Democracia en la era digital

Marco Moreno, Director de la Escuela de Gobierno y Comunicaciones de la Universidad Central y Alejandro Trujillo, Director de Audiencias y Estrategia Digital del Grupo Copesa, conversaron con Gloria Faúndez, Editora General de La Tercera sobre la conversación política en territorio digital, cómo afecta a la democracia y cuál es el rol de los medios ante este escenario.




“Aún está por verse si los efectos de las redes sociales en la democracia han sido negativos o positivos”, afirma Marco Moreno, Director de la Escuela de Gobierno y Comunicaciones de la Universidad Central. Y es que, nos guste o no, la digitalización de la política ya es un hecho.

Las elecciones no se ganan en Twitter, Facebook e Instagram, pero es impensado a estas alturas planificar una campaña sin incluir la arista virtual dentro de las primordiales. Más aún durante la pandemia, cuando el puerta a puerta y la conversación en la plaza pública se redujo a cero.

Pero la estrategia y el uso intensivo de los canales digitales no apunta sólo a mover electores, como explica el Director de Audiencias y Estrategia Digital del Grupo Copesa, Alejandro Trujillo: “Las redes sociales no son sólo para distribuir contenido, sino que son empresas de datos, donde se puede conocer mucha información del público. Los mecanismos de segmentación de Facebook, por ejemplo, permite obtener información en detalle de una comunidad específica”.

Así, las medidas de éxito o fracaso pueden ir más allá de obtener votos. Un caso de estudio es el de José Antonio Kast. Poco a poco ha ido conformando una audiencia y seguidores, un “bolsón de adeptos cada vez más fieles”, según Trujillo, y si bien su opción “rechazo” perdió en el plebiscito, puede obtener datos detallados de quién es su audiencia directa y cómo se comportan, para conocerla cada vez mejor.

¿Y cómo ha ido cambiando el rol de los medios de comunicación en este escenario?

Según Moreno, la política ahora se da en una “casa de cristal”, en donde todo lo que hacen, o no hacen, dicen o no dicen los políticos, es viralizable en cuestión de minutos, como el presidente sin mascarilla en Cachagua o sacándose una foto en Plaza Baquedano.

“Los medios no tienen recursos para estar en todas partes todo el tiempo”, dice Trujillo, por lo que “lo que tienen tenemos que aprender a vivir con eso y enfocarse en el rol de validación y curatoría de la información”. Explica que antes, el periodismo tenía el monopolio sobre la generación de contenido, pero ante la lluvia de información, el rol se mueve hacia checkear qué es verdad y qué no, utilizando metodologías, procesos y herramientas cada vez más certeros.

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