Informe sobre estado de la democracia en América Latina revela alta desconfianza pública hacia partidos políticos

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El presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, durante su conferencia de prensa matutina este lunes, en Ciudad de México. Foto: EFE

Según el reporte El estado de la democracia en el mundo y en las Américas 2019, existe un aumento de la polarización política y una intensidad en la frustración que producen las elites y "la política de la vieja escuela".




El ciclo electora actual en América Latina da cuenta de un aumento de la polarización política, así como la intensidad de la frustración que producen las élites políticas y la "política de la vieja escuela". Esa es una de las conclusiones del informe El estado de la democracia en el mundo y en las Américas 2019 publicado por la organización sueca  Instituto Internacional para la Democracia y Asistencia Electoral (IDEA),  el que señala que lo que provoca mayor malestar es la práctica de la política, más que la idea misma de democracia.

El reporte cita la reciente elección de candidatos presidenciales calificados como antisistema -entre los que se encuentra el Presidente de México Andrés Manuel López Obrador, situado a la izquierda del espectro político; el mandatario de Brasil, Jair Bolsonaro, situado a la derecha y, más recientemente, Nayib Bukele en El Salvador- ha sido impulsada, en gran parte, "por la ira de la ciudadanía, a menudo dirigida hacia las élites corruptas, y se ha caracterizado por una fuerte inclinación antisistema, junto con la búsqueda de un redentor político. En Brasil, las elecciones de 2018 también revelaron crecientes señales de polarización política e intolerancia social".

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Un manifestante sostiene juguetes inflables del ministro de Justicia, Sergio Moro, y del Presidente de Brasil, Jair Bolsonaro durante una protesta el domingo en Sao Paulo. Foto: Reuters[/caption]

En este entorno antisistema, dice el informe, todos los candidatos explotaron durante las campañas electorales las acusaciones y contraacusaciones de corrupción. Para IDEA esto demuestra los límites que cruzan para "acabar con los rivales políticos". "Sin embargo, no resulta claro si los líderes recientemente elegidos en la región van a ser capaces de combatir la corrupción -cuyos niveles siguen siendo elevados- y resolver los males sociales de sus países o si seguirán el mismo camino que sus predecesores, que fracasaron en esta tarea", señaló el reporte.

Otras de las conclusiones es que basándose en los resultados del actual ciclo electoral de la región se ha registrado un aumento de la fragmentación de los partidos y, como consecuencia, en todos los países, excepto México, los mandatarios tendrán dificultades para formar coaliciones mayoritarias en sus respectivas legislaturas y, por lo tanto, para gobernar, lo que no augura nada positivo en lo relativo a una aplicación firme de las políticas.

El factor religioso

Los investigadores constataron que la religión también está desempeñando un papel cada vez más importante en la política de América Latina. Las iglesias evangélicas, en particular, han desempeñado un papel más visible en la politización de los debates sobre cuestiones de género y orientación sexual, lo que refleja una cierta resistencia pública a los cambios sociales que están en juego. Entre los países en los que las iglesias cristianas evangélicas han ejercido recientemente una influencia cada vez mayor en la política de partidos se encuentran Brasil, Colombia y Costa Rica.

El informe explica que esta crisis de representación se refleja en el alto grado de desconfianza pública hacia los partidos políticos y los parlamentos, así como en la percepción generalizada de que los países de la región están gobernados por oligarquías. De acuerdo con la encuesta de opinión pública Latinobarómetro, en 2018 solo el 13% de los latinoamericanos confiaba en los partidos políticos y estos eran las instituciones públicas en las que menos se confiaba. Asimismo, cuatro de cada cinco latinoamericanos creían que sus líderes favorecían los intereses de unos pocos privilegiados sobre los de la mayoría. Este sentimiento alcanzaba cotas excepcionalmente altas en Brasil (90%), México (88%), Paraguay (87%), El Salvador y Venezuela (ambos con 86%) (Latinobarómetro, 2018).

"Detrás de la grave falta de confianza en los partidos políticos subyacen temores reales acerca de la calidad del liderazgo político existente, incluidas su experiencia, su integridad y las motivaciones que los impulsan a ocupar un cargo público. Estas frustraciones, a su vez, se ven agravadas por la percepción de una mercantilización de la política a través de la compra de escaños, ya sea para cosechar beneficios inmediatos o para favorecer los intereses de los acaudalados donantes de las campañas", sostiene el reporte.

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