Colo Colo sufre entre la maldición de Orión y un camarín fastidiado

conferencia colo colo

Salvo Esteban Paredes, los futbolistas que acompañaron al arquero argentino en la conferencia de prensa en la que se despidió del Cacique han sufrido algún contratiempo, además de un distanciamiento con Mario Salas.




Parece maldición. El 24 de julio, visiblemente emocionado y acompañado por el director deportivo de los albos, Marcelo Espina, Agustín Orión se despedía de Colo Colo, aunque su contrato estaba vigente. Ni el arquero ni el club aclararon los motivos de la decisión. Tampoco lo haría, después, el técnico Mario Salas. Lo que está claro es que la salida del arquero generó la reacción a los referentes del equipo. Seis de ellos acompañaron al guardameta, como espectadores de su adiós: Esteban Paredes, Jorge Valdivia, Carlos Carmona, Juan Manuel Insaurralde, Matías Zaldivia y Pablo Mouche. Salvo el Tanque, quien el domingo ante Cobresal no pudo distanciarse de Francisco Chamaco Valdés como goleador histórico del fútbol chileno, todos han sufrido algún percance. En algunos casos, grave.

El primer contratiempo es general. Desde que se fue el arquero transandino, el Cacique ha disputado los seis partidos de la segunda rueda. El registro es poco menos que catastrófico. Los albos solo fueron capaces de vencer a Unión Española el 16 de agosto, por la cuenta mínima, en el Monumental. El recuento consigna, además, dos caídas como locales (frente a Curicó Unido y Cobresal), una como visita (O'Higgins) y los empates frente a Everton y Palestino. Al momento de la partida de Orión, los albos eran escoltas a cuatro puntos del líder. Hoy siguen en el mismo puesto, la diferencia es de 13 unidades. El título ya parece perdido y la paciencia de los hinchas con el técnico Mario Salas se acabó. La directiva empieza a sujetarse más a las finanzas que a la convicción en el proceso.

Sin embargo, lo más llamativo es que casi todos los jugadores que estuvieron en la sala de prensa del estadio Monumental el día en que Orión dijo adiós al borde de las lágrimas han sufrido algún percance que les ha impedido darle el soporte que se les exige al equipo del Comandante. La excepción, hasta ahora, es Paredes. El Tanque incluso logró su primer objetivo individual: darle alcance a Chamaco en la clasificación de artilleros en Primera División, con 215 goles. Antes Cobresal, en cambio, y con una fiesta preparada, a estadio lleno y varios millones de pesos en gastos, no logró marcar la 216ª conquista, que lo hubiera separado del exmediocampista.

El resto sufre. Todos han lamentado alguna incidencia que, por cierto, ha terminado perjudicando al inestable equipo de Mario Salas.  La lista la encabeza Jorge Valdivia. El Mago, uno de los que, al menos en virtud de su talento, puede aportarle soluciones al Comandante, se ha perdido los últimos tres partidos de la escuadra popular por la sanción que recibió tras insultar al juez Ángelo Hermosilla en el duelo ante O'Higgins que, por cierto, tampoco completó. Al volante aún le resta una fecha de suspensión. En su caso, lo favorable es que alcanzará a llegar al Superclásico frente a Universidad de Chile, aunque Salas no le garantiza la titularidad, pues también ha probado fórmulas que no lo incluyen y que, incluso, interpretan más fielmente sus pretensiones para el funcionamiento de su escuadra.

Lesiones y más polémica

Desde el plano físico, Matías Zaldivia tiene motivos para lamentarse. El exzaguero de Arsenal de Sarandí sufrió la rotura del ligamento cruzado anterior de la rodilla  izquierda. Como consecuencia,  estará ausente por los próximos seis meses. Es decir, se perderá el resto del Campeonato y recién podrá proyectarse para llegar en buenas condiciones al próximo torneo. La baja es sensible para Salas, quien, salvo Barroso e Insaurralde, carece de alternativas de nivel para un sector crucial.

Carlos Carmona también se lesionó. A comienzos de agosto, el coquimbano sufrió un problema en la cadera izquierda. Colo Colo reportó un desgarro miotendinoso y proyectó un mes de para siempre que el tratamiento plaquetario al que fue sometido el exseleccionado arroje resultados óptimos.

Lo de Insaurralde responde a una variable distinta. El Chaco también se vio envuelto en problemas, claro que por un asunto extrafutbolístico. El defensor fue grabado por el CDF mientras insultaba a un funcionario del club, encargado de la mantención de la cancha del Monumental, a quien le exigía regar la cancha en el entretiempo del partido frente a Unión Española. Después de la condena que recibió, grabó un video junto al trabajador, a quien le ofreció disculpas públicas. Para colmo, frente a Cobresal sumó su quinta tarjeta amarilla, lo que lo marginará del próximo compromiso de los albos, frente a Universidad de Concepción. Otro problema más para el Cacique, que parece preso de un maleficio.

Finalmente, está el caso de Pablo Mouche, quien se había perdido algunos duelos por un desgarro en la pierna derecha que sufrió en el duelo ante Puerto Montt, por la Copa Chile. En su caso, más que lo estrictamente físico, su ausencia tiene que ver con una decisión de Mario Salas, quien le ha restado posibilidades en favor de Gabriel Costa, una decisión poco entendible de acuerdo al nivel que han mostrado uno y otro.

El caso de Mouche es otro flanco que se le ha abierto al entrenador. De ser el mejor refuerzo popular, pasó a ser un jugador secundario. En el Monumental no hay una explicación clara al respecto. Solo versiones que apuntan a una relación tensa entre el extremo argentino y el adiestrador del Cacique. En la misma condición están los otros asistentes a la conferencia de Orión frente al estilo de mando de Mario Salas. Las señales no son positivas en el Monumental y los problemas ya trasuntan la cancha, al menos en los resultados, que tienen al Comandante en un escenario de muchos cuestionamientos.

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