Eduardo Sacheri: “Los escritores inventamos historias para tratar de encontrarle sentido al mundo”

El escritor argentino Eduardo Sacheri.

Desde su casa en Castelar, al oeste de Buenos Aires, el autor de La pregunta de sus ojos y La noche de la usina, llevadas exitosamente al cine, habla sobre su nueva novela, Lo mucho que te amé, una historia de amor ambientada en la Argentina de los años 50 y 60. Sacheri, quien debió suspender su gira de presentaciones por la pandemia, se refiere también al interés del cine en su obra y cómo la crisis afecta a la escena cultural en su país.




En febrero viajó a presentar su nueva novela a España. La pandemia escalaba silenciosamente en Europa y Eduardo Sacheri visitaba Madrid y Barcelona, entre otras ciudades, para hablar de Lo mucho que te amé. De regreso en Argentina, en marzo, tuvo que cumplir 14 días de aislamiento. Luego el gobierno decretó la cuarentena, de modo que el escritor suma más de 90 días de encierro. “Y estoy aprovechando el tiempo para escribir”, cuenta desde Castelar, al oeste de Buenos Aires. “Adelanté el trabajo de una nueva novela para el primer semestre, ya que estoy en casa. No es fácil concentrarse, pero bueno…”.

Profesor de historia, escritor y guionista, Sacheri (1967) es hoy uno de los autores más populares de su país. A partir del exitoso filme El secreto de sus ojos, basado en su novela La pregunta de sus ojos y que ganó el Oscar al Mejor filme extranjero, el autor logró visibilidad internacional. Su novela siguiente describió un camino semejante: La noche de la usina dio origen al filme La odisea de los giles, que postuló al Oscar y fue premiado con el Goya a la Mejor película iberoamericana.

Ahora, Sacheri cambia de registro. Si en sus novelas anteriores abordó conflictos de resonancias políticas y sociales, en Lo mucho que te amé se vuelca a un mundo más íntimo y sentimental. La historia se traslada a la Argentina de los años 50 y 60, a un barrio y una familia de clase media, para relatar una trama de amores, secretos y pudores. El mayor cambio, en cualquier caso, está en la voz narrativa: por primera vez, el escritor asume la voz de un personaje femenino.

Con buen sentido del oído, Sacheri construye el mundo de las hermanas Fernández Mollé, un entorno de buenos modales y cortesía, de tardes de cine, inocencia y fe en el progreso, atravesada por la voz y la perspectiva de Ofelia, la tercera de las cuatro. Ofelia está de novia, pero paulatinamente descubrirá las afinidades con su cuñado Manuel, hasta darse cuenta que están enamorados. Ambos se debaten con angustia entre la pasión, la lealtad y las convenciones morales.

La novela está dedicada a las mujeres de Sacheri: su abuela, su madre, su hermana y sus primas, con quienes creció en un mundo de voces y sensibilidad femeninas.

¿De qué modo se vincula Lo mucho que te amé con sus novelas anteriores?

Todas mis novelas se vinculan con preguntas que me formulo, preguntas profundas de la vida de los seres humanos: el bien y el mal, la tensión entre la moral y el deseo, lo que deseamos y sentimos que es correcto. En La noche de la usina es una duda que tiene que ver con la propiedad, el robo, el derecho a vender una estafa, y en Lo mucho que te amé es qué margen de libertad podemos darle a nuestros sentimientos, y qué margen no. Entonces el origen de Lo mucho que te amé es ese también. Ese bucear en mis preguntas más profundas de toda la vida, para sacarlas a flote. No es que encuentre respuestas definitivas cuando escribo, sino que trato de oxigenar mis preguntas.

Ricardo Darín, Verónica Llinás y Luis Brandoni en La odisea de los giles.

Desde luego, lo primero que llama la atención es la perspectiva del narrador: ¿Cómo fue el desafío de ponerse en la piel de Ofelia?

Sin duda adoptar una primera persona en una novela es complicado, porque te exige conocer mucho al personaje y es algo que no logro ni en un mes ni en dos ni en cinco. De hecho escribí más de la mitad de la novela en tercera persona, y cuando llevaba muchos meses escribiendo empecé a experimentar esa sensación feliz que a veces se tiene en la escritura de metamorfosearte en la persona que estás creando, empezar a ver el mundo desde su posición, que no es necesariamente la tuya. Y a partir de ahí decidí tomar la primera persona y corregí la primera parte. Siempre es un desafío y un extremo placer cuando uno consigue convertirse en otro o en otra.

La novela está dedicada a su madre, su abuela, su tía y su hermana, ¿fueron importantes al momento de elaborar la novela?

Mi abuela, mi tía, mi madre son importantes en mi vida más allá de la novela, pero sí me sirvió mucho servirme de sus voces: sus voces poblaron mi niñez. Cuando digo sus voces no me refiero solo a su modo de hablar, sino a su modo de sentir, a su modo de ver el mundo, a su modo de vincularse con los sentimientos. Por algo Ofelia es de la generación de mi madre y de mi tía, porque me sentí cómodo pisando ese terreno un poco más firme de una generación de mujeres que fueron tan importantes en mi vida.

¿Qué siente que nos distancia hoy de la época en que ambientó la novela?

Algunos límites morales a nuestra iniciativa individual estaban más erosionados en ese tiempo. El deber moral, el qué dirán, la mirada controladora en los 50 y 60 era más estricta, y creo que ese control, esa mirada de supervisión se ejercía sobre las mujeres con un rigor aun superior. Hoy estamos en un momento y un proceso de creciente igualdad, pero distamos mucho de llegar a una sociedad igualitaria entre hombres y mujeres. Los hombres seguimos con privilegios, incorrectos pero muy palpables.

¿El ambiente de la novela se parece al ambiente en que usted creció?

Yo crecí 20 o 15 años después, fui niño en los 70, así que hay una generación en el medio, pero esto de la clase media con aspiraciones sociales y educativas, sí lo viví. En eso hay un parecido, en una Argentina que todavía no se había terminado de desbarrancar en el pandemónium de las últimas décadas.

El secreto de sus ojos, Oscar al Mejor filme extranjero 2010.

¿Lo mucho que te amé llegará al cine? ¿Qué le ha aportado el cine a su trayectoria?

No tengo la menor idea si llegará al cine, ningún director se ha acercado a ofrecérmelo, que es como yo manejo estas cuestiones. No es que yo visite directores; si alguien la lee, se conmueve y lo quiere hacer, conversamos. Hasta ahora no ha sucedido. ¿Qué me ha aportado el cine? Un envión de masividad gigantesco. Que mis libros se hayan convertido en películas, y el hecho de haber escrito las adaptaciones junto con los directores, ha permitido darle un espaldarazo de visibilidad muy fuerte a mis libros, en la Argentina y sobre todo fuera. Mi primera visita a Chile fue precisamente con La pregunta de sus ojos, a partir de la película El secreto de sus ojos. Si no, no sé si me hubiera sido tan fácil no solo ser invitado a Chile sino ser invitado con frecuencia.

¿Qué rol cree que le caben a los escritores en este momento de crisis?

No sé si hay un rol específico, los escritores indagamos en nuestro propio espíritu y en lo que intuimos que pasa a nuestro alrededor. Inventamos historias para tratar de encontrarle sentido al mundo. Seguramente esta crisis requerirá que intentemos asignarle un sentido; no sé si lo encontraremos, pero indudablemente el ser humano intenta aprehender y comprender todo lo que le sucede. Esta no será la excepción y seguramente quienes escriben buscarán en medio de lo que les suceda, inventar historias que den cuenta de ello de uno u otro modo. Yo no creo que lo haga, porque me lleva mucho tiempo entender el mundo que tengo alrededor y procesarlo literariamente. Seguramente no seré de los primeros en escribir algo vinculado con esta pandemia.

¿Tras la emergencia, la vida cultural de Buenos Aires volverá a brillar?

Creo que sí, aunque creo que le va a costar muchísimo recuperarse. Argentina ya venía con unos problemas económicos muy fuertes y la situación de la pandemia, y los problemas derivados de la larguísima cuarentena que estamos atravesando, van a provocar un daño muy profundo en un montón de áreas socioeconómicas del país, y demorará en recuperarse. La vida cultural de la ciudad, sus cines, sus librerías, sus teatros, serán sectores muy afectados. Creo que se van a recuperar, pero les va a costar mucho.

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