Las mil historias de Johnny Carrasco: “Como saben que me voy, me andan pegando puñaladas”

Johnny Carrasco: “Exijo al gobierno cuarentena total ahora para Pudahuel”. Foto: Mario Téllez/La Tercera

El alcalde socialista repasa las luces y sombras de sus siete períodos dirigiendo la comuna, a la que llegó a vivir a los siete años y de la cual no se ha cambiado nunca. Dice que el narcotráfico entró a la política y revela aspectos desconocidos de su vida, como su afición por el vaticanismo, una gran colección de cactus, su transición del catolicismo a la masonería y el ejercicio del espiritismo. “Para ser alcalde hay que tener cuero de chancho y yo lo tuve”, dice.




El 20 de mayo, Johnny Carrasco (69) dejará la alcaldía de Pudahuel tras más de 10 mil días dirigiéndola. Amigo de los símbolos, el profesor y político socialista cuenta que ese día se irá sólo con su ‘Ao rapanuiremo de doble pala de un metro y medio de longitud que le regaló su par de Isla de Pascua, Pedro Edmunds, y que tiene colgado en su oficina.

“Es el símbolo de mando utilizado por jefes tribales en las danzas de guerra. Por un lado, tiene esta cara alegre y por este otro tiene una cara triste. Así es el poder”, dice el edil con la espadilla en su mano.

“Viví muchas amarguras, la mayoría por traiciones, incluso hasta ahora, muchos, como saben que me voy, me andan pegando puñaladas, pero como jugador de pool, digo “calma y tiza”. Para ser alcalde hay que tener cuero de chancho y yo lo tuve. Quien no lo tiene no puede dedicarse a esto. Pero al mismo tiempo es un trabajo reconfortante, y enviciante, cuando vas viendo avances. Cuando llegué en 1992 estábamos dentro de las 40 comunas más pobres de Chile y hoy estamos dentro de las 14 mejores. Y mientras todos los municipios hoy están endeudados, voy a entregar Pudahuel con un superávit de cuatro mil millones de pesos”, asegura. La paradoja de Carrasco es que -a semanas de las elecciones- no sabe por quién votar para que lo suceda.

Una madre comunista y un padre pinochetista

”Vengo de una familia muy humilde, lo cual me enorgullece, porque del rigor y el sacrificio han salido mis mejores luces. Mi madre era dirigenta poblacional comunista y mi padre era miembro del Ejército y nos abandonó cuando tenía tres años. Vivíamos en Barrancas (Pudahuel actual), nos colgábamos de la luz e íbamos a buscar agua a un grifo. Para el Golpe Militar mi papá ya estaba jubilado, porque se había roto la cadera. A los 21 años lo busqué, lo quería conocer. Fui, lo vi, conversamos, me di cuenta de que era pinochetista hasta los huesos y no lo vi nunca más”. “Trabajé a temprana edad y estudié Pedagogía de noche. Luego entré a Sociología y Teología, pero tras el Golpe Militar no pude continuar... Estuve detenido dos veces, por la Dina y luego por la CNI, y quien me salvó la vida fue el cardenal (Raúl) Silva Henríquez. Me casé a los 23 años hasta ahora”. “Trabajé muchos años en la Vicaría y fui viendo muchas cosas al interior de la Iglesia y paulatinamente me fui dando cuenta de que había curas muy honestos, como Enrique Alvear, Mariano Puga, Alfonso Baeza, que era mi jefe, y Felipe Berríos, por nombrar algunos, pero otros no. Lo primero que detecto, a muy temprana edad, es que en la Vicaría se luchaba por la democracia, pero la democracia interna en la Iglesia no estaba permitida. Se me cuestionaba si pegaba un afiche y me pedían sacarlo. En la Iglesia también había censura . Y lo segundo es que empezamos a detectar abusos en muchas y muchos jóvenes, sobre todo en la Vicaría Pastoral Juvenil. Abusos sexuales abiertamente, de (Miguel) Ortega y otros... Nosotros, los laicos que trabajábamos en la Vicaría, entendíamos que si había curas homosexuales era legítimo, pero de ahí al abuso era otro paso. Yo y otra gente que trabajaba ahí empezamos a detectarlo, pero nunca pensamos que esto se iba a saber, porque en ese tiempo el poder de la Iglesia era enorme”.

El narcotráfico y la política

“Digámoslo con claridad: al igual que cualquier ciudadano, si te metes fuerte con los narcos, corre riesgo tu vida”.

¿Y usted se metió fuerte?

Nos metimos, pero elaborando programas, iniciativas y destinando muchos recursos a organizaciones sociales y seguridad ciudadana. Pero hay ciertas cosas que los alcaldes no podemos hacer. El problema es que si logras sacar a uno (narco), sale otro... Pero yo no me puedo rendir.

¿Fue amenazado por ellos?

Felizmente, no. Cuando murió un joven de Colo.Colo atropellado, su mamá era dirigente social y decidí ir a darle el pésame al velatorio. Aquí me dijeron no vaya, alcalde, es muy peligroso; el mayor de Carabineros me dijo lo mismo. Fui igual, llego y veo como 300 gallos, mucho olor a marihuana y me metí entremedio de ellos y hablé con la mamá. Ella me dice: Johnny, por favor, dile a Carabineros que no se acerquen por aquí. Me fui a la comisaría, hablé con el mayor y le dije mira, por favor, evitemos un enfrentamiento, la mamá del joven tiene un liderazgo fuerte y la gente le va a hacer caso. Al salir de la comisaría veo a un tipo que me sacaba fotos con el celular y se me acerca y me dice: viste, hueón, cagaste, te caché, traidor, vay al velatorio y después te vení donde los pacos. El carabinero de guardia me dice oiga, lo detenemos. No, le dije. Estoy al revés de lo que el señor me está diciendo.

¿Qué le parece lo que ha pasado en San Ramón? ¿Cómo era su relación con Aguilera?

Triste. De ser efectivo todo lo que he leído, sería muy triste y enloda la noble tarea de la política y del político. Me mantengo a la expectativa de cómo se va a resolver eso en tribunales. Con Aguilera tenía relación cuando militaba en el Partido Socialista.

¿El narco entró a la política?

Yo creo que sí. No le voy a dar nombres, pero detectábamos en muchos lugares donde narcos se presentan a las elecciones para ser dirigentes de juntas de vecinos y organizaciones y ganaban. Eso es dramático, porque ahí no te puedes meter.

Conversación íntima con Bachelet

“Mi relación con la expresidenta Michelle Bachelet fue extraordinaria, quizás porque tenemos cosas en común: somos socialistas, estuvimos detenidos, tocamos la guitarra... Cuando inauguramos la farmacia popular, en mayo de 2016, ella entró a mi oficina y les pidió a sus asesores y acompañantes que se fueran, ‘porque quiero hablar a solas con el alcalde’. Sólo le puedo decir que ella me tuvo una confianza enorme de manifestarme qué es lo que ella estaba sintiendo y pasando como Presidenta en ese momento (pleno caso Caval) y necesitaba una persona a quien contárselo. Solo yo sé lo que me dijo y me lo voy a guardar”.

¿Mantiene amistad con ella?

De vez en cuando nos mandamos un mensajito.

El padre de Paula

“A mí siempre me gustó Insulza como candidato presidencial, pero se fue su oportunidad. Bachelet habla con señales y esta vez yo intuía su apoyo a Paula Narváez (...). Cuando trabajaba en la Vicaría Pastoral Obrera fui compañero de un hombre muy humilde, inteligente y de bajo perfil, militante del MOAC (Movimiento Obrero de Acción Católica): Sergio Narváez, el padre de Paula. Vivían en la Fraternal Ferroviaria (Pedro Aguirre Cerda). Por lo tanto, Paula es la hija de mi amigo y una mujer que vivió la pobreza”.

¿Le ve posibilidades de ser la candidata de la centroizquierda?

La he visto mejor en las últimas entrevistas, con un aire distinto, y en la medida en que se vaya despejando el bosque, ella se irá fortaleciendo. Se tendrá que llegar a algún acuerdo con el PPD, porque ellos descubrieron que Paula le ganaba tanto una primaria como una encuesta a Heraldo (Muñoz). A diferencia del PS, el PPD no es una estructura política de peso a nivel nacional, es más bien un timbre.

¿Qué es ser de izquierda?

“He tenido muy excelente relación con Carabineros, la PDI, la Aviación... Un día invité a comer a mi casa a un coronel de Carabineros y conversando con un vinito le dije ‘general, para mí es muy importante estar con usted aquí’. Y le conté que en el año 76 al ir a buscar al aeropuerto a un grupo de obispos que venían de una reunión en Riobamba (Ecuador), Carabineros me detuvo en la Comisaría 27 del mismo aeropuerto, me llevaron a Cuatro Álamos (centro de detención política y tortura de la Dina).... Y te cuento -le dije- porque tú eres de otra generación. El tipo se paró y se puso a llorar. Quizás algo así no lo entiende alguien más radicalizado, alguien que supuestamente es más de izquierda, que a todo esto todavía no sé lo que significa ser más de izquierda, porque no existe un termómetro que mida los grados de la izquierda...”.

¿Para usted qué es ser de izquierda?

Es una práctica de vida, son tus actitudes diarias, no sólo las públicas, sino más bien las privadas y tus compromisos.

La desilusión con el PS

“Hoy veo muy mal al PS, por eso estoy un poquito en rebeldía. Mi gran cuestionamiento es que hoy el PS y todos los partidos están abocados a la coyuntura en forma permanente, viven de lo que pasa en el día a día y el concepto de ideología ha ido desapareciendo. Ya no existe la vida y pasión partidaria, la formación, la motivación, la lucha por ideales. Yo hoy no veo a mi partido preocupado más allá de las negociaciones electorales y los temas coyunturales.

¿Y usted se mantendrá en el PS o engrosará esa diáspora?

Por ahora me mantengo, no quiero echarle hoy más pelos a la leche.

“No sé por quién votar en Pudahuel”

El alcalde tiene en su oficina un chuncho tallado en madera de casi un metro de alto. “Me lo regaló Mónica Sánchez (la actual candidata de Convergencia Progresista y quien ganó las primarias representando al PRO). Ella fue mi jefa de gabinete, fuimos muy amigos, somos compadres, si ella sale electa, se lo dejaré aquí, pero ‘no votaré por ella, no por temas políticos, sino por un tema de dignidad, porque ella cuando era concejala me hizo pebre’”

¿Y si gana la derecha?

Me daría mucha lata, pero estoy dispuesto a correr ese riesgo. Porque si gana la persona que no estoy apoyando (Mónica Sánchez), dirá gané y no necesité del Johnny. Y lo único que le diré es que espero que me supere por el bien de la comuna. Pero si llegara a perder, el responsable voy a ser yo. No sé por quién votar: tengo dos opciones: Gonzalo Lizana del PC o Ítalo Bravo, ex Frente Amplio.

Alcalde de Pudahuel, Johnny Carrasco
Alcalde de Pudahuel, Johnny Carrasco. (Foto: Agencia Uno)

La advertencia que no escuchó Heller

“Soy poeta aficionado (muestra un libro suyo)y lee un poema que le hizo a la U. Y recuerda: ‘Un día vino Carlos Heller a verme y me dice ‘Johnny, ya hablé con el rector de la Universidad de Chile, Víctor Pérez (antecesor a Ennio Vivaldi)’, y me pasa los terrenos de la laguna Carén para construir un estadio y quiero anunciarlo. E inmediatamente el arquitecto que lo acompañaba me empieza a mostrar los dibujos del proyecto. Yo: Feliz, Carlos, pero primero ingresa el proyecto’. ‘No Johnny, si esta todo ok’. Le dije al arquitecto: “Estái igual que los vendedores de AFP que te empiezan a mostrar fotos (de gráficos) para que te cambies. Pero si yo ya estoy convencido”, le dije, pero todo está en el proyecto.

¿Y a qué le llamas proyecto?, me dice Carlos.

A los índices de constructibilidad, el análisis geológico del terreno, los estudios de accesibilidad, el impacto ambiental, etc... Bueno, no me hizo caso, Heller se apuró, no resultó y todo quedó en nada. Cambiaron al rector de la U y las prioridades de Ennio de ser internado, pero felizmente no llegué a ese punto...

¿Tuvo miedo de morir?

Sí, tuve miedo, pero nunca dejé de hacer taichi y me puse en las manos de un equipo de médicos cubanos expertos en esta enfermedad que me recomendó el doctor Sebastián Ugarte, a quien agradezco enormemente su apoyo, porque sin conocernos, me llamó para ofrecerme ayuda. Él me pidió varias veces que me internara, y como no lo hacía me llamaba todos los días para ver cómo iba.

Yo hacía canto litúrgico y sigo cantando en todos los funerales de amigos y familiares Guitarra lloren guitarras, de Cuco Sánchez. Cuando murió Tucapel Jiménez (febrero de 1982), yo estaba en la playa y me llamó Alfonso Baeza y me dice que tienes que venir a cantar. Y me vine con mi guitarra directo a la Catedral. Primero le cante solo en la Catedral, y después en su funeral le canté Hermano herido. Cantores populares quedamos pocos. Y tengo un poema sobre mi muerte que dice que yo “ese día no voy a tener a nadie quien me cante”.

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