Las claves que llevaron a U. Andrés Bello a acreditase en nivel de excelencia

Su Rector, Julio Castro, explica el camino que siguió la universidad para que la Comisión Nacional de Acreditación le otorgara la acreditación institucional por un período de seis años, y su visión sobre el aporte de las universidades privadas en el campo de la investigación.



En su oficina de Casona Las Condes, monumento nacional que data de 1560, el rector de la UNAB Julio Castro tiene a sus espaldas un retrato de Andrés Bello. Aunque no es amigo de los flashes, el rector está contento.

Hace unas semanas la Universidad Andrés Bello ingresaba al reducido grupo de planteles de educación superior a los que la Comisión Nacional de Acreditación (CNA) otorgó la acreditación de excelencia, por seis años, en todas sus áreas: Gestión Institucional, Docencia de Pregrado, Docencia de Postgrado, Vinculación con el Medio e Investigación, el nivel más alto de  acreditación disponible a nivel nacional y que comparte junto a universidades centenarias tradicionales y otras dos privadas más jóvenes.

La alegría se entiende. La UNAB es una Universidad fundada recién en 1988. “Esta acreditación es consecuencia de un trabajo bien hecho. Cuando me preguntaron ¿Está contento? Sí, estoy orgulloso por supuesto, pero más satisfecho del reconocimiento de un trabajo de muchos años, de mucha gente, es el trabajo de todos los académicos, de investigadores, los estudiantes, de los egresados que lograron visibilizar un proyecto educativo de excelencia e innovador. Es un reconocimiento a lo que somos”.

Acreditación: Un cambio necesario

El rector Castro, Licenciado en Filosofía y Magíster en Gestión y Políticas Públicas del Departamento de Ingeniería Industrial de la Universidad de Chile cuenta que dentro de la UNAB siempre tuvieron claro que el proyecto educativo que tienen además de los niveles de exigencia con los que trabajan, y los resultados obtenidos, los hacían merecedores de una acreditación en nivel de excelencia. Ahora en 2022 correspondía dar término a ese proceso con la entrega del resultado.

Él mismo participó en la creación de la CNA y cuenta que “lo que buscamos era que existieran mecanismos internos de aseguramiento de la calidad, o sea que alguien distinto a ti dijera que tú cumples con tu misión y propósitos, y lo haces bien. Que tú digas que eres bueno no es ninguna gracia, viene como muy de cerca. Nosotros pasamos del nivel avanzado al de excelencia en 4 años, y para eso trabajamos con mucha responsabilidad y compromiso. Eso muestra que el sistema universitario tiene la flexibilidad suficiente para que universidades nuevas, que tienen paradigmas distintos, que son universidades privadas no tradicionales, pueden alcanzar los niveles de excelencia.

¿Cómo enfrentaron el proceso de acreditación a nivel institucional?

Nuestro paradigma es que la educación es para toda la vida, no son solo los primeros cinco años en que tenemos los estudiantes y les exigimos. Hay que enseñar lo necesario para esta primera etapa. Los estudiantes salen al mercado laboral y se dan cuenta que le faltan cosas y volverán a la universidad. Este es un proceso constante de acompañamiento. Mientras las universidades no se den cuenta de eso, no van a poder desarrollar un proyecto serio. Y el proyecto tiene que ser desarrollado independientemente de los criterios con los cuales el regulador funcione, se pueden incorporar miradas internacionales y buscar siempre más, no sólo el cumplimiento de dichos criterios que son la base

¿Cuál es el futuro del sistema de acreditación chileno? ¿Cuáles son los nuevos desafíos para las universidades privadas en comparación con las tradicionales?

El sistema de acreditación ha vivido una de sus mayores transformaciones de los últimos años con la implementación de la Ley de Educación Superior, la cual incluyó, entre otros, cambios a la conformación de la CNA, los niveles de acreditación y también a los criterios y estándares con la que la Comisión evalúa a las instituciones.

Creo que nuestro sistema educativo, como un todo, tiene enormes desafíos que abordar, ello independiente de la edad de las instituciones. Hoy lo que nos diferencia es el sistema de financiamiento estatal, que básicamente apunta a universidades estatales y otras privadas tradicionales que tienen este privilegio.

Las universidades más jóvenes, hemos demostrado un enorme crecimiento y desarrollo, estando hoy muchas de nosotras al mismo nivel que cualquier universidad centenaria y prestando bienes públicos que impactan a la sociedad.

Hoy por ejemplo UNAB es una de las universidades más importantes de Chile en materia de movilidad social, de producción de capital humano avanzado y de investigación al más alto nivel.

Por ello, todas tenemos los mismos desafíos, que creo pueden resumirse en 4: uso de la tecnología para mejorar procesos formativos y gestión universitaria, internacionalización, generación de conocimiento que impacte y sea un aporte para la sociedad y, paralelo a todo o anterior, el servicio al estudiante en su dimensión más integral.

La carrera de la Admisión

¿Qué es lo relevante en lo que se deben fijar las familias al elegir una universidad? ¿Cómo evalúa el funcionamiento de la gratuidad en el sistema universitario nacional?

Deben fijarse en la calidad del proyecto universitario, y su misión y propósito. El sistema educativo chileno es diverso y eso da a las familias enormes posibilidades y hace mucho más profundo y rico dicho sistema.

Hoy la calidad es lo más relevante y para ello hay múltiples instrumentos, entre ellos la acreditación institucional y la certificación de carreras. Recomendaría mirar también las acreditaciones internacionales, las que entregan otra mirada y hacen que la institución sea más exigente en sus parámetros de calidad.

Por supuesto también que está el sistema de financiamiento y las oportunidades de becas internas que dan las propias instituciones. Por ejemplo, hoy UNAB entrega más de $55 mil millones en becas y beneficios a sus alumnos y alumnas, con lo que busca cumplir su misión inclusiva y generar más oportunidades para un cuerpo de estudiantes diverso.

-Cómo le explicaría a un postulante rindió la PAES lo que significa que una universidad esté acreditada con excelencia? ¿Qué beneficios tendrían ellos directamente en su educación a partir de eso?

Una universidad que está en el nivel de excelencia, está acreditada en todas las áreas del conocimiento y tiene una certificación que muestra que, en cada una de estas áreas, hace la tarea. Pero seamos honestos, hay universidades que pueden tener cuatro años y tienen grandes proyectos educativos. Todavía en este país se juega mucho con indicadores, lo que es bueno, pero también hay que ser cautos y ver los indicadores o profundizar por carrera.

La brecha público-privada

Como universidad destacada en materia de investigación ¿cómo ve el aporte del Estado en esta materia? ¿qué cree que falta?

Para nosotros la investigación es una declaración misional y es ahí donde antiguos rectores UNAB, como el Dr. Manuel Krauskopf, tuvieron un rol fundamental en innovar y actuar decididamente para que una universidad privada joven entrara a ligas mayores en esa materia.

Y la UNAB lo hizo. Hoy, sin recibir aportes basales estatales, estamos entre las 4 universidades chilenas con mayor producción científica, lo que es reconocido por rankings nacionales e internacionales que miden estas materias.

Habiendo dicho eso, hoy no existe ningún país que haya logrado levantar un sistema de investigación e innovación en base de fondos privados. Siempre es el Estado el que siembra, y luego de años de inversión y madurez del sistema, entran los privados. Es por ello que el aporte estatal es absolutamente esencial, y en Chile, aún muy bajo.

¿Es necesario entonces modificar la inversión pública?

Creo hay que mirar la inversión pública, apuntaría a modernizar esa visión para que la inversión pública tenga foco en áreas estratégicas y en promover también la innovación y el emprendimiento basado en ciencia, esa que transforma la sociedad y la economía.

Nosotros estamos moviéndonos hacia ir potenciando también, además de nuestra investigación fundamental, más investigación con impacto fuera de la academia, en la sociedad y en la industria, y para eso necesitas otro tipo de visión y apoyos desde el Estado, falta promover un sistema científico-tecnológico que desde la academia sea más permeable a lo que ocurre fuera de ella.

Hoy no podemos dudar de la necesidad de una alianza público/privada y de universidades sólidas para mejorar las condiciones de nuestra sociedad, la academia está llamada a eso, y por ello necesitamos un Estado fuerte, que financie proyectos competitivos, que no discrimine, sino que apoye y que destine sus recursos en esta materia donde realmente vayan a dar frutos, independiente del origen de la institución.

Comenta

Por favor, inicia sesión en La Tercera para acceder a los comentarios.

Entre las ruinas de un edificio de Jindires, los rescatistas encontraron a la bebé bajo escombros, todavía unida por el cordón umbilical de su madre fallecida.