Crímenes y pecados: las revelaciones y reacciones al último round entre Woody Allen y Mia Farrow

Photo by Time Life Pictures/DMI/The LIFE Picture Collection via Getty Images

Este domingo HBO estrenó la primera parte de la serie documental que reconstruye la vida familiar de la actriz y el director, así como las acusaciones contra éste por los supuestos abusos que habría cometido contra su hija adoptiva, Dylan Farrow. Si bien la producción incluye entrevistas a los involucrados, nuevos antecedentes y videos inéditos, no cuenta con el testimonio del cineasta ni de su esposa, Soon-Yi Previn, quienes hoy calificaron el filme de "un trabajo sucio plagado de falsedades".




La polémica estalló hace casi tres décadas pero cada cierto tiempo vuelve a resurgir. Ahora, a través de la pantalla de HBO, que anoche estrenó -en Chile y el mundo en simultáneo- el primer episodio de Allen vs Farrow, el documental de cuatro partes realizado por Kirby Dick, Amy Ziering y Amy Herdy, que reconstruye los detalles y circunstancias en torno a uno de los mayores escándalos de la historia reciente de Hollywood: las acusaciones de la actriz contra el cineasta por los supuestos abusos que éste habría cometido contra la hija adoptiva de ambos -en ese entonces de 7 años-, Dylan Farrow.

El caso que reventó en 1992 los llevó a juicio durante 14 meses, lo que concluyó en la desestimación de los cargos y el rechazo de la custodia solicitada por Allen. En paralelo, el proceso judicial destapó públicamente la relación de pareja que el director de Manhattan había iniciado con Soon-Yi, la joven de entonces 21 años adoptada por Mia Farrow y su expareja, André Previn, en 1977.

Casi treinta años han transcurrido desde aquel episodio pero el escándalo no ha amainado. Y mientras la actriz sigue insistiendo en su versión, el realizador de 85 años, junto a su esposa de 50, continúan negando la veracidad de las acusaciones de abuso y el comportamiento inapropiado denunciado por Farrow, otros de sus hijos y algunas amistades.

Una compleja historia puertas adentro que la serie de HBO intenta desentrañar, aportando nuevas imágenes, revelaciones inéditas y el testimonio de Dylan Farrow, actualmente de 35 años, casada y con hijos. La producción también entrevistó a su madre, Mia Farrow, a su hermano Ronan Farrow y a la amiga de la actriz Mia Pascal, entre otros.

Dylan Farrow

Un relato oral que se complementa con archivos de 60 cajas de videos caseros, fotografías y audios que estuvieron almacenados en la oficina de un abogado desde 1990, incluyendo una cinta grabada por Mia Farrow que muestra a Dylan (de 7 años) relatando su presunto abuso.

Lo que también llama la atención es que en la serie documental no se entrevista ni a Woody Allen, ni a Soo-Yin Previn, ni tampoco a Moses Farrow, el otro hijo adoptado por Allen, quien ha defendido al cineasta. Su “lado de la historia” fue relatado por medio de entrevistas antiguas, conferencias de prensa y citas de su autobiografía A propos of nothing, publicada en 2020 tras un boicoteado lanzamiento que obligó a cambiar de editorial.

En Allen v. Farrow, Dylan habla en cámara por primera vez sobre los sucesos en torno a la denuncia. “Durante mucho tiempo he intentado dejar las cosas claras. No importa lo que creas saber, es solo la punta del iceberg”, dice al comienzo del primer episodio. Mia Farrow, en tanto, declara que su relación con Allen es “gran arrepentimiento”. “Es mi culpa, yo traje a este hombre a la familia”.

Mia Farrow

Según explicó Amy Ziering en entrevista con Variety, la idea original era hacer un documental sobre el movimiento #MeToo, pero luego que Dylan Farrow accedió a conversar con ellos se dieron cuenta que tenían una historia que requería de toda su atención. “Aquí hay mucho más que ninguno de nosotros conocía. ¿Cómo es que ninguno de nosotros lo sabía? Eso despertó nuestra curiosidad”, dijo la realizadora a Variety.

El primero de cuatro episodios, estrenado ayer, se enfoca en contextualizar cómo Woody Allen se integró a la familia Farrow y los distintos sucesos o alertas que anticiparon el abuso acusado por Mia y Dylan. La primera relata cómo conoció al cineasta en Nueva York y su sorpresa ante el interés del director, ya que ella tenía siete hijos y no esperaba que un hombre quisiera tal compromiso.

Según detalla el filme, el director invitaba a la actriz a salir pero aclarando que realmente no estaba interesado en conocer a sus hijos. De hecho, durante los 12 años que estuvieron juntos, siempre conservaron sus respectivas residencias.

Eventualmente, Woody Allen no solo conoció a sus hijos, sino que compartía con ellos y los visitaba constantemente en la gran casa en Connecticut. Tras cuatro años de relación, la acctriz le expresó al director su deseo de tener otro hijo, a lo que el cineasta respondió: “No objetaré eso, pero tienes que entender que tengo cero interés en tener un hijo, así que tú serías completamente responsable en todo sentido”.

Posteriormente, Farrow añade que Allen dijo: “Estaría más dispuesto si adoptaras a una niña rubia”. La actriz adoptó a una niña de 6 semanas de vida, rubia, a quien llamaron Dylan.

Quien en un comienzo fue enfático en decir que no tenía interés en ser padre, se involucró de lleno en la crianza de Dylan. Acudiendo con regularidad a la casa familiar, con constantes regalos y atenciones, los que fueron en aumento con el pasar de los años.

Un comportamiento que llamó la atención de las amistades de Farrow y hermanos de Dylan. “Recuerdo haber pensado que nunca antes había visto a nadie actuar así con un niño y realmente espero que sea algo bueno lo que está sucediendo”, dice Casey Pascal tras ver a Allen jugar con Dylan en el parque.

Mientras que su hermano 3 años menor, Ronan, recuerda que Allen constantemente la apartaba del resto del grupo familiar para leerle un cuento, jugar o salir a caminar los dos solos. Un comportamiento que con el tiempo, Dylan comenzó a rechazar. “Ella tenía miedo de estas cosas”, dice Ronan. “Ella me hablaba en ese momento: ‘No quiero estar con papá. ¿Podemos seguir jugando?’”.

Quizás uno de los recuerdos más perturbantes relatados por Dylan, se refiere a la costumbre de Allen de acostarse con ella -ambos en ropa interior- y abrazarla. “Simplemente envolvía su cuerpo a mi alrededor de manera muy íntima”, recuerda.

Así mismo, Mia Farrow y Ronan narran que Dylan, quien se caracterizaba por ser muy alegre y despierta, poco a poco se fue apagando. Prefería esconderse cuando Allen los visitaba y se volvió cada vez más tímida.

El primer episodio concluye luego que Mia Farrow recordó el momento en que supo de la relación entre su hija adoptiva de 21 años, Soon-Yi, y quien aún era su pareja, Woody Allen. La actriz estaba de visita en el departamento de Nueva York de Allen, cuando encontró encima de su escritorio las fotografía polaroid que retrataban a una de sus hijas.

“No las pondrían en Playboy. Eran fotografías de ‘Hustler’. Imágenes muy, muy obscenas”, dijo Farrow, añadiendo que tras verlas, no podía respirar, por lo que tomó a su hijo de la mano y se fue rápidamente del lugar.

Según relata Farrow, cuando encaró a Allen, el cineasta le dijo que estaba enamorado de Soon-Yi y que se casaría con ella, pero a los segundos se arrepintió y le dijo que no, que la amaba a ella y lo de Soon-Yi fue un error.

Si bien en el documental dicen que Mia perdonó a Soon-Yi y le permitió quedarse en la casa familiar, ella prefirió irse a vivir con Woody Allen, con quien está casada desde 1997.

Woody Allen y Soon-Yi Previn

Este lunes, horas después del estreno de la primera parte del documental, Woody Allen y Soon-Yi se pronunciaron respecto al registro por medio de un comunicado.

“Estos documentales no tenían ningún interés en la verdad. En cambio, pasaron años colaborando subrepticiamente con los Farrow y sus facilitadores para armar un trabajo sucio plagado de falsedades. Woody y Soon-Yi fueron contactados hace menos de dos meses y solo se les dio algunos días para responder. Por supuesto, se negaron a hacerlo”, escribió su representante.

“Como se sabe desde hace décadas, estas acusaciones son categóricamente falsas. Varias agencias la investigaron en ese momento y descubrieron que, independiente de lo que se le haya hecho creer a Dylan Farrow, nunca se había producido tal abuso. Lamentablemente, no es de extrañar que la cadena para transmitir esto sea HBO, que tiene un contrato de producción permanente y una relación comercial con Ronan Farrow. Si bien esta pieza de mala calidad puede llamar la atención, no cambia los hechos”, concluye la pareja en sus declaraciones.

Ronan Farrow es periodista y fue reconocido con el Premio Pulitzer en 2018 por su investigación en torno a los abusos cometidos por Harvey Weinstein. En 2018 firmó un acuerdo de tres años con HBO para trabajar en un especial de investigaciones.

“Sus historias continuarán documentando el abuso de poder por parte de individuos e instituciones, y continuarán en conjunto con los informes continuos para el New Yorker, al que se une como escritor colaborador. Además, Farrow producirá y presentará otras piezas de actualidad y de interés periodístico para las diversas plataformas de la red, que se anunciarán a medida que se confirmen”, informó HBO hace tres años.

El segundo episodio de Allen v Farrow, que comenzará con la batalla legal entre los Farrow y Woody Allen, será emitido el domingo 28 de febrero a las 23.00 horas por HBO.

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