Cómo el caso José Miguel Viñuela representa la nueva realidad que enfrentan las figuras de la TV

José Miguel Viñuela esta mañana en el matinal Mucho Gusto.

Para distintos especialistas, el episodio donde el animador de Mega le cortó el pelo a un camarógrafo y sus consecuencias –hasta el propio canal condenó el hecho- encarnan el nuevo escenario que se abre para los rostros: están más que nunca bajo el escrutinio público, la audiencia también los mira como un sector privilegiado del país y no les tolera actitudes que antes eran consideradas normales. “Lo de Viñuela habla de un extravío no solo suyo, sino de casi todos los rostros”, analiza el crítico de TV, Rodrigo Munizaga.




Esta mañana el matinal Mucho Gusto de Mega abrió con el animador José Miguel Viñuela frente a la cámara con una carta en sus manos, con una disculpa pública sobre un incidente ocurrido en el programa de ayer, donde en tono “humorístico” -como él mismo lo calificó en el comunicado- cortó el pelo a uno de los camarógrafos.

El animador pasó varias semanas ausente del programa, luego que a mediados de mayo Mega informara que tanto él como Luis Jara saldrían del espacio matutino temporalmente con el fin de potenciar a sus animadoras, las periodistas Diana Bolocco y Soledad Onetto. Pero en los últimos días Viñuela reapareció, dando algunos momentos de distensión que incluso destacó la misma Bolocco, quien en pantalla agradeció un punto de relajo y risa en medio de la emergencia sanitaria.

En ese contexto Viñuela apareció este jueves, donde terminó cortando el cabello a un camarógrafo, ganándose un masivo repudio del público, manifestado en redes sociales y también en instancias como el Consejo Nacional de Televisión, CNTV, que ha recibido numerosas quejas -aún en revisión para poder establecer una cifra concreta-.

La situación generó que el mismo canal emitiera un comunicado condenando el hecho y desmarcándose de esta supuesta “humorada”, donde expresaba que “Mega lamenta y no comparte los hechos ocurridos” pues “como empresa valoramos profundamente el aporte profesional de cada uno de nuestros trabajadores y en toda circunstancia estamos comprometidos en el respeto a su dignidad. Expresamos nuestras disculpas públicas a nuestro trabajador José Miranda y reafirmamos nuestra voluntad y compromiso para que un hecho de estas características no se vuelva a repetir”.

Al mismo tiempo, Viñuela hizo llegar una carta al sindicato de trabajadores del canal. “En una situación de contexto humorístico y alegría, las circunstancias me llevaron a cometer este error, del cual me siento profundamente arrepentido y afectado porque jamás he querido menoscabar ni hacer sentir mal a ninguna persona, mucho menos de mi equipo de trabajo. No medí las consecuencias de mis actos y asumo mi completa responsabilidad en estas”, se lee en parte de esta misiva, la misma que esta mañana leyó al iniciar el programa.

Según algunos especialistas consultados por La Tercera PM, el caso de Viñuela encarna un escenario distinto para los rostros actuales de la TV, acentuado tras el estallido social del 18 de octubre: hoy están más que nunca bajo el escrutinio público y la relación con los telespectadores es diferente a la de hace algunos años. La audiencia les exige más responsabilidad y respeto, también más opinión y sensibilidad con la coyuntura, no sólo ser meros entretenedores en la pantalla chica. Rostros como Martín Cárcamo o Tonka Tomicic también han debido enfrentar situaciones complejas en los últimos años, con costos diversos para sus carreras.

“Viñuela se equivocó, pero rápidamente hizo lo que debe hacer un rostro: pedir disculpas”, analiza sobre la polémica el periodista y crítico de TV de La Tercera, Rodrigo Munizaga. “Pero él se equivoca cuando dice que no tiene poder. Solo alguien con poder puede decir eso: tiene una posición de privilegio, un sueldo de privilegio y un trabajo de privilegio en el canal más visto de Chile. Eso es tener poder. Él le corta el pelo a un camarógrafo, pero sin duda no lo habría hecho a los hijos del dueño del canal si hubiesen estado en el estudio. Lo hace porque cree que puede. Una curiosidad que justo sea por el pelo, para alguien que ha gastado mucho dinero para ponerse pelo debido a su alopecia y, por tanto, le da muchísima importancia al pelo. No entiendo que él no vea eso”.

Para el crítico, sin embargo, “lo peor, creo, es que el canal no haya pedido disculpas y crean que no tienen responsabilidad: hay un director, un productor ejecutivo, hubo música de fiesta. Las animadoras me parece que no atinaron a qué hacer, porque era una escena extraña para ser real. Intentar impedirlo era obligación de la dirección y producción del programa, no de ellas”.

Carolina de Moras, ex conductora de los matinales Buenos días a todos (TVN) y La mañana de Chilevisión, comparte ese punto con Munizaga. “Creo que hoy se le pide más realidad al animador. Ya esa lágrima falsa creo que el público se da cuenta que no existe, que es una postura y que un minuto después estás muerto de la risa porque estás haciendo un concurso. Pero no culparía tanto a los animadores sino también a los equipos creativos, porque detrás de los animadores hay todo un equipo, que también participa en la energía que se vive en ese panel, en cómo se media y cómo se trabaja. Los animadores si bien están en un rol público, también son los que transmiten lo que pasa en el switch”. 

Cristián Leporati, director Escuela de Publicidad de la Universidad Diego Portales, comenta sobre este caso: “Estamos frente a una sociedad que a lo del 18 de octubre se le suma la pandemia, que la hace vivir de una forma mucho más sensible en torno a lo que le ocurre, y mucho más contestataria. Entonces cuando tu ves a muchos animadores que siguen con una estructura mental, con una estructura de performance, de actuación frente a la cámara en los matinales, siguen pensando un poco en el mundo que estaba antes de octubre del año pasado, pero ese mundo cambió y nunca mas va estar”.

“Las sensibilidades han cambiado velozmente en el último periodo y en el Chile post estallido social y frente a la pandemia”, añade Munizaga. “En ese sentido, lo de José Miguel Viñuela habla de un extravío no solo suyo, sino de casi todos los rostros de TV respecto de lo que hoy se puede o no hacer o decir. La TV chilena históricamente hizo bullying, pero entonces era permitido o gracioso que Mario Kreutzberger, Enrique Maluenda, Alejandro Chávez o Domingo Sandoval (”Tío Memo”) se burlaran del público que iba a sus programas. Era permitido tal como Kike Morandé podía burlarse de los homosexuales en su espacio de Mega o los humoristas respecto a las minorías”.

Leporati profundiza: “Por eso creo que rostros como Viñuela y muchos otros más que han salido a la palestra, están de alguna forma aprendiendo por ensayo y error”.

En los últimos meses, de hecho, otros comunicadores han enfrentado situaciones que despertaron rápidas y masivas críticas. En noviembre del año pasado, por ejemplo, la animadora de Bienvenidos, Tonka Tomicic, sacó del set a Hermógenes Pérez de Arce, luego que el abogado negara violaciones a los Derechos Humanos en dictadura. Tras el episodio, Canal 13 hizo públicas disculpas al ex diputado.

“Dada la situación que el país viene viviendo desde el año pasado, sin duda que el rol de los animadores se ha tenido que ir modificando”, comenta la ex animadora de Mucho Gusto, Katherine Salosny. “Yo siempre hablo del rol social, pero creo que se ha agudizado aún más y creo que hay más espacio hoy día, por lo mismo, a periodistas, si te fijas son pocos los animadores. Sacaron a Lucho Jara, sacaron también a Viñuela en un momento, él es más de entretención, de la chacota. La única que no es periodista es la Tonka. Tienes a Julio César Rodríguez, que a mi gusto es el mejor comunicador que hay en este minuto en pantalla, creo que él conjuga muy bien el humor con la contingencia y la seriedad”.

Comparte esa reflexión el crítico Rodrigo Munizaga: “Actualmente, el único rostro que ha sabido leer lo que está pasando es Julio César Rodríguez. Él entendió que al estar a cargo de un matinal de contingencia, la labor es la de cuestionar al poder. Con la gran cantidad de políticos invitados a los matinales, él ha apuntado a todos, recordándoles situaciones pasadas. Él es periodista, tiene background para hacerlo. Algo que no tienen ni siquiera Soledad Onetto o Amaro Gómez-Pablos, que no tienen ese background y que creen que un periodista o conductor solo debe hacer preguntas. Eso ya no sirve, la gente espera que se cuestione, ‘con respeto’, al poder y JCR se ha dado cuenta y está haciendo lo que hay que hacer si se tiene una tribuna así. No veo a nadie más haciéndolo. A ratos Eduardo Fuentes”.

Justamente el animador de Mentiras Verdaderas, consultado por el caso de Viñuela, opina: “Por un lado tiene que ver con el programa en que uno está, ese momento a lo mejor en el matinal era un momento más lúdico, entonces en esas instancias obviamente las barreras se bajan un poco y a lo mejor están menos atentos hasta dónde poder llegar, respecto a por ejemplo el Mentiras Verdaderas que es un programa en que en general estamos hablando temas y uno tiene que estar más metido ahí. Creo que tiene que ver con muchos factores, sin desmerecer el factor más importante que es uno como conductor, y uno la responsabilidad que tiene de tener un micrófono en la mano”.

Fuentes finalmente puntualiza: “Lo que sí hoy ha cambiado mucho es la percepción de la gente respecto a cosas que antes se podían atribuir a la locura o a un juego, hoy son severamente cuestionadas porque la sociedad está más estricta, está más consciente de cosas que pueden ser consideradas un abuso y que antes como que pasaban más piola”.

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