intercepciones de llamadas telefónicas que el FBI tiene de Huneeus, se tocan ambos temas. En el caso del SAT, su hija que es ayudada durante el examen y también se lo recorrigen, obteniendo 1.380 puntos de un máximo de 1.600. Huneeus pregunta por qué no le pusieron 1.550, para asegurar su ingreso. “Porque hubiera sido sospechoso dado sus notas en el colegio”, le responden.

Dado que su resultado en el SAT no era excelente, tuvieron que apelar a los méritos deportivos. Es por ello que la hacen pasar una por jugadora de la selección de water polo, incluyendo una foto falsa. Al respecto, Huneeus pregunta cómo funciona el mecanismo, teniendo en cuenta que su hija no juega water polo. “No te preocupes le contestan. “Ella nunca será citada al equipo”.

Al final Huneeus recibe la carta de aceptación de su hija a USC, donde la universidad señala que la admiten “porque tiene el potencial de ayudar al programa deportivo”.

Y paga los 50 mil dólares que le pidieron.

“¿Crees que soy idiota?

En otra parte del diálogo, Huneeus pregunta cuál es el riesgo de que esto se sepa y que le “estalle en la cabeza”. Le contesta que nunca ha pasado en 24 años. Que todo está asegurado.

Pero cuando el 29 de noviembre pasado lo llaman para advertirle de la investigación del FBI, le dicen que tiene que decir que su pago de 50 mil dólares era una donación una fundación. “Tenemos que estar en la misma versión, porque evidentemente van a preguntar por ese monto y, claro, no podemos decir lo que pasó de verdad”.

A lo que Huneeus contenta: “Amigo, amigo, crees que soy idiota. Diré que la donación fue porque estoy conmovido por la forma como la Fundación ayuda a niños sin privilegios a entrar a la universidad”.

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