Un equipo sin piernas: el desastre de Colo Colo que Quinteros no se esperaba

Foto: AGENCIAUNO.

Hundido en la tabla, a un punto del colista, los albos se deshacen. El propio DT reconoció que solo da para jugar un tiempo y que no pensaba que los problemas físicos fueran tan graves. El análisis de los especialistas al estado físico y psicológico, que apunta nuevamente a los tres meses en que el plantel estuvo en el Seguro de Cesantía. "Es necesaria una reingeniería", afirman.




Colo Colo vive uno de los momentos más difíciles de su historia. Transcurrida casi la mitad del Campeonato Nacional, se encuentra en el penúltimo lugar de la tabla, a un punto del colista, y podría quedar a cuatro si O’Higgins, el equipo que lo antecede, vence esta tarde a Audax Italiano. Si el torneo terminara hoy, los albos tendrían que jugar una definición por la permanencia. Ayer, frente a Unión Española, el Cacique ilusionó a sus hinchas yéndose al descanso con un 3-2 a favor. Sin embargo, el equipo se fundió en el segundo tiempo y recibió tres goles de vuelta.

La derrota sacó a flote crudas confesiones de Gustavo Quinteros, quien tras su segundo partido al frente del elenco popular, hizo un descarnado análisis. “Sinceramente, estamos para jugar medio tiempo al cien por cien. El partido pasado fue el segundo tiempo; hoy jugamos el primero con mucha más intensidad. Nos faltan un montón de cosas: prepararnos mejor físicamente, prepararnos mejor en los duelos individuales y después mejorar la definición, porque pudimos anotar en momentos claves, lo que nos habría permitido manejar el partido”, expresó.

El entrenador no se quedó ahí y aseguró que desconocía la magnitud de la situación. “Sinceramente, no pensé que íbamos a tener estos problemas tan graves. Porque si tuviéramos a todos a disposición, podríamos aprovechar los cinco cambios para al menos refrescar en varias posiciones y tener un equipo que pueda competir hasta que todos se pongan al cien”, lamentó sobre la abundante cantidad de lesiones.

La sorpresa del DT también coincide con un periodo en que el club ha optado por retrasar al máximo la publicación de los partes médicos, según cuentan en Macul, por una decisión estratégica del gerente deportivo Marcelo Espina. Ayer, por ejemplo, hubo 11 jugadores ausentes por distintas dolencias.

Para los expertos, la situación que vive Colo Colo es extremadamente delicada, debido a que el desempeño físico es la consecuencia de una serie de decisiones que están afectando en demasía al equipo. La más polémica de ellas, los tres meses en que el equipo permaneció sin recibir pautas físicas, porque Blanco y Negro decidió enviar al plantel a la Ley de Protección al Empleo, lo que además desencandenó un duro conflicto entre los jugadores y la dirigencia. Como consecuencia de eso, se sumaron severas diferencias entre los propios futbolistas por el manejo que tuvo la concesionaria para negociar dineros y compensaciones posteriores.

“Los equipos pasan por una serie de fases. Primero, está la de constitución, donde se definen los roles y se establecen los vínculos; luego, se pasa a una fase de conflicto, que se produce por la elección de los líderes y las luchas funcionales, como los titulares versus los reservas; después, se pasa a una fase de normalización, en la que existe la solidaridad y la cohesión; y finalmente, se llega a la ejecución, donde se consiguen los objetivos", parte señalando el psicólogo deportivo Rodrigo Cauas, quien explica que “estas fases pueden ser retroactivas. Es decir, un equipo puede estar en normalización y puede retroceder a conflicto. Me da la sensación de que Colo Colo en los últimos años, más allá de algún logro o título importante, se mueve entre la fase de normalización y conflicto. Esta última, tapada por otros temas, como el récord de Paredes o las contrataciones, pero el conflicto nunca ha estado muy resuelto y, mientras no se solucione profundamente, es muy difícil avanzar. Es necesario hacer una reingeniería, algo que es perfectamente posible”.

En este sentido, el profesional de la salud mental va más allá y grafica lo que ocurre actualmente: “Hoy el conflicto se abre por distintas líneas: desde la relación con la directiva, el tema económico, el rendimiento, los líderes... Entonces, cualquier entrenador que llegue tiene que traer dentro de su caja de herramientas el trabajar esto a nivel grupal o a nivel de equipo. Por ejemplo, para el partido de ayer, el técnico argumentó temas físicos. Indudablemente, todos los equipos están con más o menos temas físicos, pero hay algo que los equipos que superponen a eso, que es la actitud, que es esa capacidad de permanecer con una emoción favorable por un tiempo, pero a la primera situación se frustran y no tienen la capacidad de perseverar un poco más en busca de un objetivo. Entonces, si un entrenador no tiene claro que debe echar un vistazo en términos de relaciones, en términos de trabajo y hacer un buen proceso de coaching o psicológico con el equipo, evidentemente puede que demore mucho más en trabajar aspectos más ligados a lo deportivo, como los físicos, técnicos y tácticos”.

Desde el punto de vista médico, el presente es muy complicado, debido a que el calendario que enfrentan los albos hace imposible que tengan mucho descanso y obliga a trabajar sobre la marcha. Y, para ello, se deben tomar decisiones. “La solución es una mezcla de estrategia del cuerpo técnico con el cuerpo médico. Se deben sentar y tener una adecuada conversación en la que tienen que decidir cuánto arriesgar”, afirma Cristián Ortiz, traumatólogo especialista en medicina deportiva de Clínica Universidad de los Andes, quien nuevamente recalca que los severos problemas físicos de los albos están directamente relacionados con la decisión de mandar al plantel a la Ley de Protección al Empleo.

En ese contexto, el facultativo advierte otros focos de peligro. “Hay dos factores que deben ser tenidos en consideración. En primer lugar, está el riesgo de lesión por sobrecarga, pero, por otra parte, está el riesgo de que el jugador no rinda. Además, hay otros factores más subjetivos, como que un jugador no quiera decir que está al límite, porque siempre va a querer jugar, y también están los más jóvenes, que no saben que están al límite, y juegan igual. Por eso, esto es como un maratón. La solución es sentarse y planificar con el mayor riesgo controlado posible y pensando en el largo plazo”, plantea.

Hoy, Colo Colo se encuentra en una situación límite, donde las esperanzas están puestas en lo que haga un cuerpo técnico exitoso, que debió heredar los efectos de una de las peores crisis institucionales en los 95 años del club. Y que, a punto de cumplirse la primera vuelta del torneo, concluye que el equipo no está preparado físicamente y es a lo que se va a dedicar ahora principalmente.

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