¿Ajuste o cambio de gabinete? A quiénes habría que mover (y no) de los ministros políticos

Ministros se dirigen al Comité Político

8 de abril de 2019/SANTIAGO Los ministros Andrés Chadwick (I), Cecilia Pérez (C), Felipe Larraín (D), y Gonzalo Blumel (DA), se retiran de la reunión que sostienen con el Presidente de la Republica, para ingresar al Comité Político. FOTO: SEBASTIAN BELTRANGAETE/AGENCIAUNO

Con el ya largamente frenado cambio de gabinete a las puertas de Palacio, cuatro especialistas lanzan sus cartas. Todos coinciden en que ha de tocar a los ministerios políticos; algunos creen que el problema no es solo comunicacional.




La alarma se ha activado más de una vez. El viernes último llegaron a circular en grupos de Whatsapp hasta listados de nombres que salían y entraban; ese mismo día, incluso, algunas versiones dieron casi por hecho que todo iba a ocurrir en la tarde. Pero nadie pasó la enceradora ni engalanó el Salón Montt Varas para la ocasión.

La incógnita del cuándo, cómo y a quiénes alcanzará un nuevo cambio de gabinete ha ganado fuerza después de las recientes cifras de opinión pública que ubicaron a la aprobación del Gobierno bajo el 30%, según la última encuesta de Criteria Research. Ello, sumado a la rebaja de la expectativa de crecimiento económico y a hechos como el sorpresivo rol del ministro Gonzalo Blumel (Segpres) reemplazando a Cecilia Pérez (Segegob) en la vocería post cuenta pública presidencial, han alimentado el comidillo.

Esta mañana, incluso, la timonel de la UDI, Jacqueline van Rysselberghe, aseveró en radio Cooperativa que sería normal un ajuste ministerial a estas alturas del gobierno. La duda, entonces, no es tanto si habrá o no, si no si esta vez pasará por cambios en los ministerios políticos. Piñera ya pasó por este trago en su primer cuatrienio, e intervino dos veces su comité político. En la primera sacó a su vocera, la UDI Ena von Baer, y en la segunda removió -luego de mucha reticencia- a su hasta entonces brazo derecho, Rodrigo Hinzpeter. En ambos casos fue Andrés Chadwick el reemplazante.

Así las cosas, La Tercera PM le consultó a cinco voces entendidas en estas lides que, dejando de lado la vieja frase de que "solo el Presidente lo sabe" o "no lo voy a aconsejar por la prensa", disectaron escenarios y motivos para cada caso. ¿A qué jefes de cartera habría que reemplazar y por qué? ¿Interior, Secretaría General de la Presidencia? ¿Cuál es la situación de la Vocera de Gobierno? ¿Es un problema político, comunicacional, o ambos?

Entre Cristina Bitar, Max Colodro, Tomás Duval, Cristián Valdivieso y Gonzalo Müller, algunos creen que el caso de la ministra Pérez es el más claro; otros, que no basta reemplazarla para que La Moneda enmiende sus fallas porque el problema es político, y otros, que es tan político que habría que cambiar a dos, o a todos. Veamos.

"Con alguna frecuencia se tiende a culpar a las comunicaciones por problemas que no necesariamente son comunicacionales", advierte Cristina Bitar, socia de Azerta Comunicaciones y ex asesora de campaña de Joaquín Lavín (2005). Explica que "no veo por qué tenga que ser condición cambiar la vocería cada vez que hay un ajuste en el equipo político. Eso es la solución fácil, una aspirina, y no resuelve los problemas de fondo".

¿Significa eso que no hay que tocar ninguno de los patios de La Moneda? Para nada. "El problema es de gestión política", advierte.

Algo parecido cree el sociólogo Max Colodro cuando subraya con destacador que "los problemas que hace ya bastantes meses tiene el gobierno pasan por un problema de conducción política". Tanto, dice, que se niega a hacer tabla rasa con la supuesta inamovilidad de Chadwick a raíz de que el Presidente Piñera le haya encargado dialogar con la oposición en busca de un acuerdo para reformas institucionales.

"El ministro del Interior no ha logrado recuperarse de los efectos del Caso Catrillanca. Sigue habiendo un problema de debilidad política en la conducción del gabinete", observa, y hace ver que "cuando el actor está cuestionado, desligitimado, no depende del Presidente volver a convertirlo en un acto válido, sino que cómo lo ven desde el frente". Eso sí "veo poco probable que el Presidente cambie a Chadwick, pero si no lo hace veo poco probable que solucione sus problemas de conducción política".

Algo parecido cree el analista político, académico de la Universidad Autónoma y ex asesor de Interior en Piñera, Parte I, Tomás Duval: "Un cambio de gabinete tiene que pasar por readecuar las piezas políticas, ahí debiera haber un movimiento que le dé un segundo impulso al gobierno. Pasa por un cambio en el equipo político que le dé consistencia en este año y medio antes de enfrentar elecciones".

¿Chadwick? "No creo que ningún ministro sea inamovible, porque si parte de esa base será un cambio acotado, cuando tiene que ser un cambio para enfrentar el futuro", apunta, y que "el Presidente le dio a Chadwick un gran respaldo en la última cuenta pública, pero no hay nadie inamovible".

¿Una fórmula desgastada?

Colodro cree que ante esta cirugía, el ministro Blumel "funciona mejor, pese a los problemas que ha tenido en el Congreso", y que si termina saliendo de la Segpres, lo ve más bien como "una alternativa a portavoz, porque Blumel, en estas condiciones, podría servir mejor en la vocería de Gobierno, dado que además hay un problema en ese rol".

"Cecilia Pérez, pese a que ha hecho una gestión sin grandes chascarros -lo del Caso Catrillanca fue un problema estructural-, su impronta, su capacidad de incidir en la opinión pública, se ha debilitado mucho", asevera. Explica que "su figura, la manera como comunica, están desgastadas y tienen muy bajo impacto en los actores políticos y en la opinión pública. Ella se ha desdibujado como una persona capaz de mostrar una línea clara de cuáles son las posiciones del gobierno".

Además, dice, "puede incidir en que ahora ella tenga un tono más duro, y que el gobierno ahora, ante sus reformas, requiera un perfil más conciliador y dialogante".

Ese último factor también lo hace notar Cristián Valdivieso, de Criteria Research: "Hoy requieres un portavoz que genere tranquilidad, estabilidad y temple. La Vocera es muy polarizante y agresiva; es más propia de un momento de arrogancia o soberbia, en el sentido de cuando un gobierno va hacia adelante y lo está haciendo bien".

"No sé si es porque era una vocera para tiempos de guerra, sino que más bien una vocera para tiempos de desenfreno y avance; ahora se necesita alguien que ponga más pausa", agrega, y cree que "Blumel tiene una mirada más larga sobre el programa de gobierno, sobre las reformas, claramente más templado. Viene a ocupar un espacio más articulador de negociaciones que de crispación".

"El problema del gobierno no es comunicacional, sino político, es más de fondo. No pasa solo por cambiar a la ministra vocera", cree Duval. Sí advierte que es un tema, en ese caso, que la relación de Piñera con RN pasa en parte por Pérez. Duval sostiene que si se cambia esa pieza, ha de ser un complemento de un cambio mayor. "La Vocera cumplió un rol defendiendo al Presidente como su escudera, ha hecho su labor. Entiendo que ahora se requiere una labor mucho más política, y a lo mejor ahí está la relación del cambio".

Gonzalo Müller, director del Centro de Políticas Públicas de la Universidad del Desarrollo, asegura que "el hito político del 1 de junio le dio oxígeno al gobierno. Vemos que se ha iniciado un diálogo político con la oposición para un cambio institucional, eso todavía está produciendo frutos y vemos a ministros más empoderados. Hay una reacción de algunos ministros, de los sectoriales, hay una sensación de rempoderamiento del gabinete. Obviamente, el Presidente va a hacer una evaluación una vez que pase el tiempo para ver quiénes aprovecharon este segundo aire y quienes no".

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