José Ángel Di Mauro, biógrafo de Cristina Kirchner, sobre las PASO: “Más que una victoria de la oposición fue una derrota del gobierno”

El Presidente de Argentina, Alberto Fernández, y la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner en conferencia de prensa después de las primarias del domingo, en la sede del Frente de Todos, en Buenos Aires. Foto: AFP

Ante los malos resultados obtenidos en las primarias de cara a las legislativas de noviembre, el analista argentino señala que "los retos para el oficialismo serán mejorar los números". "No hay nada definido para los próximos dos años y tienen la posibilidad de modificar el rumbo y podría llegar inclusive a revertir lo que ahora parece inexorable", advierte.




Las Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) del domingo, el termómetro electoral en Argentina, evidenciaron el descontento con la gestión del gobierno liderado por Alberto Fernández. Con el 98% de las mesas escrutadas, la oposición aglutinada en la coalición Juntos por el Cambio, obtenía un 41,5% de los votos en la consulta para diputados frente al 31,8% del oficialista Frente de Todos, que aún lamentaba su derrota en uno de los bastiones más importantes del país, la provincia de Buenos Aires. Si los resultados de las primarias se repiten en las elecciones legislativas del 14 de noviembre, el peronismo perdería la mayoría en el Senado y quedaría de igual a igual con la oposición en la Cámara de Diputados, lo que abre las dudas sobre la gobernabilidad del mandatario argentino.

Los resultados han sido calificados como un plebiscito de la gestión de la Casa Rosada, especialmente a dos años de las próximas elecciones presidenciales. Según el diario argentino La Nación, aún no repuesto del todo del golpe de anoche, el gobierno negó cambios urgentes en el Ejecutivo. Al contrario, Fernández presentaría hoy el proyecto de ley Compre Argentino para “estimular la presencia de producción nacional en las compras públicas”, cuando los mercados han celebrado la ventaja de la oposición.

El Presidente de Argentina, Alberto Fernández, junto a la vicepresidenta Cristina Fernández en un acto de campaña.

En conversación con La Tercera, el analista político argentino, biógrafo de la actual vicepresidenta -Cristina K: La dama rebelde (2004)-, y director de Semanario Parlamentario, José Ángel Di Mauro, se refiere al mazazo por la Casa Rosada en las PASO. “Este es un gobierno que justamente no se caracteriza por negociar. Además, obviamente es muy difícil negociar frente a una oposición que ahora sí tiene muy claro que dentro de dos años puede volver al poder”, vaticina.

¿Era esperable una derrota del oficialismo en las PASO?

En realidad fue muy sorprendente el resultado, porque en ningún lado se auguraba lo que sucedió. Más que una victoria de la oposición fue una derrota del gobierno. Parece lo mismo, pero es un poco distinto porque donde se esperaba que perdiera era en los grandes centros urbanos, pero bajo ningún aspecto se estimaba que iban a perder en la provincia de Buenos Aires. De todas maneras, los cálculos eran que si llegaba a ganar por menos de cinco puntos debía ser considerado una derrota.

¿Cuáles son las razones para el voto en contra al gobierno de Alberto Fernández?

Es sorprendente que el electorado reaccione de esa manera. Nosotros debemos interpretarlo como que evidentemente son errores constantes del gobierno y sobre todo del Presidente, a quien le van a cargar desde el mismo gobierno toda la responsabilidad de esta derrota. Hubo un montón de errores que se pensaron que inclusive no iban a afectarlo electoralmente, pero el comportamiento durante la pandemia, todas las cosas que se conocieron, y sobre todo le están facturando la kirchnerización extrema de Alberto Fernández, que en general sobreactuó esa postura creyendo que con eso se galvanizaba ante los propios.

Una imagen de la celebración del cumpleaños de la primera dama argentina, Fabiola Yáñez, junto al mandatario Alberto Fernández durante el confinamiento total por el Covid-19.

Las PASO eran vistas como un plebiscito para el gobierno. Con estos resultados, ¿en qué escenario queda el Ejecutivo?

Lo que ahora se espera son las elecciones de noviembre, que es la verdadera y donde se van a jugar todas las cartas respecto de la conformación del Congreso. A partir de lo que se está viendo, si los actuales resultados se replicarán en noviembre, por ejemplo, perdería el quórum propio en la Cámara de Senadores, lo cual era absolutamente impensado, y quedarían emparejados en la Cámara de Diputados, donde lo que buscaba el oficialismo era justamente crecer, porque tiene un montón de proyectos que están frenados. Se considera casi imposible que puedan revertir la situación para noviembre, a lo mejor podría maquillarla un poco mejor. Queda muy golpeado para las presidenciales de 2023, como se decía acá ayer “el electorado le picó el boleto”.

Si se repiten los resultados de las primarias en las legislativas de noviembre, ¿Alberto Fernández tendría que negociar para que sus proyectos sean aprobados en el Legislativo?

Sí, claro, y este es un gobierno que justamente no se caracteriza por negociar. Además, obviamente es muy difícil negociar frente a una oposición que ahora sí tiene muy claro que dentro de dos años puede volver al poder. Le pasa lo mismo que le pasó a Mauricio Macri hace dos años, pero a Macri le pasó que cuando se le complicaron las cosas porque los mercados se la pusieron bastante difícil, a partir de ese momento habló de 10 consensos básicos con la oposición, pero ellos rechazaron esa oferta a sabiendas de que todo lo que estaba sucediendo golpeaba muy fuertemente al gobierno y que tenían su oportunidad para ganar en 2019, como sucedió ahora. Es un poco lo mismo que está sucediendo ahora.

¿El resultado de las PASO afectará la gobernabilidad de Alberto Fernández?

Claramente, esa es la gran pregunta de hoy. Si fuera un gobierno no peronista muchos ya estarían dudando que llegaran a mantenerse estos dos años. Tratándose de un gobierno peronista y teniendo al frente una oposición que tiene que tener claro que deberán esperar estos dos años, no creemos que vaya a suceder nada en cuanto a la caducidad del mandato, pero lo que sí está claro es que las PASO lo dejan muy débil ante la sociedad y sobre todo, ante el propio Frente de Todos, donde toda la responsabilidad se la cargarán a él y no a Cristina Kirchner. Alberto Fernández tiene a favor una paradoja que no tuvo Macri en las PASO de 2019, que es que los mercados van a reaccionar favorablemente porque intuyen que este gobierno se va. Algunos dijeron ayer que la propia oposición va financiar al gobierno que se va porque le va a dar gobernabilidad en cuanto a los problemas de mercado en la medida en que los mercados van tomando conciencia que el gobierno no vaya a eternizarse.

El Presidente de Argentina, Alberto Fernández, durante una conferencia de prensa. Foto: Europa Press

Ante los cuestionamientos a la gestión de Alberto Fernández por la fiesta de cumpleaños de la primera dama Fabiola Yáñez durante el confinamiento total por la pandemia del Covid-19, la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner pasó de estar en un segundo plano a tomar una mayor presencia en la recta final de la campaña, ¿cómo queda la vicepresidenta con los resultados electorales?

Tuvo un papel protagónico durante la campaña y por días también estuvo a un segundo plano, callada, pero sobre todo al final, recuperó el protagonismo. Evidentemente siempre se dijo que una derrota se la van a facturar a él y una victoria a ella. En este caso está claro que ella no se va a hacer cargo de ninguna responsabilidad, eso lo tiene absolutamente claro. Una parte de responsabilidad es la kirchnerización de Alberto Fernández, que lleva prácticamente un año.

¿Cómo ve las cuentas alegres que está sacando la oposición?

Lo que es loable de la oposición es que se hayan logrado mantener sobre todo teniendo en cuenta que es un frente de varios partidos y se han logrado mantener, no solamente durante los cuatro años de gobierno, sino en el llano que es lo más difícil. Muchos apuntaban que se iba a ir desgastando, de modo de inclusive favorecer al gobierno en el Congreso. Lo que pasa ahora es que no existen liderazgos visibles en concreto, que fue lo que quedó demostrado ayer, porque hubo mucha competencia interna durante las PASO, pero claramente hubo figuras que salieron muy bien paradas de estas elecciones, como fue el jefe de gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, que es la figura más ponderada. También Mauricio Macri se consideró durante esta campaña como un reivindicado, porque tuvieron que acudir a él cuando la propia oposición consideraba que necesitaban un endurecimiento y lo mostraron con él. En todo caso, tampoco salió del todo bien parado porque varios de los candidatos que Macri apoyó perdieron.

La exgobernadora de Buenos Aires y candidata adjunta por la ciudad de Buenos Aires del Juntos por el Cambio, María Eugenia Vidal, celebra los resultados después de las primarias, en Buenos Aires. Foto: AFP

En los próximos meses, de cara a las legislativas y las presidenciales 2023, ¿los liderazgos opositores se van a ir uniendo para elevar una única candidatura o se podrían ir disgregando con el tiempo?

Esta oposición ha madurado bastante después de haber llegado al poder sobre todo y ahora con la posibilidad de volver. Es muy difícil que pueda llegar a romperse, que es con lo que se ilusionaría el gobierno. Lo que deben tener muy claro porque las circunstancias son muy distintas, es que no debe pasarles lo que le pasó, por ejemplo, en el 2009, donde la oposición ganó las elecciones intermedias y después en las presidenciales las perdió. En 2015, habían tenido una gran elección en 2013, pero no existía la conformación de esta oposición con inclusive experiencia de gobierno.

¿Cuáles son los retos que se abren para el oficialismo y la oposición?

Los retos son para el oficialismo reponerse de esta derrota para las elecciones de noviembre y por lo menos, poder mejorar los números frente a la arrolladora derrota de ayer. Más allá de la cuestión electoral, no hay nada definido para los próximos dos años y tienen la posibilidad de modificar el rumbo y podría llegar inclusive a revertir lo que ahora parece inexorable. Para la oposición, por un lado, mantenerse unida, consolidar los liderazgos necesarios e imprescindibles para 2023 volver al poder, y demostrar que tienen un plan de gobierno y explicar por qué quieren volver, si no puede terminar todo muy mal.

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