El círculo de Juan Pablo Mohr se cierra en el K2: la expedición que dio con las respuestas de su tragedia

Juan Pablo Mohr, en la expedición Lhotse-Everest.

Desde Pakistán, Federico Scheuch, primo del malogrado montañista chileno, dialoga con El Deportivo y grafica la mezcla de emociones que siente su núcleo más cercano después de que el K2 'devolviera' el cuerpo del deportista.




Federico Scheuch está en Pakistán. El primo de Juan Pablo Mohr fue quien confirmó, a través de su cuenta en Instagram, el hallazgo del cuerpo del malogrado montañista chileno, quien desapareció en el K2 el 5 de febrero. Fue el inicio de una larga incertidumbre. Un proceso que mezcló la fe inicial por encontrarlo con vida con el paulatino paso a la resignación, cuando las señales apuntaban a un desenlace fatal, como el que 13 días después sentenciaron, desde el punto de vista administrativo, las autoridades pakistaníes.

Hoy, dice Scheuch, quien atiende a El Deportivo desde el Campo Base del macizo, los cercanos a JP, como le llaman con especial cariño, añaden una nueva sensación. “Nos despedimos del K2 de esa forma. Del Campo Base luego bajamos al Campo Concordia. Con una sensación de alivio igual. Y como si JP nos hubiese respondido, llegamos al Concordia y nos avisaron por radio de la noticia. Habían encontrado el cuerpo de él y sus compañeros. Nos sentimos más aliviados, por así decirlo. Pero igual se te vuelven sensaciones de tristeza, de repasar todo lo que pasó”, intenta resumir, ostensiblemente emocionado.

Había terminado una extensa espera sin certezas. Un capítulo triste para la familia, agravado por las inclemencias climáticas que impedían acceder al lugar para, al menos, tener la posibilidad de despedir los restos de Mohr. Una especie de rito marcó, de hecho, el inicio del cierre del proceso. “Para nosotros era muy importante poder venir al campo base del K2. Entendernos con la montaña cara a cara y entender también qué pasó con JP. Trajimos una placa conmemorativa desde Chile. Ayer, de hecho, la pusimos en el campamento base como un recordatorio. Le dejamos unos regalitos también: fotos de su familia, sus amigos, de su fundación...”, prosigue el emotivo relato de Scheuch.

Condiciones y respuestas

La tregua que ofrecían las condiciones meteorológicas aventuraban, al menos, una posibilidad para tener una mejor suerte en las faenas que apuntaban a encontrar los cuerpos. “Sabíamos que estaban los días buenos para la búsqueda. Equipos de gente en la expedición nos informaban. Era probable que pudiesen llegar al Cuello de Botella, donde ellos se perdieron y donde nadie volvió después del invierno”, explica Scheuch.

El relato da paso, naturalmente, al momento exacto en que los sherpas del equipo Madison comienzan a dar con los cuerpos. “Por suerte estaban en la misma ruta. Esa era la única forma de poder encontrarlos. Primero encontraron un cuerpo a 300 metros del Cuello de Botella. El segundo, el de (Ali) Sadpara, unos metros más abajo. Y el tercero, más abajo. Solo el de Sadpara se pudo reconocer de inmediato, porque estaba boca arriba”, describe.

Mohr, el escalador más exitoso de Chile en la última década.

Respuestas y repatriación

El fin del proceso no solo se limita al hallazgo de los cuerpos de Mohr y de sus compañeros de expedición. También entrega algunas certezas respecto de las causas del trágico desenlace. “Esto sirve para dar con respuestas de lo que posiblemente les pasó. La teoría nuestra es que estaban justo abajo del Cuello de Botella, los tres juntos, separados por algunos metros, es que algún accidente natural se produjo que los botó. Una lluvia de hielo o que se fracturó una placa de hielo que los lanzó lejos”, reflexiona Scheuch.

La familia de Mohr inicia las gestiones para brindarle a JP una despedida en casa. Ya iniciaron las averiguaciones con las autoridades pakistaníes para permitir el traslado del cuerpo. Ese trabajo ya se había adelantado desde Chile. Además, en los próximos días, la madre del deportista viajará al país asiático para encontrarse con su hijo. Será el inicio del cierre del capítulo más doloroso que ha vivido el deporte chileno en el último tiempo.

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