Justicia Espada, la ingeniera ícono femenino que no fue feminista

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La Universidad de Chile inaugura hoy una muestra en la que destaca, entra otras mujeres, a su primera ingeniera civil, titulada hace un siglo. Menos conocida que símbolos como Elena Caffarena y sin jamás haber sido activista ni menos feminista, tuvo una vida singular. Partiendo por su familia: su padre le puso ese nombre y apellido, y uno de sus hermanos se llamaba Sansón Radical.




Se tituló hace cien años. Cuando entró a estudiar, en 1913, un año antes de que comenzara la Primera Guerra Mundial, ni siquiera había baños femeninos en las instalaciones en la Universidad de Chile. "Es que ni las secretarias eran mujeres", recuerda haberle oído cuando niña Mireya Gajardo, una de sus nietas. Estamos hablando de Justicia Espada (1893-1980), también conocida como Justicia Acuña Mena, la primera mujer chilena en convertirse en ingeniera civil. Tuvo una vida tan singular como su nombre en esa época, y hoy lunes su casa de estudios la recuerda al inaugurar la muestra "Mujeres Públicas", en la que sus familiares donarán oficialmente fotografías, documentos y libros relativos a ella.

Es menos conocida, menos mencionada que nombres como Elena Caffarena, Eloísa Díaz (a quien también destaca la exposición), y otros que se destacan, por ejemplo, como cuando hace meses se intervinieron las estaciones del Metro, rebautizándolas con nombres de mujeres ícono. Pero la historia de Justicia tiene su propio cuento, aun cuando en vida ella jamás -dicen sus familiares- se vio a sí misma como feminista, y menos fue activista.

Tanto cuento comienza con su nombre. Su padre, José Acuña, fue un constructor civil que a fines del Siglo XIX debe haber sido visto como un0 de esos caballeros "bien dado a sus ideas". Le fomentó a sus cuatro hijas y a sus cuatro hijos que las diferencias entre sexos no eran tales. "Ella nació en una familia sumamente especial. El bisabuelo era un hombre de ideas bastante progresistas; él los crió a todos en igualdad de género", recalca su nieta. Y en esos años.

"Estos ochos hermanos, cuatro mujeres y cuatro hombres, no se enteraron que había restricciones para las mujeres. Crecieron sabiendo que podían hacer todo lo que quisieran", insiste.

Sansón Radical, Australia Tonel y Justicia Espada

Era una familia distinta en varios planos. De partida, Justicia nació con ese nombre y Espada como apellido. Tal como lee. No fue pura extravagancia decimonónica. Lo que pasó fue que don José, cuenta su tataranieta y nieta de la heroína de esta historia, tomó sus precauciones.

Mireya relata que "cuentan algunas historias" que la idea le vino a Acuña porque "había sufrido alguna especie de estafa con confusión de nombres, porque había alguien que se llamaba igual que él, José Acuña. Decidió que a sus hijos no les iba a pasar lo mismo".

Por eso, explica, "los primos tenemos todos apellidos distintos. Él les puso así. Cuando cumplieron mayoría de edad, entonces 21 años, las mujeres se quedaron con los dos apellidos que les correspondían, Acuña Mena. Pero los hombres se quedaron con sus apellidos extraños. Son sus apellidos, no segundos nombres: Sansón Radical es Sansón de nombre, Radical de apellido, y mis primos son de apellido Radical".

Sí, leyó bien. Sansón Radical. Él era el mayor. Lo restantes fueron bautizados como Australia Tonel, Justicia Espada -nuestra protagonista- Tucapel Arauco, América del Sur, Arquímides Capitán, Chile Mapocho y Grecia Brasil. "Espada es su apellido. Después se lo cambió. Pero al principio todos tenían un nombre y un apellido. Fue hace tantísimos años, el Registro Civil entonces funcionaba un poco al lote", recalca su nieta.

Cuenta que "sus hermanos fueron también profesionales, astrónomos, ingenieros, músicos. El hermano de mi bisabuelo, un tío abuelo mío -Samuel Gajardo- fue el primer Juez de Menores".

Justicia entró a estudiar Pedagogía en Matemáticas, pero luego decidió que no era lo suyo y se cambió a Ingeniería Civil. Hasta entonces, las mujeres no entraban a esa carrera, pese a que nada se los prohibía. Entre sus compañeros estaba Jorge Alessandri Rodríguez, más tarde Presidente. Mireya dice que su abuela "nunca fue apegada a la política. Sin embargo, fue compañera de El Paleta en la Universidad, así que tengo la idea de que votó por él en algún momento. Pero porque era su compañero, creo".

Le fue muy bien. No reprobó ningún ramo. Se tituló en 1919, un año después del fin de la Gran Guerra, 15 años antes de que se aprobara el voto femenino para las elecciones municipales (1934) y treinta antes de que ese derecho existiera para las elecciones presidenciales (1949). Justicia comenzó a trabajar poco después en Ferrocarriles del Estado, como ingeniera calculista. Se destacó en su profesión; el Colegio de Ingenieros la tiene en su galería de ilustres desde 1981, y el Instituto de Ingenieros entrega un premio bianual con su nombre.

Se casó con Alfredo Gajardo, compañero suyo, también ingeniero. Tuvieron siete hijos: todos hombres, ninguna mujer. "Ella ejerció jefatura sobre puros hombres en su trabajo, y en su casa también, con siete hijos y un marido", agrega su nieta.

"No lo hizo con intención; estaba viviendo su vida"

Pero Mireya -que la conoció bien porque tenía, calcula, unos 18 años cuando Justicia murió- asevera que, pese a que está orgullosísima del legado de su abuela, Justicia jamás fue feminista. Aun cuando se codee con íconos del ramo.

"Me habría encantado que fuera activista, pero no lo fue. Ella fue un referente, un ¿Saben qué? Sí se puede. Pero no desde el activismo, no desde una posición ideológica. Desde ahí sí es un referente, pero no desde el feminismo. Ahora, me encantaría decir que tuve una abuela feminista", asevera.

Para ilustrar eso relata que "era una mujer muy tradicional. Tejía, bordaba, hacía todas esas cositas bonitas, bien femeninas, bien clásicas. Crió siete hijos, manejó una casa; se retiró de su trabajo para criar hijos, cocinaba. Pero al mismo tiempo destazaba un cerdo y lo preparaba en longanizas. Ella se hacía cargo de la casa, tenía doble jornada, y no renegaba de eso. Decía que se podía. ¿Entiendes que no era feminista?"

"Elena Caffarena, Eloísa Díaz, ellas fueron feministas, fueron luchadoras. La Memé nunca fue feminista. Tampoco es que haya sido antifeminista; para ella no fue tema. Nunca fue activista", recalca. Y hace ver que pese a los honres que recibe hoy Justicia "no lo estaba haciendo con una intención detrás. Ella estaba viviendo su vida".

Una vida que si bien se ha esbozado más de una vez en reseñas y notas, al parecer todavía depara detalles y sorpresas. Ariadna Botti es historiadora del Archivo Central Andrés Bello, entidad de la universidad que tiene a cargo la muestra "Mujeres Públicas". Desde su perspectiva, explica que "conocemos un poco más a Eloisa Díaz y Elena Caffarena. Pero tampoco las conocemos tanto. Sobre Justicia Espada no sabemos tanto, no tenemos plena certeza de sus vidas y tampoco son muchas las investigaciones que hay. Ese es el objetivo de esta muestra: incentivar el interés por investigar sobre estas pioneras. Son pocos los datos con que contamos".

"Mujeres Públicas" está en la Sala Museo Gabriela Mistral, y es un proyecto institucional dependiente de la Vicerrectoría de Extensión y Comunicaciones de la Universidad de Chile. Ésta recibió hoy donaciones documentales de Justicia Espada y de Eloísa Díaz. La muestra estará abierta de lunes a viernes entre las 9:00 y las 18:15 horas -es gratuita- durante dos años.

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