1. Una dura prehistoria

Hasta hace un par de años, el nombre de James “Jamie” Parnell Spears (69) no era demasiado conocido. Los fanáticos más acérrimos de Britney Spears probablemente ya lo tenía en el radar, pero el rostro más visible de la familia de la Princesa del Pop siempre fue el de su madre, Lynne Spears (66), la que apoyó a su hija mayor desde niña, llevándola a las audiciones del Club del Ratón Mickey, y con quien años después escribió dos libros en conjunto y unas memorias personales que la convirtieron en autora súperventas.

Jamie Spears siempre estuvo más bien en las sombras. De hecho, recién en la autobiografía de su ahora exesposa, publicada en 2008, se conoció algo de su historial laboral previo de la fama mundial de su hija, que transitó entre trabajos de soldador, en refinerías de petróleo y en obras de construcción, aunque en ninguno ganaba mucho dinero. “Debíamos más de lo que ganábamos”, escribió la madre de Britney en esas páginas.

Más oscura aún fue la infancia y adolescencia de James Spears. Nacido en un pequeño pueblo de Kentwood, Louisina (EE.UU.), donde conoció a su futura esposa, a los 13 años vio cómo su madre se suicidó en la tumba de su hijo menor. Cuatro años después Spears sobrevivió a un accidente automovilístico que mató a un compañero de su equipo de fútbol americano. A los 22 ya acumulaba sus primeras detenciones por posesión de drogas y por manejar en estado de ebriedad.

Los problemas financieros y especialmente con la bebida no lo abandonarían en muchos años. De hecho, esa habría sido una de las causas que llevaron a su primera separación de Lynne Spears en 1980 -un año antes que naciera Britney-, quien pidió el divorcio asegurando que su marido la amenazaba y violentaba “especialmente cuando había ingerido alcohol”. Pese a todo, siguieron juntos hasta que se divorciaron en 2002, y dos años después éste su ingresó a un centro de rehabilitación para tratar sus adicciones.

Posteriormente la pareja se habría reconciliado y vuelto a separar definitivamente en 2010. Tienen tres hijos: Bryan, Britney y Jamie Lynn Spears.

2. Un tutor millonario

Si bien fue su madre la que la acompañó a sus primeras audiciones y concursos desde niña, el éxito de Britney Spears con Baby one more time, en 1998, a los 17 años, involucró a toda la familia y resolvió todos los problemas financieros del clan.

Los éxitos siguieron y en 2002 la cantante fue nombrada la celebridad “más poderosa de Hollywood” por la revista Forbes. Ese fue también el año en que Jamie y Lynne se divorciaron tras 27 años de matrimonio. Pero pese a la separación el padre siguió estrechamente vinculado a la carrera de la Princesa del Pop.

Foto: AFP

Sobre todo a partir de 2008, cuando la artista tuvo una crisis nerviosa y empezó a mostrar desajustes psiquiátricos en público, siendo incluso internada. Desde entonces Jamie Spears fue nombrado el tutor legal de su hija mayor por un tribunal de EE.UU., lo que se volvió un trabajo a tiempo completo y con sueldo incluido.

En total, de acuerdo a Forbes, ha recaudado desde entonces al menos US$5 millones sólo por concepto de honorarios legales. Desde febrero de 2009, según la misma publicación, recibe ingresos mensuales por US$16.000, lo que se suma a un alto porcentaje de ingresos que ha recortado por giras de la cantante y comisiones por la venta de entradas, de al menos US $500.000 de acuerdo a un informe de The New York Times.

En estos últimos 13 años, Britney Spears no ha tenido ningún control sobre el dinero que genera su trabajo. Aún así, luego que se conocieran públicamente sus primeros problemas de salud mental -que habrían incluido intentos de suicidio-, la intérprete de Toxic manifestó su agradecimiento y amor incondicional por su padre, quien en ese momento pasaría a convertirse en agente, gerente y administrador de todas las finanzas de la solista hasta la actualidad.

“Mi padre me salvó la vida. Probablemente no estaría aquí si no fuera por él”, declaró Britney en septiembre de 2008.

3. De vuelta en la crónica roja

Jamie Spears dejó de ser tema para la prensa de farándula hasta que en 2019 Kevin Federline, el exmarido de su hija Britney, obtuvo una orden de restricción en contra de su exsuegro luego de un presunto altercado físico entre éste último y uno de los hijos de Britney con Federline.

Su abogado relató entonces a NBC News que la medida “restringe el acceso tanto a Sean Preston como a Jayden James” -los dos hijos de la pareja- “e incluye restricciones geográficas como el hogar y la escuela”.Todo lo anterior a partir de un supuesto altercado físico ocurrido entre el hijo de Kevin Federline, Sean Preston y Jamie Spears el 24 de agosto de ese año en la casa de Spears en el condado de Ventura. Federline afirmó que su exsuegro “rompió una puerta para llegar a su nieto y lo agarró una vez que estuvo en la habitación”.

El nombre de James Spears volvía a la crónica roja y se instalaba nuevamente en el radar de la prensa y de los fans de la Princesa del Pop.

4. La era #FreeBritney y la esclavitud

Cuando hace dos años comenzó a tomar fuerza la idea entre sus seguidores de la necesidad de liberar a Britney Spears del yugo de su padre, luego de más de una década en que la solista no pudo controlar sus finanzas ni su vida como adulta, James Spears optó inicialmente por desestimar las peticiones.

En agosto de 2020, calificó el movimiento #FreeBritney como “una broma” y a sus organizadores como “teóricos de la conspiración”. Tres días antes, el abogado que el tribunal designó a Britney Spears presentó un expediente judicial que documentaba su deseo de que se modificara su tutela para reflejar “su estilo de vida actual y sus deseos declarados”, para nombrar a su mánager como tutor y reemplazar a Spears.

Si bien entonces la petición de la cantante no prosperó, instaló la idea. La misma que fue recogida y amplificada en Framing Britney Spears, el comentado documental sobre la artista y la compleja relación con su progenitor estrenado en febrero de este año.

Foto: AFP

En junio pasado, Britney dio testimonio ante la corte y, al referirse a su padre, sus palabras fueron muy distintas a las que expresó una década antes. Aseguró que Jamie la envió a un centro de rehabilitación y psiquiátrico en contra de su voluntad, en enero de 2019. También dijo que le tiene “miedo” y que ha cometido “abuso” de su tutela. Comparó la relación entre ambos con la “esclavitud”. Incluso, sentenció que Jamie “debería ir a la cárcel por sus acciones”.

Lynne Spears, quien por años guardó silencio, se sumó también en los últimos meses a otros cercanos y celebridades que han pedido la emancipación de Britney de la tutela de su progenitor, calificando la relación entre su exmarido y su hija mayor como “tóxica”.

5. La renuncia y ¿el final?

Este jueves, tras varios capítulos en tribunales y la presión de artistas y los fans de la cantante, la teleserie entre Britney y Jamie Spears anotó un capítulo que para muchos la acerca a su desenlace.

De acuerdo al portal TMZ, el padre de la cantante habría acordado que ya es hora de renunciar como tutor del patrimonio de su hija y estaría dispuesto a trabajar con la corte en una transición ordenada para que la artista recupere el control de sus finanzas.

Así lo acredita una serie de documentos legales a los que el sitio especializado accedió. Según esos informes, el abogado de Jamie Spears habría consignado que “no hay motivos reales para suspender o destituir al Sr. Spears como tutor del patrimonio (...) y es muy discutible si un cambio de tutela en este momento sería lo mejor para la Sra. Spears“.

Pero, al mismo tiempo, el abogado consigna en el texto que “aun cuando el Sr. Spears es objetivo de constantes ataques injustificados, no cree que una batalla pública con su hija por su servicio continuo como tutor sería lo mejor para ella. Entonces, aunque debe impugnar esta petición injustificada para su remoción, el Sr. Spears tiene la intención de trabajar con el Tribunal y el nuevo abogado de su hija para preparar una transición ordenada a un nuevo tutor”.

El documento agrega, según TMZ, que “independientemente de su título formal, el Sr. Spears siempre será el padre de la Sra. Spears, siempre la amará incondicionalmente y siempre velará por sus mejores intereses”.

El supuesto despilfarro del patrimonio de la cantante, cercano a los 60 millones de dólares, habría sido uno de los principales argumentos esgrimidos por Britney en su declaración del 23 junio, cuando habló de abusos y esclavitud. “Esta tutela está pagando el sueldo de mucha gente”, dijo ella.

Con todo, transcurridas algunas horas, han surgido versiones más escépticas respecto a si la intención de James Spears de renunciar como tutor legal de su hija pondrá realmente fin a esta historia. Esto, entre otras cosas, porque el documento legal no incluye fecha de salida y traería una serie de condiciones que mantendrán la responsabilidad de la tutela en terceros y no en la propia artista.