Decano de Derecho de la U. de Chile: "Los fiscales deberían estar sometidos a capacitación y revisión continua"

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16 AGOSTO 2018 Pablo Ruiz Tagle Vial, nuevo decano de derecho de la Universidad de Chile. FOTO: REINALDO UBILLA

"No pueden transformarse en delincuentes para combatir a los delincuentes. No veo ese peligro en Rancagua, pero sí espacios donde hay, quizás, imprudencia", advierte Pablo Ruiz-Tagle. Ante la "crisis en la profesión", dice que hay que corregir las mallas curriculares y también la Reforma Procesal Penal.




"Me conmueve lo de Rancagua. Primero, la clase política se vio envuelta en un escándalo de financiamiento de campañas. Después, la Iglesia Católica y los curas envueltos en un escándalo vergonzoso. Después, los pastores protestantes. Después, los carabineros y militares robando a manos llenas. Lo que faltaba era esto de los fiscales y jueces", apunta Pablo Ruiz-Tagle mirando el caso detonado en Rancagua, que también impacta en el mundo de los abogados. "Es un clima deprimente", dice el decano de Derecho de la Universidad de Chile, quien además cree que "hay una crisis en la profesión". Pero también se declara "optimista" de que "esto puede mejorar".

Lo que no le parece alarmante ni tampoco le sorprende es que "los fiscales tienen un carácter político y mediático. Los fiscales no son neutrales. No son funcionarios deslavados; como aplican una política del Estado, la criminal, siempre tienen una función política. Hay países donde la fiscalía tiene otra forma, una de autonomía. En algunos, en Europa, depende del gobierno o del Poder Judicial. Pero en todas partes los fiscales tienen este rol".

"Lo que sí hay que analizar es que la corrupción corre por donde hay espacios. Busca las zonas donde no están claras las reglas, y se desarrolla por ensayo y error. También debería irse adaptando el trabajo de la Fiscalía por ensayo y error", asevera.

-¿De qué forma?

-Pongo un ejemplo. No sé si en la Fiscalía está regulado cómo se debe utilizar el whatsapp. Es posible que estén regulados los correos electrónicos, pero no el whatssap.

-¿Por qué debería regularse eso?

-Un fiscal no puede estar usando el whatsapp para comunicarse respecto de causas o de decisiones que toma, porque eso se puede prestar a confusión; puede ser materia de la investigación. El Fiscal Nacional, los fiscales en general, hacen un trabajo que va en la línea de lo que hace la fiscalía. Pero hay áreas en las que todavía no está establecido un criterio razonable de imparcialidad. Es ahí donde tenemos que tener cuidado. En vez de magnificar lo sucedido, hay que dictar instrucciones claras sobre el contacto entre fiscales y terceras personas por los medios electrónicos conocidos respecto de causas.

-¿Incide también en casos como el de Rancagua, el tipo de trabajo, persecutorio, que hacen los fiscales? ¿Tienden a confundirse con las mismas prácticas de las personas a quienes investigan o persiguen?

-Las fiscalías tienen que tener una conducta muy activa en la represión del delito. Pero no pueden transformarse en delincuentes para combatir a los delincuentes.

-¿Está ese peligro presente en la crisis rancagüina?

-No veo ese peligro. Sí veo espacios donde hay, quizás, imprudencia. Es mi impresión, aunque no conozco los detalles, no soy fiscal del caso. Mi conclusión es que estos asuntos deberían analizarse con cuidado, con un espíritu reflexivo, en un ambiente académico, en un ambiente imparcial. Hay que generar condiciones de capacitación, de enseñanza, de experiencias compartidas.

-Eso implica que los fiscales han de mejorar su formación.

-Los fiscales deberían estar sometidos a capacitación continua y revisión continua de sus procesos, por esto mismo del ensayo y error en que incurre la corrupción. Acá no estoy hablando de llevar las aguas a mi molino, pero me parece elemental que se piense en estos términos.

-Entonces, tal vez haya falencias formativas, académicas, en los fiscales. O habría que modificar la reforma procesal penal.

-Hay una crisis en la profesión. Eso es real. Ha habido varios encuentros de los principales poderes el Estado, de la Corte Suprema, la Fiscalía, Colegio de Abogados, para analizar los cambios de la profesión. Hay cambios que son muy evidentes: hoy los abogados tienen que trabajar más en equipo, en cuestiones con más componentes de derecho extranjero, tienen que trabajar con análisis de costos y beneficios. Son materias que no han estado presentes; hay un criterio mucho más interdisciplinario.

-Esa corrección, ¿debe ser hecha en las salas de clase, en la carrera de Derecho? ¿En la malla curricular? ¿O después?

-Tiene que partir en la sala de clase. Nosotros estamos en un proceso de innovación curricular, pensando de nuevo cómo enfrentarse al perfil del nuevo abogado. Y rescatar lo mejor del pasado, pero construir también algo novedoso.

-¿Y modificar la Reforma Procesal Penal?

-Siempre digo que la reforma procesal es la reforma más exitosa que se ha hecho en la historia política chilena. Pero es absolutamente perfectible.

-Carlos Peña, rector de la UDP, dijo hoy en una columna en El Mercurio que una de las causas es la endogamia propia del sistema.

-Chile es un país endogámico. En todo orden de cosas. Me imagino que en la universidad donde está mi amigo, el rector Peña; en el diario donde escribe; en el Poder Judicial. En todas partes hay endogamia. Eso no es novedad. Es como decir que Santiago tiene como hito fundacional la cordillera.

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