Conciertos en Chile: El regreso de la música en vivo se oscurece

La industria local de los espectáculos se sumerge en la incertidumbre. Aunque hace un tiempo había optimismo con retomar los recitales a fin de año, por estas semanas las proyecciones han variado drásticamente. El aumento de los contagios en Chile, la cancelación de los grandes festivales de EE.UU. y la dura situación de Brasil –lo que podría afectar al Lollapalooza de ese país y a su par chileno- tienen en la nebulosa total al sector, que hoy busca acceso a créditos y fijar un protocolo común.




Problemas para acceder a créditos. Falta de medidas concretas por parte de las autoridades. Incertidumbre a nivel regional. La real disposición de un artista extranjero para venir hasta Chile y la del público local por invertir su dinero en entretenimiento, en medio de una histórica recesión económica.

Todas las anteriores son algunas de las interrogantes y angustias que hoy rondan en la cabeza de los encargados de la música en vivo en Chile, como parte de una compleja ecuación que deben resolver para aspirar a un eventual retorno del sector. Un horizonte que hoy se ve aún más lejano que hasta hace un par de meses.

Si entre marzo y abril pasado las estimaciones del gremio apuntaban al último trimestre de este año como posible fecha de reapertura, hoy esa proyección es más difusa y menos auspiciosa en vista del recrudecimiento del contagio en Chile y Latinoamérica, sumado a la cancelación de algunos de los mayores festivales de Estados Unidos, como Lollapalooza Chicago y Coachella, que esta semana fueron aplazados definitivamente para 2021. Señales preocupantes para una cartelera que todavía tiene más una veintena de shows agendados entre septiembre y diciembre, incluyendo el debut de Metallica en el Estadio Nacional y multitudinarios festivales como Creamfields y Lollapalooza, ambos en noviembre.

Metallica. FOTO:FRANCISCO LONGA/AGENCIAUNO

¿Se harán finalmente esos conciertos? ¿Qué pasará con ellos? Desde DG Medios, la productora que trae a Metallica el 7 de diciembre, aseguran que el recital del cuarteto -aplazado desde abril- sigue en pie. Lo mismo el show de A-Ha en septiembre y el de Harry Styles un mes después, al menos hasta que los artistas no digan lo contrario.

Los más optimistas del gremio proyectan que Chile pueda seguir el camino de países europeos que empezaron el proceso de desconfinamiento después de tres o cuatro meses complejos, como Italia o España, para volver gradualmente a los eventos en septiembre. Aunque nada de lo anterior asegura recintos habilitados en su total capacidad o la posibilidad de que un artista extranjero pueda entrar al país en el corto plazo.

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Harry Styles.

Los últimos casos en Estados Unidos tampoco son auspiciosos. Según la prensa norteamericana los organizadores del festival Coachella sabían hace semanas que hacer en octubre el tradicional megaevento en el desierto californiano era inviable. Simplemente se demoraron en comunicarlo porque se debatían entre dos opciones: moverlo para abril de 2021 con público limitado o para octubre del próximo año con capacidad completa. Se optó por la primera "por ahora", puntualizaron los productores en un comunicado con más suspenso que convicción.

En Lotus, la compañía detrás de Lollapalooza, dicen que la suspensión de la versión de Chicago del festival -que partía el 31 de julio- no repercute directamente en la edición santiaguina, aunque sí existe preocupación por la situación general de Estados Unidos, donde están las agencias y managements de buena parte de los artistas de la cita. En la productora reconocen que trabajan en paralelo en varias posibles fechas para el evento, reprogramado para el 27, 28 y 29 de noviembre -y aún sin parrilla de artistas definida- tras ser suspendido en marzo.

Si bien hacer el festival a fin de año sigue siendo la primera opción, a estas alturas no se descarta que todo se aplace para 2021. "Hasta el momento nos mantenemos en el plan A, trabajando para noviembre, lo que no quita que se analice semana a semana cómo se va manejando esta situación", explican.

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Guns N' Roses encabeza el cartel de Lollapalooza Chile 2020.

Hay un punto también bajo análisis: Lolla Chile es parte de la triangulación del mismo evento que se hace con Brasil y Argentina. Con una descontrolada escala de contagios en Brasil, la eventual suspensión del festival en ese país –está anunciado para el 4, 5 y 6 de diciembre- pondría en serio peligro la realización del resto de los Lollapalooza latinoamericanos.

Sudamérica sufre

En el caso de las productoras medianas y pequeñas la incertidumbre es la misma pero el margen de maniobra parecer ser más amplio. "Mover un elefante es mucho más lento y complicado que mover a una hormiga", asegura Sebastián Quezada, de la productora Spider, que tiene fechas en el Club Chocolate para septiembre y diciembre, de bandas de metal progresivo como Tesseract y Soen.

"Hay mayor voluntad de las bandas para venir y las agencias que venden este tipo de shows son más pequeñas y tienen la facilidad de poder moverse con cierta libertad para reacomodar fechas (...) Tenemos un plan B para cada show y fechas listas de posibles reprogramaciones en los primeros tres meses del próximo año", detalla.

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Lana del Rey.

Más allá de los casos puntuales, todas las productoras coinciden en el mismo diagnóstico: que el escenario cambió drásticamente entre mayo y junio, tanto en Chile como en la región. Y que efectivamente de nada servirá un eventual control de la pandemia a nivel nacional mientras la "nueva normalidad" no llegue a países como Brasil, el segundo país del mundo con mayor número de contagiados y cuyo gigantesco mercado condiciona gran parte de la oferta musical que llega hasta el público chileno.

"Estamos siempre con los ojos puestos en todos lados, porque puede que más adelante Argentina y Chile estén bien y Brasil no", comentan desde Lotus.

Una opinión similar a la de Jorge Ramírez, de la Asociación Gremial de Empresas Productoras de Entretenimiento y Cultura (AGEPEC). "Miramos Brasil con extrema preocupación, a Perú con suma preocupación y a Colombia con una interrogante. Y lo mismo a nosotros en Chile. No sacamos nada con que en Uruguay se pueda hacer un show si no se puede hacer en Buenos Aires", ejemplifica.

En cuanto a los conciertos de la productora de Ramírez, Multimúsica, es casi un hecho que todos se moverán para el próximo año. "Los eventos que de un modo u otro no alcanzamos a poner en venta, como Ricky Martin, que anunció en Viña de Mar su regreso a Latinoamérica en noviembre, se moverán con seguridad a 2021", indica. Mientras que la visita de Raphael, fijada para tres meses más, "se ve regional y localmente muy lejos de materializarse en septiembre", asegura el productor.

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Raphael.

Créditos y protocolos

En vista de una reapertura que se ve cada vez más lejana, los encargados de los espectáculos en vivo trabajan en medidas de contención más drásticas y una planificación de más largo plazo. Así, si en abril representantes de productoras, ticketeras, recintos y sellos comenzaron a dialogar con los ministerios de Hacienda y Economía para solicitar un plan de "rescate urgente" al gremio de le entretención, proponiendo formas de evitar el reembolso de entradas y conseguir la devolución de impuestos ya pagados, hoy se ha sumado a Corfo y Banco Estado a esas conversaciones. El objetivo de los promotores es acordar derechamente una política pública específica para el sector.

Tras plantear la realidad de las productoras chilenas -al menos dos de las más grandes del negocio reconocen haberse acogido a la Ley de Protección al Empleo- y los 800 mil trabajos directos e indirectos que la industria genera, el objetivo del gremio es poder acceder a créditos a la medida de sus necesidades.

"Tenemos un problema con el acceso, porque los bancos consideran que somos un sector de riesgo, como todos, pero también de incertidumbre. Y en eso tienen razón", comenta Ramírez. "Los créditos Fogape (créditos Covid-19 con aval del Estado) consideran 6 meses de gracia antes de comenzar a pagarlo. Eso no nos sirve a nosotros porque en seis meses no va a haber shows. Tenemos que darle 12 a 18 meses a las productoras para que se recuperen".

En paralelo, diversos actores la industria de la música en vivo han planteado a las autoridades sus ideas para fijar un protocolo común para la reapertura, ya sea parcial o total. Una hoja de ruta con las medidas necesarias para volver a funcionar, en línea con el documento que el Gobierno presentó esta semana para abrir bares y restaurantes.

Productores de eventos y recintos han comenzado a aterrizar sus planteamientos y lo propio ha hecho Mamchi, la asociación gremial de mánagers de músicos chilenos. “Empezamos a trabajar en un documento con consejos de cómo debe ser esta etapa, en lo estratégico y en los protocolos de sanitización. Primero en las transmisiones por streaming pero también planteando una etapa de vuelta a los conciertos, tal vez primero con capacidad reducida de las salas”, cuenta Juan Pablo Ibeas, presidente de la agrupación.

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