Sin abrir hasta nuevo aviso: La incertidumbre de empresas de gastronomía y entretención en medio de plan de reapertura de malls

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“Nos gustaría saber una fecha de reapertura, lo más pronto posible, y un conjunto de medidas de la autoridad sanitaria para que al menos podamos prepararnos. También nos gustaría saber si nos limitarán el espacio por cliente o cuántos tantos dispensadores de alcohol gel debemos poner y en qué lugares. Por lo menos que tengamos una pauta para preparar nuestros locales”, pidió Jérôme Reynes, empresario y presidente de Grupo Reynes.




Son el grupo que más tarde reanudará sus operaciones en medio de la pandemia. Los propietarios de cadenas de comida, cines y espacios de entretención miran con atención los preparativos de los centros comerciales que han anunciado su reapertura a contar de mayo bajo estrictos protocolos de seguridad.

Bajo el concepto de “nuevo normal”, Grupo Marina y mall Plaza Maule comunicaron a sus arrendatarios esta semana el reinicio de sus actividades a contar del próximo lunes 4 de mayo, advirtiendo que por disposición de la autoridad permanecerán cerrados sin fecha de apertura los patios de comida, cafeterías y gimnasios.

Todos ellos, sin excepción, aseguran que lo que viene es preocupante. A la incertidumbre de no saber cómo ni cuándo volverán a operar se suma la preocupación por responder a millonarios préstamos para subsistir en medio de la crisis y evitar caer en cesación de pagos o una reorganización concursal.

Cristián Troncoso, gerente a cargo de Chuck E. Cheese’s y Family Park explicó que una vez que se concrete la apertura pondrán en marcha temáticas de juego más educativas en donde cada una hora, por ejemplo, se invitará a los niños a lavarse las manos. “La crisis cambiará todas las dinámicas de juegos en torno a la salud”, dice.

¿Tener a los niños con mascarillas resultará algo viable? “Lo vamos a hacer de todas maneras”, responde el ejecutivo. “Se van a respetar todos los protocolos, incluso en el caso de Family Park, donde tienes toboganes, y le pasaremos guantes a los niños para que entren a esas áreas. Sanitizaré mis juegos, pero un niño es un niño. Por mucho que le digas algo, él lo hará igual. El gran detonante para nosotros será cuando vuelvan a clases en el colegio, porque producirá un cierto relajo y tranquilidad. Esto porque no existe un lugar de mayor contacto entre los niños que un colegio”, acota.

Chuck E. Cheese's -franquicia estadounidense de restaurantes y entretenimientos para niños- y Family Park -cadena de videojuegos- son operados en nuestro país por el Holding Pie de Monte de la familia Zabala. Ambas compañías emplean a más de 300 personas, las que actualmente se encuentran con una suspensión de sus contratos por motivos de fuerza mayor.

Cristian Troncoso, gerente de Holding Pie de Monte.

En tanto, frente al dilema de la apertura de puertas, Rodrigo Battle, socio de Pollos Tarragona -cadena fundada por su padre en 1973- admitió que los locales de los patios de comida serán los últimos que se autorizarán para volver a operar, lo que- al igual que el caso anterior- le genera preocupación.

“Estamos muy complicados, porque somos cadenas que somos intensivas en mano de obra y no estamos preparados para estar tres a cuatro meses parados sin ningún ingreso. Yo le tengo mucho más miedo a la vuelta, porque habrá una baja demanda. No vamos a volver a ganar lo de antes y los malls pretenden cobrarnos los arriendos que nos cobraban y tenemos que lidiar con los gastos fijos de arriendo y otros”, afirma.

“Los proveedores nos preguntan cuándo les vamos a pagar y nos piden planes de pago. Nosotros estamos en una incertidumbre súper grande, porque dependemos de las leyes que vaya sacando el gobierno y de que los malls no nos quieran cobrar los arriendos. Lo bueno es que al menos todos se han dado cuenta de que todos nos necesitamos, porque no creo que el mall quiera que quiebre ni que mis proveedores quieran que eso ocurra”, explicA Battle.

El tema no es menor si se considera que cada vez es más relevante la participación de áreas de gastronomía y entretención en los centros comerciales a nivel nacional. Miguel Meyer director de la consultora Master Asesorías y Servicios, explicó que “en la medida en que no se abran esas superficies, claramente los malls disminuirán su volumen de visitas y se espera que dentro de las primeras semanas o meses tendrán un movimiento bastante menor al normal que al principio se espera que no sea mayor al 30% o 40%”.

“Mallplaza recibe más de 400 millones de visitantes en sus centros comerciales, donde un 14% de sus metros cuadrados está dedicado a la gastronomía y la entretención, y un 17% de sus metros cuadrados está vinculados a usos mixtos, ubicándose centros educacionales, salud y oficinas. Esto le permite a las tiendas de nuestros centros comerciales generar ventas por metro cuadrado eficientes”, dijo en junio del año pasado, Fernando de Peña, gerente general de Mallplaza, filial de Falabella.

Más créditos y deudas

Pero la incertidumbre frente a los planes de operación no solo afecta a los restaurantes en malls, también lo hace a barrios emblemáticos como Lastarria y Bellavista. Ejemplo de ello es el caso de Jérôme Reynes -dueño, entre otros, del Bocanáriz, KrossBar, Chipe Libre, Uncle Fletch y el Castillo Forestal- que en conversación con La Tercera PM asegura estar en una campaña por salvar sus 13 locales frente a la crisis.

“Nos gustaría saber una fecha de reapertura, lo más pronto posible, y un conjunto de medidas de la autoridad sanitaria para que al menos podamos prepararnos. También nos gustaría saber si nos limitarán el espacio por cliente o cuántos tantos dispensadores de alcohol gel debemos poner y en qué lugares. Por lo menos que tengamos una pauta para preparar nuestros locales”, pide Reynes.

“El delivery no es un gran negocio para un restaurant. Es una máquina de guerra para recibir gente. El delivery nunca te va a reemplazar la apertura normal de tu restaurant. Es un muy buen complemento de venta. Los restaurantes de experiencia son los más afectados, porque ya venían golpeados por el estallido social y nos llueve sobre mojado”, acota Reynes.

Mientras, el chef José Luis Merino, dueño de cinco restaurantes de comida -entre ellos Ciudadano y Ciudad Vieja- es más pesimista. Cuenta que al mes de julio habrá solicitado créditos por $360 millones para subsistir en medio de la crisis.

A su parecer, la incertidumbre de no saber cómo ni cuándo volverá la normalidad lo ha llevado a mantener todos sus locales cerrados y la solución propuesta por el gobierno para mantener con vida al comercio es una trampa.

“La condición es extrema para los locales que están en Providencia. Ir por este crédito (Fogape) que nos están ofreciendo para aguantar provocará que quedemos sin posibilidad alguna de ir en contra de ese camino, pero al final de año o a comienzo del próximo. Yo tenía que pagar un IVA postergado desde enero, pero afortunadamente me lo postergaron para julio en cinco cuotas, pero de dónde sacaré esos recursos. La verdad para mí esta cuestión es como una trampa", remató.

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