¿En qué cancha se juega la estabilidad?

convención

En primer lugar, en la cancha del nuevo Congreso, cuyo equilibrio de fuerzas impedirá cualquier lógica que tome inspiración de la imagen de una “retroexcavadora” (y no hay que olvidar que, como vio con claridad Mario Góngora en los 80, las hay de izquierda como de derecha).




Ponga usted en la juguera un cuarto retiro de fondos, el fin del Ingreso Familiar de Emergencia, la amenaza de Ómicron y la incertidumbre constitucional. ¿Resultado? Un cóctel explosivo para la economía chilena. Sin embargo, la pregunta relevante no es cómo evitar los riesgos que se avecinan - varios de ellos son inevitables - sino en qué medida podemos esperar algo de estabilidad después de la elección del 19 de diciembre. El cóctel inevitablemente deberá ser ingerido, pero es necesario diluir sus efectos.

Que los candidatos presidenciales que pasaron a segunda vuelta deben moverse hacia “el centro político” es quizás una de las frases más repetidas en los últimos días. Pero el centro político chileno es una abstracción muy elástica, capaz de albergar un amplio espectro de posturas. Es como los tipos ideales de Max Weber: abarcan mucho, tienen poder explicativo, pero son extremadamente débiles cuando se los mira con lupa. Dicho lo anterior, la realidad ha forzado a los candidatos a dar señales de moderación. La respuesta, de hecho, ha sido rápida: nuevos asesores económicos y voluntad de cambios sustantivos en materia programática. En este frente, la candidatura de Gabriel Boric, quien gobernaría con el PC, parece tener menos margen de maniobra.

Ahora bien, independiente de cuánto margen tenga Boric, cabe preguntarse si la voz de los expertos le otorga credibilidad a un eventual gobierno de Apruebo Dignidad. No solo el PC presionará por reformas sin la gradualidad suficiente, también en el Frente Amplio hay anhelos refundacionles que no amainarán con la llegada de expertos reputados al comando de Boric. Un botón de muestra es la insistencia de parlamentarios de oposición respecto del cuarto retiro de fondos. ¿Cuánto pesan, por lo tanto, las modificaciones del programa? Estos ciertamente cuentan con asesoría experta, pero tienen ejes programáticos claros. Sin embargo, un programa nunca se implementa tal como fue concebido (basta recordar lo que ocurrió en el gobierno de la Nueva Mayoría). Además, en un régimen como el nuestro, la discusión legislativa modifica necesariamente las iniciativas del Gobierno: a veces para bien, otras para mal.

¿En qué cancha, entonces, se juega la estabilidad? En primer lugar, en la cancha del nuevo Congreso, cuyo equilibrio de fuerzas impedirá cualquier lógica que tome inspiración de la imagen de una “retroexcavadora” (y no hay que olvidar que, como vio con claridad Mario Góngora en los 80, las hay de izquierda como de derecha). En segundo lugar, y no menos importante que lo anterior, buena parte de la estabilidad se juega en lo que ocurra en el Palacio Pereira. Si la Convención logra dar las señales políticas de moderación, entonces el cóctel que mencionamos será digerible. De lo contrario, tanto la borrachera como la resaca pueden ser fatales.

Comenta

Los comentarios en esta sección son exclusivos para suscriptores. Suscríbase aquí.