Un récord de tres ministros en dos meses: ¿Se está devaluando el ministerio de Desarrollo Social?

20 de Septiembre del 2017 Fachada Ministerio de Desarrollo Social, ubicado en Calle Catedral 1575 Santiago, Chile. Foto: Luis Sevilla Fajardo

La llegada de la exvocera Karla Rubilar a esa cartera abrió un debate sobre el "valor" que se le está dando a uno de los ministerios que, desde el segundo gobierno de Piñera, tiene presencia en el comité político de La Moneda. Analistas coinciden en una desvalorización de la cartera que tiene temas relevantes como objetivo -pobreza, infancia, evaluación de programas sociales de todo el Estado- y detallan los desafíos de la nueva ministra.




Corría octubre de 2011, primer mandato de Sebastián Piñera, y en La Moneda se celebraba la promulgación de la ley que transformó el ministerio de Planificación (Mideplan) en el que actualmente es el ministerio de Desarrollo Social y Familia.

“Ministro, finalmente llegó a La Moneda”, bromeó el Mandatario con el que en ese momento era el titular de esa cartera, Joaquín Lavín, en relación a las postulaciones fallidas de este último -incluso compitiendo contra el propio Piñera- para llegar a Palacio. Y es que esa vez no solo se le cambió el nombre al ministerio sino que también se estableció que las oficinas del gabinete ministerial se ubicaran en La Moneda, en el ala derecha del Patio de los Naranjos.

“Esto es mucho más que un cambio de nombre. Es un cambio de filosofía, de la forma de enfrentar los problemas de la sociedad. Lo que queremos es poner a las familias chilenas en el centro y en el corazón de las políticas sociales”, dijo Piñera esa vez.

Lavín, que reemplazó a Felipe Kast en ese ministerio, se ubicó en las oficinas que hasta ese año ocupaban los edecanes de las Fuerzas Armadas del Presidente. Incluso, como recuerdan figuras del primer gobierno de Piñera, el hecho le generó un pequeño conflicto entre éstos y el Mandatario pues hicieron duros reparos por el lugar donde iban a ser reubicados.

El actual alcalde de Las Condes estuvo al mando del ministerio hasta junio de 2013 y, tras su paso por ahí, la UDI comenzó a mirar con buenos ojos la cartera y a exigirla cada vez que ha habido un cambio de gabinete, algo que hasta ahora no ha ocurrido.

Hoy, en las filas oficialistas se mira con preocupación la rotación de ministros en la cartera que está a cargo de desarrollar políticas para erradicar la pobreza, dar protección social y que tiene a su cargo las subsecretarías de Evaluación Social, Servicios Sociales y la Niñez.

Mientras que durante el segundo gobierno de Michelle Bachelet pasaron dos personas por el ministerio -María Fernanda Villegas (PS) y Marcos Barraza (PC)-, Piñera tuvo a tres en su primer mandato (Kast, Lavín y Bruno Baranda) y ya lleva a cuatro titulares en este periodo: Alfredo Moreno, Sebastián Sichel, Cristián Monckeberg (RN) y ahora Karla Rubilar. Los últimos tres, en solo dos meses.

“En la mente del gobierno y también por los tiempos que se viven, el ministerio de Desarrollo Social parece hoy tener menos importancia que, por ejemplo, la relación con el Congreso”, comenta Hugo Herrera, académico de la Universidad Diego Portales.

Algunos dirigentes de Chile Vamos han hecho ver, internamente, la suerte de “devaluación” del ministerio. Pese a que Piñera, en su segundo mandato, incluyó al ministro de esa cartera en el comité político. Con ello, se transformó en una posición apetecida para los partidos, que vieron ahí una opción más para entrar al centro de la toma de decisiones del gobierno.

Sin embargo, para algunos, ese ingreso al comité político afectó los objetivos del ministerio. “A nueve años de su creación, es evidente que fue un desacierto haberle dado un carácter más político que uno técnico a un ministerio cuyo rol central es gestionar las políticas sociales porque con tanto movimiento de ministros se pierde la continuidad y el énfasis en la gestión institucional”, escribió el economista Jorge Hermann hoy en las cartas al director de La Tercera.

A pocos meses de que el exCanciller Moreno llegara a ese cargo, algunos diputados de la UDI incluso lo comenzaron a nombrar públicamente como posible candidato presidencial luego de que éste liderara “Compromiso País”, el proyecto público-privado para combatir la pobreza y la vulnerabilidad. Por esos días, además, Moreno estaba bien evaluado en La Moneda por su diálogo con comunidades indígenas en La Araucanía. Esto último terminó tras la violencia que rodeó a la consulta indígena y el asesinato del comunero mapuche Camilo Catrillanca.

El ministerio de Desarrollo Social partió manchado en este gobierno porque desde el día uno se pensó que habían puesto a Moreno ahí como delfín de Piñera. Lo vieron como un ministerio presidenciable pero la estrategia de Moreno no resultó en La Araucanía y devino que se cayeran las expectativas no solo de él, sino que también del cargo”, comentó Cristián Valdivieso, director de Criteria Research.

Luego de que Moreno pasara a Obras Públicas el 13 de junio del año pasado, llegó Sichel. Sin tener domicilio político en Chile Vamos, el abogado de 43 años no tuvo un arribo fácil pues la directiva de la UDI criticó su designación, aun cuando su principal respaldo político era el entonces ministro del Interior, Andrés Chadwick. “La UDI me ha tratado bastante bien, ha existido una discusión bastante legítima, ya que ellos, como partido, querían el ministerio de Desarrollo Social”, dijo Sichel a pocos días de asumir.

El abogado -hoy vicepresidente de BancoEstado- logró “revitalizar” el ministerio y cuando llegó la pandemia en marzo, con su conocida pizarra, se convirtió en el “mensajero de las buenas noticias” del gobierno. Algo que le valió, por algunos meses, ser el ministro mejor evaluado del gabinete.

Sin embargo, durante su gestión, desde la UDI y Evópoli criticaron internamente que hubiera dejado de lado la situación en La Araucanía. Por eso, a Sichel se le critica el haber desechado la consulta indígena y que no hayan prosperado los “Diálogos Ciudadanos”, instancia que el gobierno intentó hacer después del estallido social.

“La pandemia lo que hace es visibilizar el ministerio y toma un carácter distinto desde que asume Sichel, no solo por él, sino que por las nuevas necesidades: la entrega de cajas de alimento, el pago de bonos, el plan de clase media, etc. Tengo la impresión de que era un ministerio muy técnico y que solo parecía estar preocupado por la Casen, y desde ahí tuvo un carácter más político”, dijo Roberto Izikson, gerente de Asuntos Públicos y Estudios Cuantitativos de Cadem.

Por su parte, Monckeberg, actual ministro de la Segpres, solo estuvo un mes y 25 días al mando de Desarrollo Social convirtiéndose así en el ministro, desde el regreso a la democracia, que menos tiempo ha permanecido en esa cartera. Su llegada se dio luego que el expresidente de RN, Mario Desbordes, exigiera más presencia de su partido en el comité político y por eso aterrizó en La Moneda tras ser la cabeza de Vivienda. En Chile Vamos, entre otras cosas, valoran las gestiones de Monckeberg para ampliar la cobertura del Ingreso Familiar de Emergencia 2.0 a 2 millones 200 mil hogares.

El desafío de Rubilar

Hoy en la mañana, Rubilar llegó hasta los estudios de Canal 13 para participar del matinal de ese canal, esta vez, como ministra de Desarrollo Social.

Sin pizarra, la exvocera explicó parte del plan para la clase media, específicamente quienes se verán beneficiados del bono de $500 mil pesos. Para varios, la llegada de Rubilar supone un desafío no solo para ella sino que también para el cargo.

“La llegada de Sichel a ese ministerio fue una buena movida porque él tiene calle y proviene de la clase media, algo difícil de encontrar en ministros de este gobierno. Por eso, la llegada de Rubilar, que tiene el mismo perfil de Sichel, puede ser una oportunidad para un ministerio alicaído”, señaló Valdivieso.

Por su parte, Herrera agregó que “la silla musical, el cambio sucesivo de ministros en tan poco tiempo, es dañino para cualquier ministerio. Y ahora con la llegada de Karla Rubilar es evidente que llega por ser de la máquina partidista, tiene un desafío por delante”.

Para Izikson, “Rubilar tiene una oportunidad. Si antes las razones eran políticas, hoy el rol del ministerio se hace más relevante. Rubilar hoy podrá jugar con el doble eje: político y social”.

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