¿Cómo revertir la escasez de profesores?

Ilustración: Gabriel Ebensperger.

Este año la matrícula de Pedagogía cayó en un 19%. ¿Efecto pandemia? La historia es más extensa y multifactorial. Si bien la valoración por el trabajo docente aumentó, faltan profesores en el país, y se estima que el déficit será peor en 2025. Aquí, un grupo de expertos entregan posibles soluciones para mediano y largo plazo, que requieren aunar posturas, voluntad y recursos.




En promedio, un profesor forma a cinco mil alumnos durante su vida laboral. Es una estadística ejemplificadora. Sin embargo, hay otras que han puesto una alerta: la matrícula de este año, en la carrera de Pedagogía, disminuyó en un 19%, lo que les da la razón a estudios que señalan que en unos cuatro años más simplemente faltarán docentes. Para ser exactos, 26.273 de enseñanza básica y media, y 6.699 educadores de párvulos, según dos investigaciones realizadas por Elige Educar y Fundación Educacional Oportunidad, respectivamente. Un dato más: alrededor de 8.200 docentes abandonan su carrera en los primeros cinco años para dedicarse a otra actividad, en una deserción del 4,1% anual.

La escasez de profesores idóneos -titulados en Pedagogía y especialistas en su mención- es vista con preocupación por el Ministerio de Educación. El subsecretario de Educación Superior, Juan Eduardo Vargas, apunta: “En 2019 conformamos una Mesa de Atracción a las Pedagogías, que sesionó durante ese año y todo 2020, y que hizo entrega de un conjunto de 19 propuestas, varias de las cuales se encuentran en ejecución”.

Las causas son históricas y múltiples. Como lo explica la decana de la Facultad de Educación y Ciencias Sociales de la Universidad Andrés Bello (UNAB), María Gabriela Huidobro, “este es un problema que organizaciones como Elige Educar vienen advirtiendo hace años, pero lamentablemente no ha constituido un tema prioritario para la agenda pública ni para las políticas de Estado”.

Sí han sido temas, dice, la calidad docente y la formación inicial docente, lo que decantó en la Ley 20.903, que creó en 2016 el Sistema Profesional Docente, más conocido como Carrera Docente. “A partir de ella han aumentado los requisitos de acceso a las carreras de Pedagogía, así como las exigencias de calidad para la acreditación de los programas de formación docente universitaria. Pero el interés no ha crecido de manera proporcional a dichas exigencias”, agrega Huidobro.

Sobre las causas de la escasez proyectada, el subsecretario de Educación Superior, Juan Eduardo Vargas dice que son varias y no agotan el análisis. “Algunas se relacionan con la menor matrícula en carreras de Pedagogía, con la deserción que se produce de una parte de los docentes una vez que ya están trabajando en establecimientos escolares y con la mayor necesidad de profesores, considerando que sus horas de clase se han reducido para permitir una mejor preparación de ellas”. A su vez, agrega, “la menor matrícula se explica por diversas razones; sin embargo, conviene mencionar que la acentuada caída de este año podría explicarse por una mayor percepción de dificultad de ejercer la profesión docente en el contexto de la pandemia”.

En marzo pasado, Elige Educar y GfK Adimark publicaron una encuesta sobre valoración de la profesión docente, que arrojó que un profesor es casi tan valorado como un abogado. Pero la percepción sobre su situación laboral disminuyó a su nivel más bajo. La mayoría cree que no goza de estabilidad laboral y que sus sueldos son precarios. “Nunca he escuchado a un alumno decir que quiere estudiar Pedagogía -afirma Myriam Aceitón, profesora de Lenguaje y Comunicación del Instituto Nacional-. Incluso hacen bromas, algunas bien crueles, sobre la profesión. Ellos quieren estudiar carreras con mayor prestigio social, sueldos mejores y trabajar más descansados”.

Una radiografía en la que coincide el presidente del Colegio de Profesores, Carlos Díaz Marchant, quien apunta: “En las condiciones que se ejerce la profesión docente, se observa agobio laboral, falta de autonomía e intromisión en lo que realiza el docente; existe un sistema educativo con una lógica centrada en la competencia de unos contra otros, y también los bajos sueldos”.

El presidente de la Comisión de Educación de la Cámara de Diputados, Mario Venegas (DC), señala que un conjunto de condiciones de trabajo hacen que la docencia no sea atractiva para los alumnos que obtienen buenos puntajes y que, al momento de las decisiones, opten por otras. “La poca valoración social de la labor de los profesores se expresa incluso en el último tiempo en un menosprecio evidente, con declaraciones de autoridades que los tratan de flojos, de personas que no hacen bien su trabajo, etc.”, señala. Por otro lado, añade, “está el tema remuneracional, que no es atractivo; cuesta mucho que se pueda alcanzar un nivel de ingresos interesante en los primeros años”.

Flexibilizar, inserción o nueva ley

Hasta el año pasado se registraba un déficit de más de 13 mil docentes. Además, según el estudio Análisis y Proyección de la Dotación Docente en Chile, de Elige Educar, hay casi siete mil profesores que, si bien están autorizados para impartir clases, no cuentan con el título de pedagogo ni con una especialización en la materia que imparten.

¿Cómo revertir este déficit? Desde el Ministerio de Educación apuntan a flexibilizar las exigencias de ingreso a las carreras de Pedagogía, cambiando su ritmo de implementación; en Elige Educar optan por fortalecer la difusión de las ventajas de la ley de Carrera Docente, centrándose en tres pilares: atracción, retención e inserción, mientras el Colegio de Profesores aspira a una nueva ley.

El subsecretario Juan Eduardo Vargas indica: “Una de las propuestas consiste en la reactivación de la Beca Vocación de Profesor para profesionales y licenciados, que permitirá este año que 250 personas con formación en otras disciplinas puedan convertirse en profesores de enseñanza media, después de aprobar un programa de formación pedagógica”. También parte desde su secretaría la necesidad de potenciar el Programa de Inducción y Mentorías del Mineduc, que busca acompañar a educadores y docentes en sus primeros años, y apoyar su inserción en las comunidades educativas.

“Hay que abordar de una forma más integral esta situación -puntualiza el subsecretario Vargas-. Es necesario acompañar al joven que manifiesta su intención o vocación de ser profesor desde el colegio, preocupándonos de que pueda acceder a estudiar una carrera de Pedagogía, que no deserte y se inserte posteriormente en el sistema escolar, y que finalmente permanezca en la carrera docente”.

La decana de la Facultad de Educación y Ciencias Sociales de la UNAB, María Gabriela Huidobro, comenta que es urgente revisar, mejorar y aumentar la cobertura de la escala salarial propuesta para la Carrera Docente, así como agregar incentivos concretos, por ejemplo, en materias de acompañamiento y de beneficios de perfeccionamiento. Del mismo modo, agrega, es importante el reconocimiento, en la remuneración y la carga de responsabilidades, de todas las horas de ejercicio laboral con algún tipo de apoyo y ayuda para los profesores en la realización de sus múltiples tareas.

“Por lo general -cuenta Huidobro-, cuando al profesor se le ofrecen orientaciones y ayudas, estas se materializan en más guías, talleres, textos y proyectos para que sea él mismo quien tenga que leer y aplicar todo. Hace falta fortalecer los equipos escolares, reorganizarlos, fortalecerlos y redistribuir las funciones y roles de cada uno de sus miembros”.

Desde 2009, Elige Educar trabaja en la misión de lograr que los niños y niñas cuenten con grandes profesores y educadores de párvulos. Se dedican a atraer jóvenes de alto desempeño y vocación a las carreras de Educación, de aumentar su valoración social y de impulsar mejoras en sus condiciones, tanto de formación como de ejercicio. El escenario les parece crítico, pero apuestan por soluciones.

Joaquín Walker, director ejecutivo del organismo, explica que es fundamental seguir fortaleciendo la Beca Vocación de Profesor, que ha tenido una baja al competir con otras formas de financiamiento universitario. “También es primordial que las universidades, con el apoyo del Estado, prioricen la pedagogía como una carrera estratégica, potenciando la atracción a los programas de Educación, ampliando su oferta académica y diseñando planes de estudios acordes con esta nueva realidad y conectados con los crecientes cambios políticos, sociales, económicos y culturales”, dice Walker.

El director de Elige Educar afirma que es necesario fortalecer más la política nacional docente en aspectos clave, como reducir el número de años necesarios para avanzar en la Carrera Docente. Y, bajo este marco, otro desafío que destaca es el de potenciar las mentorías y entregar herramientas para el desarrollo profesional de los profesores desde su formación inicial. “También debemos mejorar más las condiciones de ejercicio, especialmente en contextos de mayor complejidad social”, puntualiza.

Carlos Díaz Marchant, presidente del Colegio de Profesores, asegura que se requiere de un gran acuerdo nacional respecto de poner la educación en el lugar que se merece, se valore la labor del docente y se reconozca lo que significa para cualquier sociedad, y que eso vaya acompañado de arreglos en sus condiciones laborales, en las remuneraciones y en las condiciones materiales en las cuales realiza su trabajo.

“Necesitamos una nueva ley que termine con el agobio laboral y con el trabajo inútil -agrega el titular del Colegio-, que avance hacia un sistema escolar más humano y en función de lo que debe ser la labor educativa, que es formar seres íntegros, personas que sean felices el día de mañana, y poder entregarles las herramientas para que sean también constructores de utopías y de una nueva sociedad. Y eso se da en el marco de un sistema escolar humanizado, liberador y trasformador, donde el docente juegue un papel clave y fundamental”.

Modelos para seguir

Cuando se habla de modelos educativos ejemplares, en los que brillen tanto alumnos como profesores, muchos mencionan los de Finlandia, Singapur, China y Corea del Sur.

“Hay ejemplos que podemos ver en el extranjero respecto de medidas concretas para mejorar las condiciones del ejercicio docente, y otros que son modelos culturales que aportarían en la valoración social de los docentes -comenta la decana de Educación y Ciencias Sociales de la UNAB, María Gabriela Huidobro-. En particular, en países orientales, como Singapur y Corea del Sur, existe una valoración, un respeto y un cuidado por el profesor que hemos perdido en algunos países occidentales”.

Un estudio realizado hace un par de años por Global Teacher Status Index indicaba que en China la percepción social de la carrera docente es tan apreciada como la del médico. “Hoy, en Chile, no cualquiera puede ser profesor, pero lamentablemente eso se debe al hecho de que serlo implica un sacrificio excepcional”, enfatiza Huidobro.

Finlandia es el modelo que querría el diputado Mario Venegas, por su sistema educativo ejemplar en Europa y en el mundo. La formación de sus docentes es extremadamente rigurosa. “No hay en ella una lógica de mercado, sino de elegir estudiantes para formarlos como profesores con relación a las necesidades del país y, en consecuencia, se busca a los mejores -dice el congresista-. Se les remunera adecuadamente, a muy buen nivel, compitiendo con cualquier otra profesión”. Y agrega que allá ganan similar a los médicos, pero tienen más prestigio social: “Aspiraría a un sistema de esas características, como estaba en el espíritu de las antiguas escuelas normales, que tempranamente detectaban intereses vocacionales e invitaban a incorporarse a estas escuelas tempranamente. Por ahí debería ir el camino”.

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