Estudio arroja alarmantes resultados en la composición de los menús infantiles en patios de comida

Ilustración: César Mejías

¿Qué comen nuestros niños en los locales de comida rápida? Esta fue la pregunta que respondió un estudio en que participaron varios países y que analizó 192 menús de niños ofrecidos en los patios de comida de las capitales de Brasil, Chile, Croacia, Hungría y Portugal. La investigación es liderada por la Universidad de Oporto (Portugal) y en el caso de Chile, por parte de la U. San Sebastián, a través de la colaboración del Dr. Samuel Durán, quien nos cuenta sobre los alarmantes resultados que obtuvo nuestro país.




A la hora de entretenerse en familia, los malls en nuestra capital son un atractivo importante, pues su variada oferta de tiendas y restaurantes los hacen lugares entretenidos para sacar a los niños de paseo. Es justamente por esta práctica, tan común en muchas partes del mundo, que un grupo de investigadores quisieron saber sobre el valor nutricional de las comidas rápidas -y las no tan rápidas-, que estos “patios de comida” ofrecen a niños y niñas, tanto en cadenas de comida rápida nacionales como internacionales.

Entre febrero de 2019 y marzo de 2020, recorrieron 192 locales ubicados en las diferentes capitales, Chile (66 locales), Portugal (44), Brasil (57), Hungría (15) y Croacia (10). En Santiago, los establecimientos correspondieron a diferentes malls en varias comunas. Ver estudio en el siguiente link.

A través de la metodología “Kids Menu Healthy Score” (KIMEHS), que evalúa por puntos la calidad del menú, incluyendo el análisis de fuentes de proteína, calidad de acompañamientos, vegetales, postres y alérgenos, se llegó a una conclusión preocupante: hoy no hay oferta de dieta saludable para niños en los patios de comida, y Chile se ubicó en uno de los peores países en términos de oferta saludable en comparación con los otros. Samuel Durán, doctor en Nutrición y Director del Magíster en Nutrición en Salud Pública de la Universidad San Sebastián, comenta que esto se da, principalmente, por el tipo de comida que ofrece, que contiene una alta cantidad de grasas saturadas, azúcares y muy baja en frutas, verduras y agua.

“Nos dimos cuenta de varias cosas. Lo primero, es que la oferta de carnes rojas en nuestro país es altísima (94%), dejando de lado la de pescado (33%) que, en otros países, como Hungría, sí ofrecen en un 53% de sus menús, lo que puede traer un problema importante de salud, debido al alto contenido graso de las carnes rojas.

Samuel Durán, doctor en Nutrición y Director del Magíster en Nutrición en Salud Pública de la Universidad San Sebastián.

Por otro lado, los acompañamientos en Chile suelen ser: papas fritas, sin opciones de legumbres, como por ejemplo en Brasil, lo que incentiva el consumo excesivo de grasa y carbohidratos.

En términos de postres, la cifra es preocupante, pues lideramos la tabla junto con Portugal, con un 39% y 36%, respectivamente, de oferta de dulces altos en azúcares y no contamos con opciones de fruta (0 por ciento). Lo mismo pasa con el bebestible, donde en Chile sólo un 5% de los locales tienen opción de agua, siendo las bebidas azucaradas el principal aliado de las comidas.

Por otro lado, en nuestro país no existen alternativas para niños alérgicos a ciertos componentes o por lo menos no de forma fácil.

Otro de los elementos que se evaluaron fueron los regalos asociados a las comidas, frente a lo cual el Dr. Durán afirma que “lo positivo de Chile, esto no existe en otros países, la compra está asociado a algún regalo, cosa que acá no está permitido por la Ley de Etiquetado de los Alimentos”.

El investigador de la USS agrega que “en general, este tipo de menús, por su ubicación y por su comida, son bastante accesibles económicamente para las personas, por lo que tiende a masificar su consumo. Si bien en Chile no es extremadamente barato y más bien se parece a los precios europeos, sigue siendo una práctica común, alcanzando un porcentaje de un 10 por ciento de las necesidades diarias de los niños”.

Algunas consecuencias

Pero ¿qué efectos produce el consumo frecuente de este tipo de alimentos? Primero que todo, de acuerdo con el estudio, el alto consumo de carnes rojas si bien son una muy buena fuente de proteína, hierro, y vitamina B12, en exceso puede traer consecuencias tales como: incremento del riesgo de algunos tipos de cáncer, enfermedades cardiovasculares, diabetes y muchas otras enfermedades crónicas. De hecho, según el mismo estudio, reducir su consumo -y reemplazarlos por legumbres o frutos secos- tendría un impacto muy relevante en la salud y en el entorno, pensando, además, en que son más baratos en comparación con la carne.

Lo mismo ocurre con las bebidas azucaradas. La poca oferta de agua o jugos naturales obliga a los visitantes a consumir este tipo de brebajes, colaborando no solamente con la posible formación de enfermedades, sino que también con malos hábitos alimenticios de nuestros niños. Así lo corrobora el nutricionista USS: “Si es que los padres y madres lo hicieran de vez en cuando, no debería haber problema, pero cuando la recurrencia a estos lugares se hace costumbre, claramente estamos colaborando a que nuestros niños no crezcan con hábitos alimenticios saludables. Cuando tú alimentas a tus hijos con productos altos en grasas, sodio y azúcares estás favoreciendo a la aparición temprana de la hipertensión y al desarrollo de la obesidad, afectando la calidad de vida de los menores”.

En ese sentido, el académico es un convencido de que este tipo de investigaciones colabora a generar políticas públicas que exijan ciertos estándares o aumentar los compromisos de parte de la industria de hacer opciones más saludables, donde las legumbres, los pescados, las frutas y las verduras estén incorporadas en la oferta.

“Es un tema que está invisibilizado, y que la Ley de Etiquetado de los Alimentos, si bien ha ayudado, no está haciéndose cargo, por lo que es necesario hacer cambios normativos exigibles. En otras partes del mundo se está incentivando a que a los niños se les entreguen comidas saludables, como: zanahorias, palitos de apio y pepino como acompañamiento. También, que reemplacen el postre por fruta picada y que esté disponible el agua para no necesariamente llenar 500 milímetros de bebida azucarada. Si bien no decimos que se le ofrezca solo ensalada césar, sí es posible diversificar la oferta y volverla más consciente”.

Hoy, luego de la pandemia, donde el delivery se consolidó, este estudio decidió ampliar sus horizontes, por lo que una alumna del magíster en Salud Pública está realizando su tesis sobre lo que ofrecen los deliveries a los niños.

Poco a poco, aumentando la información para poder tener una visión completa de lo que comen nuestros niños y niñas fuera de la casa para, así, poder actuar sobre esta realidad, cada vez más preocupante y frecuente en nuestro país.

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