Una pelea que empezó el año pasado: las razones que explican el caliente duelo entre la UC y Colo Colo

Zampedri encara a Falcón, tras cometerle la falta que le costó la expulsión. FOTO: Agencia Uno.
Zampedri encara a Falcón, tras cometerle la falta que le costó la expulsión. FOTO: Agencia Uno.

El vibrante empate entre cruzados y albos pasó a segundo plano por todo lo que rodeó al compromiso que se jugó en San Carlos de Apoquindo. Las razones hay que buscarlas mucho antes, en plena disputa del torneo anterior. Incluso en la antesala del choque en el recinto de Las Condes nuevamente hubo controversias que enrarecieron el clima.


El partido entre Universidad Católica y Colo Colo terminó de la peor forma. Ni el angustioso tanto que definió el empate en un duelo vibrante, que respondió a la denominación de clásico que había estado en entredicho después de las declaraciones de Maximiliano Falcón, uno de los factores que enrareció el ambiente en San Carlos de Apoquindo. El uruguayo, quien había ironizado con que el único enfrentamiento que merecía esa categoría ya se lo habían ganado a Universidad de Chile, en marzo, fue el principal objeto de rechazo en el reducto de Las Condes y también el protagonista de otra de las incidencias que encendió el ambiente: la expulsión de Fernando Zampedri.

Sin embargo, el origen del caliente duelo que se jugó en el estadio cruzado, cuyas incidencias fueron profusamente informadas por el juez José Cabero en el documento que recibirá el Tribunal de Disciplina, hay que buscarlo mucho antes. No resulta impropio, incluso, remontarse al año pasado, cuando ambas escuadras disputaban palmo a palmo el título, que finalmente consiguieron los de la franja para alzarse con el tetracampeonato. El primero en torneos largos, como suelen destacar, para enrostrárselo al Cacique, que obtuvo el mismo logro, pero en certámenes que se disputaban en otro formato, más reducido.

En esa oportunidad, después de haber sufrido varios contratiempos producto del manejo del Covid-19, que incluso les costaron puntos que pudieron desnivelar la disputa en su favor, los albos reclamaron que el trato hacia los cruzados, en relación a la pandemia, era distinto al que recibían ellos. “Creemos que es necesario que la autoridad sanitaria explique los criterios que ha utilizado en la trazabilidad de los equipos que han sufrido contagios. En los criterios y también sobre los tiempos en los que han realizado la investigación”, disparó el gerente deportivo del club de Macul, Daniel Morón, precisamente después del brote masivo que se detectó después del enfrentamiento ante los cruzados en el Monumental. “A nosotros nos dieron respuesta recién 24 horas después del primer contagiado y a menos de 24 horas de jugar contra Audax Italiano, pero resulta que a otros equipos les avisan de inmediato”, añadió el exguardameta. Uno de los otros equipos a los que aludía era, efectivamente, la UC.

Un partido con mucha historia

La sola referencia al partido que se disputó este domingo remite a varios antecedentes que explican el alto nivel de tensión. La declaración de Falcón, que en San Carlos tomaron como una declaración de guerra, pues interpretaron que se había tratado de un intento manifiesto de minimizar la importancia de la escuadra cruzada, fue apenas una más de las señales de que no sería un duelo cualquiera.

Ya desde que se conoció la programación del compromiso, había indicios de que la temperatura del duelo iría en aumento. Gustavo Quinteros, quien terminó siendo expulsado por el juez José Cabero, ni siquiera celebró la victoria sobre Cobresal y dedicó sus principales esfuerzos en fustigar la programación del choque ante la escuadra con la que consiguió un título criollo. “Es un partido muy importante para nosotros, que se debió jugar el sábado... No hablo de las instituciones, no tienen nada que ver. Hay una persona que programa que pone a Colo Colo tres días antes de un partido de Copa Libertadores. Y yo me pregunto, como se pregunta la gente de Colo Colo y de todo el país, ¿por qué nosotros tenemos que jugar un domingo en la semana previa a la Libertadores?”, declaró, apenas terminó el encuentro ante los nortinos, en TNT Sports.

Y, por si faltara, aludió directamente a los cruzados, insinuando incluso una influencia que superaría la reglamentación. “¿Por qué Católica, cuando le tocó con Talleres, jugó un sábado? El que programa... ¿quién es? ¿A qué club responde? ¿Por qué jugamos un sábado? Que responda, que dé una explicación pública, para poder entender. No entiendo por qué a un equipo que representa a Chile en Copa Libertadores, lo castigan haciéndolo jugar tres días antes. No lo entiendo”, amplió, visiblemente molesto.

En Colo Colo la molestia fue evidente. Sintieron que la UC no quiso tenderles una mano de cara al duelo frente a River Plate, por la Libertadores. Más cuando los cruzados ya habían modificado su horario frente a Universidad de Chile, en el clásico que se adelantó a un sábado puesto que el equipo que en eso momento dirigía Paulucci jugaba el día martes, por el certamen continental.

En la semana previa al duelo, incluso, ya se generó una situación que provocó tensión entre ambos planteles. Colo Colo se excusó de presentarse a la conferencia de prensa que se realizan a pocos días del encuentro, en las que se reúne a los técnicos y capitanes de ambos equipos. Existen dos versiones respecto a los hechos: la primera apunta que el Cacique se borró por su molestia tras no ser reprogramado, mientras que otros aseguran que la cita nunca logró coordinarse de buena manera.

La guerra continuó

Ni el ríspido encuentro que animaron ambos equipos dentro del campo ni los repudiables actos de violencia que se produjeron en el sector Sergio Livingstone, la tribuna preferencial de San Carlos de Apoquindo, disminuyeron la tirantez. Por el contrario, la aumentaron. La dirigencia del Cacique acusó una serie de malos tratos, vulneraciones de los protocolos de seguridad y hasta un robo en el vestuario, un sector de acceso teóricamente privativo para cualquier ajeno al espectáculo. “La seguridad dejó mucho que desear. Estamos realizando una denuncia formal. Robaron chaquetas, celulares, artículos de trabajo electrónicos, guantes de arquero. Las cámaras estaban tapadas, tenemos registro de ello. Es una situación gravísima”, denunció Edmundo Valladares, el timonel de Blanco y Negro.

Edison Marchant, el vicepresidente del club popular posteó en el mismo sentido y agregó una fuerte acusación. “Sufrimos la desaparición de vestimenta y herramientas tecnológicas en el camarín del cuerpo técnico. ¿Hay cámaras? Claro que sí, pero tapadas”, manifestó en su cuenta en Twitter.

Desde Cruzados respondieron. Eligieron un controvertido comunicado, que culpaba al ambiente que habían generado las declaraciones de Falcón. “Muchos de los hechos que se vivieron esta jornada en nuestro estadio son consecuencia de provocaciones evidentes que se generaron en la semana previa con declaraciones muy desafortunadas que en nada aportan al crecimiento de nuestra actividad deportiva. Durante el desarrollo del juego hubo actitudes que tampoco contribuyeron a un buen clima ni dentro ni fuera de la cancha. Estas situaciones también las condenamos vengan de donde vengan”, plantearon. También aludieron a la presencia de hinchas visitantes en el sector más acomodado de San Carlos, atribuyéndoles a los albos la responsabilidad en su distribución. “El partido de hoy no contemplaba presencia de hinchada visitante y eso no fue impedimento para que llegaran hinchas rivales que incitaron a hechos de violencia. Investigaremos cómo accedieron a los ticket que les permitieron entrar al recinto o quiénes se los proporcionaron. Al equipo rival se le entregaron 50 ticket de cortesía, recayendo en ellos la responsabilidad de distribución de éstos”, argumentaron. Y, finalmente, aludieron a las denuncias de los dirigentes albos, emplazándolos a formalizarlas. “Nos parece grave la denuncia del presidente de Colo Colo relativa a los hechos que describe en relación a la ‘desaparición de ropa y de herramientas de trabajo’. Estas acusaciones no pueden hacerse sin una denuncia formal y una investigación exhaustiva que lleve a conclusiones serias y responsables”, enfatizaron.

Las consecuencias

San Carlos de Apoquindo y la UC quedan expuestos a severos castigos. Primero, en el espectro del fútbol, pues los apuntes que realizó Cabero deberán ser analizados por la Primera Sala del Tribunal de Disciplina, que preside Exequiel Segall, que perfectamente pueden derivar en sanciones.

Por estas situaciones, que se suman a las que ya fueron consignadas en el partido entre los cruzados y La Serena, que obligará a los estudiantiles a recibir a Unión La Calera a puertas cerradas, la UC se expone a un nuevo cierre del recinto para el acceso de sus fanáticos, que incluso puede ser más prolongado, dada la condición de reincidencia.

A nivel gubernamental también podrían producirse reacciones. Eso sí, el departamento Estadio Seguro aún está en proceso de reconstitución. Pamela Venegas, ex funcionaria de Cruzados y de la ANFP, fue nombrada para asumir la repartición. Aún no asume sus funciones, aunque ya comunicó que no continuará en Quilín.

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