Agentes comunitarios aprendieron técnicas de apoyo socioemocional para las comunidades educativas

Con herramientas para ayudar a otros a responder en situaciones de alto estrés, cerca de 200 personas obtuvieron el diplomado en Formación de Agentes Comunitarios, ofrecido por la Universidad Adolfo Ibáñez en el contexto de la Red de Educación Digital impulsada por Fundación BHP.




Como orientadora educacional y vocacional en la Escuela Peñuelas, ubicada en la zona de la caleta de pescadores del mismo nombre, a pocos kilómetros de Coquimbo, este tiempo de pandemia ha sido especialmente duro para Viviana Torres (35 años, dos hijos).

“Hemos dado más relevancia a la educación emocional de las niñas y los niños, con talleres específicos para el desarrollo socioemocional”, dice sobre cómo su institución ha tenido que responder frente al estrés, irritabilidad, ansiedad e incluso otros síntomas mentales de mayor complejidad que ha provocado la pandemia y que no solo han afectado a los estudiantes, sino también a todas las comunidades educativas. Una realidad que ha reconocido el Ministerio de Educación, que recomendó dar relevancia este año al desarrollo, apoyo y contención emocional en estas comunidades.

Viviana Torres, orientadora educacional y vocacional en la Escuela Peñuelas, en Coquimbo.

Viviana está entre los más de 200 graduados del diplomado en Formación de Agentes Comunitarios, realizado por la Escuela de Psicología de la Universidad Adolfo Ibáñez. Se trata de un proyecto que comenzó a fines del año pasado, en plena pandemia, gracias a la iniciativa Red de Educación Digital, impulsada por Fundación BHP con el apoyo de Fundación Minera Escondida. Así, los participantes pudieron acceder de manera gratuita a este programa de educación superior y desarrollo personal en las regiones Metropolitana, de Antofagasta y de Coquimbo.

A Viviana le corresponde crear proyectos y programas para su escuela. Dice que los conocimientos que adquirió en el diplomado le ayudaron mucho: “Antes de la pandemia, la educación socioemocional se abordaba a través de intervenciones alejadas, pero hoy es un aspecto crucial en la formación de los alumnos y de toda la comunidad educativa. Ahora tengo el conocimiento, las herramientas y las estrategias para llevar a un primer lugar de importancia el bienestar socioemocional. Las intervenciones están dentro del calendario y el horario de clases de los niños. También estamos desarrollando talleres de parentalidad positiva, que se basan en los principios de atención, orientación, reconocimiento, potenciación y educación sin violencia de los padres hacia sus hijos. Es algo que aprendí en el diplomado y ha tenido muy buenos resultados e interés por parte de padres y apoderados”.

Melissa Valdebenito, educadora de párvulos, a cargo de convivencia escolar y orientación del Jardín Infantil Parque O´Higgins, en Santiago.

Poco más de 400 kilómetros al sur, al interior del Parque O´Higgins, en Santiago, se encuentra el Jardín Infantil y Sala Cuna del mismo nombre. Allí trabaja Melissa Valdebenito (42 años, tres hijos de 15, 11 y siete años), quien es educadora de párvulos y está a cargo de convivencia escolar y orientación en su establecimiento. También cursó el diplomado.

“Lo que aprendí lo aplico en mi vida familiar, y la verdad es que todas las herramientas que me dieron han sido muy favorables y en el momento preciso”, relata, y explica cómo usa los nuevos conocimientos en el día a día: “Los niños ahora pueden identificar mejor sus emociones, lo que ayuda a que las vayan asimilando y que los demás tengan una actitud de respeto. Como nivel inicial, tenemos como esencia el destacar y visualizar las necesidades de cada uno de los niños y niñas, porque cada cual es un mundo distinto con necesidades diferentes. De este modo, los niveles completos avanzan con habilidades socioemocionales basadas en la comunicación, el respeto y la comprensión”.

Melissa explica que sin adultos conviviendo de manera positiva es imposible que los menores desarrollen su emocionalidad, pues captan todo desde muy pequeños. De allí que -afirma- otro aspecto del diplomado que la marcó fue aprender sobre la resolución de conflictos mediante la escucha activa y el diálogo, técnica que “ha propiciado un clima positivo de trabajo”. Además, afirma, “se ha fortalecido la colaboración, la empatía y la proximidad entre los distintos roles y en la propia gestión educativa”.

En tanto, en Mejillones, en la región de Antofagasta, vive Patricio Angel (34), un líder social, coreógrafo y bailarín profesional que fundó hace 11 años una escuela de danza en su ciudad y que también imparte clases de danza en el liceo artístico Armando Carreras González, ubicado en Antofagasta.

Patricio dice que haber realizado el diplomado le ha servido para comprender mejor a los jóvenes y brindarles primeros auxilios sicológicos, una de las materias que aprendió, si llegan a requerirlo.

Patricio Angel, líder social, coreógrafo y bailarín profesional en Mejillones.

“Siempre estoy en constante búsqueda para llegar con un mensaje de esperanza a los demás. Me toca ser la persona que está en la primera línea entregando una palabra de aliento, de ánimo, de tirar para arriba. Estoy mejor preparado para enfrentar situaciones de estrés, sobre todo de los jóvenes, que siempre han sido invisibilizados por el adultocentrismo radicado en la sociedad”, dice, junto con destacar la visión vanguardista con que los profesores de Psicología de la UAI abordaron el tema de género y afectividad.

Hugo Giuliano, psicólogo coordinador de esta iniciativa académica, afirma que “las y los egresados hoy son capaces de potenciar el bienestar socioemocional, particularmente de niñas, niños y adolescentes de contextos educacionales vulnerables, y están capacitados para abordar en el futuro distintas situaciones de crisis o emergencias, como desastres naturales. Las competencias son genéricas y transversales, aplicables y reutilizables en diversos contextos de urgencia”.

En tanto, para Alejandra Garcés, directora de Fundación BHP, “el compromiso de los participantes en este diplomado nos demuestra lo importante que es contar con herramientas de apoyo y manejo socioemocional, estrés y resiliencia, especialmente en los difíciles tiempos que nos ha tocado vivir. Con mucha dedicación y entusiasmo, se han preparado para poder asistir y apoyar en estos temas en sus comunidades. Por otro lado, la alianza que hemos formado para llevar adelante este proyecto nos muestra también que la cooperación y el enfoque multidisciplinario es fundamental para abordar problemas sociales complejos. Felicitaciones a estos agentes de cambio por haber cumplido con excelencia los objetivos y requisitos del diplomado. Confiamos en que los conocimientos adquiridos puedan ser un aporte concreto en sus respectivos territorios”.

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